Libro: La lápida templaria
11 de Noviembre de 2006 por josera

Ya he terminado de leerme el libro “La lápida templaria“, el autor es Nicholas Wilcox, pseudónimo de Juan Eslava Galán, que utilizó para algunos libros que tienen un estilo bastante diferente al que nos tiene acostumbrado Juan Eslava en las novelas más “normales”.
Estas novelas tienen un estilo más de best-seller, tipo “El código Da-Vinci“, aunque personalmente creo que El código Da-Vinci no le llega ni a la altura del tacón de los zapatos.
La novela relata la búsqueda por parte de un ex-sacerdote profesor de instituto de la Mesa de Salomón, un objeto mitológico, de tiempos del rey Salomón, que encerraba la sabiduría del Universo y del conocimiento del propio Dios. Esta mesa pasó a los romanos después de la derrota de los judíos ante las tropas del emperador Tito, cuando éstos se sublevaron. La Mesa de Salomón pasó así a Roma, luego, con la caída del Imperio Romano pasó a manos de los visigodos que la llevaron hasta Toledo, y después con la llegada de los musulmanes pasó a Jaén (Juan Eslava nació en Arjona), y allí se le perdió la pista.
La novela es muy interesante porque de desarrolla en gran parte en Jaén capital y en ciudades de su alrededor, y hace mención a muchas leyendas e historias medievales, de la búsqueda de la Mesa de Salomón por parte de los calatravos y las relaciones de éstos con los templarios.
Por ejemplo, uno de los lugares que menciona donde los calatravos buscaron la Mesa de Salomón fue el Castillo de Víboras y también menciona las “vírgenes negras”, poniendo como ejemplo las de Fuensanta de Martos o la Virgen de la Villa de Martos. También hace muchas referencias a los tiempos del obispado de Tucci, que se supone que es cuando se perdió la Mesa de Salomón (Si, para el que no lo sepa, Martos (Tucci) fue obispado en tiempos paleocristianos, con los visigodos y hasta que llegaron los musulmanes, ahí es nada)
También hace mucho incapie en Arjona, haciendo un recorrido por los edificios más importantes de Arjona (mmmm… Todavía no he ido con la bicicleta, habrá que ir…).
En fin, la novela es muy interesante, con un estilo muy diferente a las novelas anteriores de Juan Eslava Galán y desarrollada en Jaén casi en su totalidad. Así que aquí dejo mi recomendación.
A otros parece que la obra no le gustó tanto, en fin, cuestión de gustos.





Vaya, pues no tenía ni idea que Nicholas Wilcox era nuestro Juanito Eslava!!! La verdad es que me lei uno de sus libros de templarios y era bastante entretenido y ahora que se que es Juan el que se esconde detras seguro que me leo alguno más.
Saludos.
Si es que el mundo es un pañuelo…
[…] Ayer me terminé el libro que me regaló Repiso: Trilogía Templaria I: Los falsos peregrinos. Me lo regaló a raíz de verme que me estaba leyendo otro libro de Nicholas Wilcox: La Lápida Templaria. El libro es muy interesante, quizás tenga que reconocer que me gustó más el anterior, “La Lápida Templaria”, aunque aún así es una novela muy buena, te mantiene en vilo hasta el final. La novela trata de los templarios y la búsqueda del Arca de la Alianza, se desarrolla a principios del siglo XIV: Se acaba de perder Tierra Santa, la orden del Temple parece que no tiene más sentido que exista y todos quieren cargársela y repartírsela. Los templarios quieren buscar alguna forma de reflotar su orden, y que mejor forma que encontrando el Arca Alianza, que según la tradición es capaz de hacer ganar batallas a su poseedor sin tener que hacer nada más. En la búsqueda no sólo aparecen templarios: como una especie de firma, vuelven a aparecer personajes de Arjona, y desde mi punto de vista uno de los mejores personajes del libro: Huevazos, el escudero de un muchacho que tiene que cumplir una promesa de su padre. El muchacho y Huevazos acompañarán a los templarios en su búsqueda. La verdad es que con el nombre nada más nos da un poco de idea de la guasa que va a tener el personaje: se dedicaba, entre otras muchas cosas, a hacer la comida para los demás, llegando algunos puntos que no podía parar de reir: Hay un capítulo en el que caza un animal cuya carne es venenosa, todos se ponen enfermos, menos él y un nativo le dice “en estos días, estoy viendo cosas que no he visto en mi vida, todo el mundo sabe que ese animal es venenoso, te lo digo y aún así lo cocinas, y lo que no entiendo es que todos tus amigos estén enfermos pero tú no”. En fin, magnífico… Y tampoco cuento mucho más porque si no voy a reventar el libro. Muy interesante la novela. A ver ahora si consigo la segunda parte de la trilogía. […]
