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Martes y último día en Viena

Sin título
Poco a poco la sema había ido pasando y casi sin darnos cuenta llegó el Martes, el último día de las vacaciones en Viena. Como solo teníamos la mañana para hacer turismo aprovechamos para ir a visitar un mercado que nos recomendó Maria Irene.
El Naschmarkt; situado cerca del centro y con numerosísimos puestos de venta callejeros, con muchos productos exóticos y procedentes de fuera Europa, especialmente de Asia; es realmente llamativo. También hay numerosos puestos de comida y restaurantes para descansar después de las compras.
Paramos a comer en un restaurante austriaco para despedirnos de la ciudad con un buen Schnitzel; antes de irnos corriendo de vuelta para cada de Repiso a recoger el equipaje e irnos para el aeropuerto y no quedarnos en tierra.
Las vacaciones habían terminado y la vuelta al trabajo nos esperaba.

Boda de Pedro y Mª José

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Finalmente el pasado 8 de Septiembre fue la boda de Pedro y María José; después de la sonada serenata que organizó en Carchelejo.
Sobre el mediodía estábamos ya en el Colegio de los franciscanos esperando la llegada de los autobuses que nos iban a llevar a Carchelejo, donde iba a ser la ceremonia civil; donde la hermana de María José el padre de Pedro y algunos otros amigos tuvieron ocasión de hablar de los contrayentes; antes de que el alcalde formalizase el matrimonio; para después pasar a la copa de espera, el almuerzo y las copas, acompañados por la tuna.
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¡Enhorabuena!

La Galera Santa Bárbara

Portada del libro.
La semana pasada terminé de leerme este libro, del escritor español Luis Delgado Bañón; militar de profesión, ha desarrollado toda su carrera en la marina; llegando a ascender hasta el puesto de Capitán de Navío (equivalente a Coronel); un valiente escritor que ha decidido crear una saga literaria marinera al estilo de la de Patrick O’Brian con la “Royal Navy”. Leí en un artículo de Pérez Reverte.
Esta novela es la primera de la saga, publicada inicialmente en el año 2002; en el asistimos al comienzo de la saga familiar Leñanza.
Francisco Leñanza es un muchacho del pueblo manchego de Albatages, con ganas de conocer la mar y simular las hazañas de su abuelo, convence a su padre para partir hacia la costa e intentar labrarse un porvenir en la marina. En su camino hacia la costa, cae en una trampa, por lo que termina robado y en cueros, siendo hecho prisionero, y acusado de vagabundo, condenado a galeras; pena que acababa de ser restaurada tras estar unos años abolida. Ahí empieza su calvario al ser trasladado hasta Murcia como forzado; por fortuna, sus compañeros de fatigas, con los que es encadenado son buenos compañeros, con un profundo sentido docente que se empeñan en explicarle el funcionamiento de todo el mundo que se le abre por delante.
Una vez en Cartagena, alterna tareas como forzado de construcción de fortificaciones en tierra, con otras de boga; un viaje hasta Mahon para recoger una nueva galera y volver hasta Cartagena, para empezar a patrullar la costa mediterránea buscando corsarios bereberes. Una vida dura y desagradable, en la que pasa a ser un hombre libre a algo menos que un esclavo sin ningún valor ni él ni su vida y por el que tendrá que luchar duramente para poder sobrevivir.
Una novela entretenida, con una visión marina muy intensa; muy apta para aprender el funcionamiento de la marina española del siglo XVIII; quizás sin el valor literario de O’Brian; pero desde luego interesante por el valor nacional de la obra.

Google Chromecast

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Hace algunos años era la televisión por cable lo que estaba de moda, y desde hace algunos años hacia aquí, ha sido la televisión por internet, en streaming lo que se ha puesto de moda. Cadenas como HBO, Netflix, o las españolas Movistar + o la televisión de Orange vienen a completar el catálogo que se ofrece a los usuarios.
Hace poco descubrí que en casa teníamos una cuenta de Movistar+ sin usar, así que después de investigar un poco conseguí acceder a la aplicación para poder ver la televisión en la tablet o en el móvil; pero aún nos quedaba pendiente poder verla en la televisión… Recordé el aparato que lanzó google hace algunos años al mercado; el “Chromecast“, un dispositivo que conectas al USB (para la alimentación) y al HDMI de la televisión, y solucionado. Conviertes a tu televisión en una smart TV; y mediante la aplicación que desees proyectas los vídeos en la televisión; existiendo también la posibilidad de duplicar la pantalla en la televisión (por ejemplo si queremos podemos poner una pantalla de Facebook o Las fotos que tenemos en el móvil).
No solamente google tiene este dispositivo, Amazon con su fire, Apple con su Apple TV y otros tantos en el mercado. Todo sea por el entretenimiento.
¡Cómo avanza la tecnología! Ya no hay motivo para no ver Juego de Tronos en condiciones.

Sello de caucho

Sello de Caucho de Correos del 2018
Últimamente Correos viene sorprendiéndonos con nuevos y atrevidos diseños de sellos. Si el año pasado estrenó sellos en soporte de madera, dedicado a los exploradores españoles de Oceanía; este año ha sido un nuevo sello hecho en caucho y en relieve dedicado al inventor Cosme García (precursor del Submarino y también diseñador de máquinas para sellar en Correos en el siglo XIX – Actualmente uno de los nuevos submarinos de la serie S-80 llevará su nombre).
Interesante que correos nos sorprenda de esta formas con nuevas emisiones; aunque lamentablemente con la poca difusión de los actuales sellos de correos, poca gente llegará a verlos.

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El pasado viernes 7 de Septiembre por la noche, Pedor organizó su pre-boda. Siendo Pedro y habiendo traído 50 tunos, nada bueno podía estar cociéndose en Carchelejo. Como yo no me lo quería perder, cogí la cámara en una mochila, la moto y puse rumbo a Carchelejo para entrar en todo el meollo. Al llegar ya me encontré a la tuna en su salsa, Paco haciendo algunos solos para disfrute de los espectadores, y Zafra y Marta, como buenos testigos presentes.
Y allí estuvimos un buen rato, los padres de Maria José sacaron unas mesas con cerveza, y algunas cosas para tapear, y allí estuvimos echando un rato, viendo como la tuna tocaba y salían a bailar.
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La tuna nunca defrauda.

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