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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

10 agosto, 2020
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Nada de Carmen Laforet

Portada del libro. Nada de Carmen Laforet.

Este libro le valió a Carmen Laforet el premio Nadal allá por el lejano 1944; la primera edición se publicó ya en mayo de 1945; justo cuando terminaba la II Guerra Mundial y España estaba sumida en lo peor de la pos guerra.

En este terrible panorama (y quizás no tan distante del actual), la jovencísima Carmen Laforet, muerta en el 2004 a los 82 años, ganó el Premio Nadal cuando contaba con 23 años.

Andrea es una joven recién llegada a Barcelona, al piso de la casa Aribau donde vive su abuela con varios de sus tíos en plena post guerra; un piso que tras la muerte del abuelo ha comenzado a dividirse; desprenderse incluso de algunas habitaciones ante las dificultades económicas y los muebles se acumulan sin ton ni son en el resto de habitaciones.

Andrea siempre anda escasa de dinero; e incluso a veces llegando a pasar hambre durante el mes; vive junto a su tía Angustias, que termina por meterse a monja, su tío Juan con su esposa Gloria y el hijo de ambos, su tío Román y la criada de la casa, Antonia.

A los pocos días de llegar comienza a ir a la Universidad y establece nuevas amistades; destacando entre todas Ena; una joven de buena familia y con dinero con la que empieza a estudiar juntas en casa de Ena y a salir y conocer gente nueva en Barcelona.

Sin embargo todo se vuelve más y más opresivo conforme pasa el tiempo: Pese a que la moralista de su tía Angustias deja la casa para irse a un convento; Andrea no ve un cambio en su vida: Ena comienza a distanciarse de ella, para empezar a ver a su tío Román y por último su tío Juan es cada vez más violento, propinándole palizas a su esposa; que tiene que irse al barrio chino a ganar dinero jugando a las cartas para poder mantener la familia, por las duras condiciones en las que vive la familia, donde todo se ha venido abajo en los últimos años.

Una novela que califican de existencialista donde muestra la degradación y el retroceso experimentado en la posguerra española: bajada de la economía; dificultades incluso para proporcionarse de los productos más básicos… una novela dura y rompedora; espejo de una época.

8 agosto, 2020
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Fotografía de un lirón careto

Lirón Careto

Anoche, mientras cenábamos en el campo vimos un lirón careto (Eliomys quercinus) merodeando por la mesa y buscando comida; así que tras recoger todo y dejar atrás alguna migaja de la cena, dejé la cámara en automático con su intervalómetro / temporizador programador, dejamos que todo siguiese su curso natural. Y hoy por la mañana al descargar la cámara estaba la sorpresa: A la 1:33 estaba el lirón careto; buscando su cena.

6 agosto, 2020
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Sexto día en Rusia: Sapsan San Petersburgo – Moscú

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Llegó el ecuador de nuestra luna de miel; y tocaba desplazarse desde San Petersburgo hasta Moscú. Pensamos que la mejor opción era el tren; de hecho fuimos capaces de comprar los billetes en España; antes de salir para Rusia en la web oficial de los ferrocarriles rusos; permitiendo elegir entre 4 horarios e incluso la butaca para el viaje.

El tren de alta velocidad que cubre la línea San Petersburgo – Moscú se llama “Sapsan” y es de fabricación alemana; Siemens Velaro; como algunas unidades de las últimas de nuestro AVE.

En fin; la cosa es que el tren lo cogimos sobre el medio día para comer en él; y la ventaja del tren de tener la estación en el centro de la ciudad (y cerca del Hotel que teníamos en la Avenida Nevsky) hizo que tuviéramos la mañana libre y sin excursiones programadas. Aunque como hemos podido descubrir estos días eso no es un problema: siempre hay algo que hacer o que ver en la Avenida Nevsky; volvimos a dar un paseo hasta la Catedral de Kazan; nos paramos y entramos en las tiendas; en fin, deambulamos un poco sin rumbo hasta que volvimos al hotel para recoger las maletas e irnos a la estación dando un paseo.