[…] Estaba leyendo Martos al Día y me he encontrado con un artículo que me ha hecho bastante gracia: Es la grabación de un programa de la radio, llamado “La Rosa de los Vientos” de Onda cero. En el programa hablan de varias leyendas en las que siempre sale Martos, al margen de la veracidad histórica de la que hablan (mezclando por ejemplo los Tesoros de Torredonjimeno y Guarrazar que no tienen mucho en común, salvo que los dos son tesoros y visigodos), y arman cada follón, por ejemplo hablando de las famosas cuevas que hay en la Peña (que yo sepa todavía nadie conoce ninguna) y cosas por el estilo. En fin, leyendas, partes de mitología, como lo de las columnas de Hércules, parte de deformaciones históricas, pero curiosas por lo menos. Otro libro que trata del mismo tema es “La Lápida Templaria” de Juan Eslava Galán. En fin, interesante, cuanto menos, y más saliendo Martos, aquí lo dejo: […]
[…] El otro día me terminé de leer la segunda parte de la trilogía “Trilogía Templaria” de Nicholas Wilcox, pseudónimo de Juan Eslava Galán. El argumento de esta novela es algo ya un poco visto: El interés por parte de los nazis de conseguir utensilios con poderes mágicos para poder utilizarlos como armas de guerra, y en esta novela todo gira en torno al arca de la alianza, que ya habían encontrado en la primera parte de la trilogía. Es un tema que la verdad no es muy novedoso, incluso en la primera película de Indiana Jones ya hablaban de este tema, y del que hay mucho material por internet, el interés de los nazis por el ocultismo. En la novela tienen que buscar las piedras sagradas, hacer que funcionen, rescatar a un profesor judío de un campo de concentración para que trabaje en el proyecto, para poner a funcionar el arca para los nazis, incluyendo un viaje a Jaén para buscar una piedra con escrituras que podría incluir información de como hacerlas funcionar, una de las partes más divertidas del libro, el viaje por España. La novela hace muchas referencias a las dos anteriores de Nicholas Wilcox, Trilogía Templaria I y la Lápida Templaria, por lo cual es recomendable leerlas antes de empezar con esta novela. No es tan buena como las anteriores, pero entretenida y bastante amena de leer. […]
[…] Y vuelta claro, desde hacía tiempo tenía ganas de llegar con la bicicleta hasta Arjona, pero teniendo en cuenta que hay unos 35 km. entre Martos y Arjona, hay que estar bien concienciados y un poco en forma para poder llegar hasta Arjona, así que aprovechando que llevo ya cogiendo la bicicleta algunos días últimamente, ayer era un buen día para intentarlo. A las 10 de la mañana salí desde Martos en dirección a Jamilena, para evitar la autovía, donde ahora han puesto un cartel de prohibido bicicletas, aunque me parece que por ley tienen que dar una vía alternativa, y por Jamilena se hacen 5 km. extra. Desde Jamilena a Torredonjimeno, atravesando por todo el pueblo para salir por la carretera de Porcuna, en dirección al Pilar de Moya. Desviándose uno por el Pilar de Moya coge la carretera que va hasta Escañuela, y desde allí una ligera subida hasta Arjona, pan comido, mitad del viaje hecha. Allí en Arjona aproveché para hacer un poco de turismo, hacía tiempo que tenía ganas de ver “la lápida templaria“, eso sí, encontrada con ayuda de la web de Juansol. La lápida está en el Ayuntamiento de Arjona, cuando llegué había un policía local en la puerta y le pregunté si estaba allí la lápida y si podía pasar a verla, seguro que se quedó pensando… ¡Vaya, otro guiri! Luego estuve dando una vuelta por el pueblo, viendo algunas iglesias, y sobre todo un mirador desde el que hay una vista impresionante de la campiña. Y antes de que fuera más tarde, a las 12:30 salí de vuelta para Martos, hasta Escañuela bastante bien, porque más o menos la carretera es cuesta abajo, pero desde Escañuela hasta Martos, si bien no hay cuestas pronunciadas, básicamente la carretera es cuesta arriba, y poco a poco los kilómetros iban pesando más y más. La cuesta de Torredonjimeno terminé de subirla bien, pero a 5 km. de Martos no tenía ya muchas fuerzas para continuar. En vez de meterme por la autovía, de nuevo a volver una vía alternativa, esta vez por la vía verde, que no es muy apta para una bicicleta de carretera, pero por lo menos no tenía cuestas. Al final 73,3 km. en 3 horas y media, todo un palizón. […]