Entramos en el tren con los billetes impresos sin ningún problema; ocupamos nuestros asientos y esperamos que saliera el tren. Comimos a bordo del tren un menú y en tres horas y pico llegamos a Moscú; a la estación Leningradsky.

Tras llegar a Moscú fue fácil: nos dejamos llevar por la muchedumbre; salimos fuera a un gran patio desde el que pudimos ver uno de los rascacielos de Stalin; pero rápidamente entramos en la red de Metro para llegar hasta nuestro hotel; y pudimos admirar el célebre lujo (o más bien decoración exagerada) de las estaciones del centro de Moscú de la época soviética; si bien muy ricamente decoradas; no dejan de ser estaciones de metro; con el mismo olor y manchas de humedad que otras redes de metro del mundo.

Y así conseguimos llegar al hotel e ir a cenar pronto; para preparar el primer día de turismo en Moscú.

30 julio, 2020
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Ser Español

Portada del libro. Ser Español.

Hace una semana que termié de leerme «Ser Español»; una colección de artículos, conferencias y charlas de Julián Marías que fue publicado en 1984. Una época en la que la reputación precedía al filósofo, alumno de Ortega y Gasset y que acumulaba una gran cantidad de material; como nos puede dar una idea su biblioteca.

Capítulos dedicados a Jovellanos y la ilustración; a Cervantes, su literatura y su influencia en el mundo hispano o a Moratín y su viaje por Europa con el trasiego del siglo XVIII al XIX; siendo testigo de excepción de la Revolución Francesa.

Otros capítulos dedicados a la importancia de nuestro idioma, el español; no solo en Europa sino también en toda la parte de Hispanoamérica; o la Guerra Civil; ese triste capítulo de la historia reciente y que Julián Marías vivió y sufrió en primera persona.

Las regiones, las tierras de España; la importancia de Castillo en la construcción nacional son temas que trató Julian Marias en su momento y que ahora recoge este libro a modo de compendio; con el frecuente acertado análisis del filósofo.

26 julio, 2020
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San Petersburgo: Quinto día: Palacio de Catalina

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Siguiendo desgranando los tesoros de San Petersburgo; decidimos ir en nuestro penúltimo día al «Palacio de Catalina» (Tsárskoye Seló); un palacio mandado construir por Catalina la Grande en el siglo XVIII en estilo Rococó.

Este palacio es célebre entre otras muchas cosas por el perdido salón del Ámbar, y recientemente reconstruido puesto que el palacio fue muy dañado durante la II Guerra Mundial.

Lamentablemente el día que llegamos; el día 10 de Septiembre, martes, era el día que el Palacio cerraba; así que solo pudimos contemplarlo por fuera y pasear por sus enormes jardines.

Primero llegamos hasta la galería Cameron; una galería de corte clásico lleno de reproducciones de esculturas de personajes de la historia de la Antigua Roma y Grecia.

Desde ahí el jardín; los largos, riachuelos salpicados de pequeñas construcciones a modos de sorpresas; con diferentes estilos de decoración se suceden durante varios kilómetros; incluso existiendo una copia en miniatura del palacio principal para los invitados de los zares o una pequeña mezquita en honor de los territorios musulmanes gobernados por los zares.

Aprovechamos para comer en el restaurante que hay a la salida del recinto palaciego para coger de nuevo el autobús y volver a San Petersburgo.

Al llegar a la ciudad era la hora de cierre de comercio; pero nos dio tiempo de llegar a una tienda de Numismatica donde pude comprar alguna pequeña moneda rusa y llevármela de recuerdo para la colección.

Y desde allí fuimos a dar una vuelta por El Barrio del hotel; la zona trasera a la calle Nevsky; e incluso entramos a un centro comercial donde aprovechamos para cenar; aunque la diferencia con los españoles es mínima. Es curioso hasta donde llega esto de la globalización.