La Capilla de Nuestro Padre Jesús
20 de Noviembre de 2006 por josera

Esta mañana estaba paseando por Martos y he visto un cartel en una tienda que me ha llamado la atención:
Estaban pidiendo dinero para la restauración de la Capilla de Nuestro Padre Jesús, que es la capilla que está al lado de la iglesia de Santa Marta de Martos.
Así que nada me ha parecido interesante y como supongo que toda la publicidad que se le pueda hacer al asunto es poca, aquí dejo mi grano de arena.
Un poco de historia: si no estoy equivocado (que seguramente lo estaré, y si alguien lo sabe mejor, que me corrija), data de mediados del siglo XVII, por lo tanto se encuentra en pleno barroco, aunque en esta iglesia no se note tanto la carga decorativa propia del barroco.
Me parece que la construcción de esta capilla se debió a una de las familias poderosas que había por aquel entonces en Martos, que si no me equivoco eran los Escobedo.
La imagen que hay en su interior es “Nuestro Padre Jesús” que procesiona en Martos con el nombre popular de “El Cristo de la Túnica morada”, esta cofradía hasta la desamortización de Mendizábal tenía una gran cantidad de tierras, y de ahí viene la trompeta de Juanillón: El de recordar a los agricultores que tenían tierras arrendadas al Cristo, que tenían que subir a darle al Cristo la parte correspondiente de las rentas.
Tanto fue el dinero que llegó a tener esta cofradía que la cruz del Cristo era de plata maciza, así como el retablo también, piezas que se perdieron en la Guerra Civil y de las que no se ha vuelto a saber (Ahora que están con la recuperación de la memoria histórica, lo mismo deciden de devolverla…).
Pero como se puede comprobar toda esa gloria pasada ya no existe: El estado de la capilla es lamentable, como se puede comprobar en las fotografías, las paredes tienen grietas y rajas, el tejado tiene goteras y los frescos corren riesgo de perderse y evidentemente si no se arregla, la capilla podría llegar a estropearse sin ninguna posibilidad de recuperación.
Al fin y al cabo, pienso que esto ya está fuera de consideraciones religiosas: Todo esto forma parte del patrimonio de todos los marteños, que ya bastantes edificios y monumentos se han perdido como para seguir con nuestra desidia y seguir perdiendo edificios históricos y nuestro patrimonio.
Me parece que hace algún tiempo el Ayuntamiento decidió que el dinero de las revistas “Aldaba” se destinó a la restauración de esta Capilla, pero se ve que toda ayuda es poca para la restauración de este edificio.
Así que nada, si alguien se anima, que se pase por la sucursal de Cajasur de Martos y que dé una pequeña contribución para la restauración de la Capilla, que seguro que no cuesta nada, y el beneficio será bastante mayor: Preservar nuestro patrimonio.
Por cierto, si alguien sabe el número de cuenta, que me lo diga, y así lo pongo, haciendo más fáciles las donaciones.





hola amigo soy de martos y me parece extraordinario el
articulo que as hecho pues algo parecido puse yo pidiendo ayuda en el foro de la voz de martos y me dijeron de todo menos bonito.
Rapidsuper, en el foro nadie te ha insultado con este tema así que no digas en el foro te dijimos de todo menos bonico.
http://martos.superforos.com/viewtopic.php?t=481&highlight=capilla
[…] “La capilla data de mediados del siglo XVII, por lo tanto se encuentra en pleno barroco, aunque en esta iglesia no se note tanto la carga decorativa propia del barroco. Me parece que la construcción de esta capilla se debió a una de las familias poderosas que había por aquel entonces en Martos, que si no me equivoco eran los Escobedo. La imagen que hay en su interior es “Nuestro Padre Jesús” que procesiona en Martos con el nombre popular de “El Cristo de la Túnica morada”, esta cofradía hasta la desamortización de Mendizábal tenía una gran cantidad de tierras, y de ahí viene la trompeta de Juanillón: El de recordar a los agricultores que tenían tierras arrendadas al Cristo, que tenían que subir a darle al Cristo la parte correspondiente de las rentas.” (sigue aqui…) […]
[…] Ayer Jueves Santo tuve una visita inesperada: Mi amigo Repiso del Colegio Mayor Cardenal Cisneros, tenía que venir para unos días a Martos para un retiro espiritual en el Colegio San Antonio, así que ya que venía, quería aprovechar y conocer un poco Martos, y que mejor guía, que yo mismo… Llego con Emilio a la estación de autobuses, y lo primero que hicimos fue acercarnos hasta mi casa para dejar algunas cosas, enseñándole ya algunas de las casas regionalistas que hay en la carretera de Fuensanta, cerca de mi casa. Después subimos a la Fuente Nueva para empezar la “visita turística” de Martos, subimos por el Albollón para salir a la calle Real, viendo las estropeadas casas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y el monasterio de las Trinitarias. Al lado está el Ayuntamiento y su magnífica muestra de inscripciones romanas, bastantes estropeadas por las inclemencias del tiempo. Que lástima que el Ayuntamiento no haga nada por conservarlas. En la plaza de la Constitución le enseñé la iglesia de Santa Marta (y la capilla de Nuestro Padre Jesús, que sigue sin restaurarse). Subimos al mirador que hay detrás de Santa Marta desde el que hay unas vistas muy bonitas de lo que es la fortaleza de la Villa, para luego subir a la Virgen de la Villa y disfrutar de las vistas que hay desde su mirador. Como ya era tarde, nos bajamos para el parque pasando por la iglesia de San Amador, y nos fuimos al parque a comer, a los Arcos para comer, allí nos pedimos algunas raciones. Y después de comer nos fuimos al Mónaco a tomarnos un cafelillo, y luego a llevar a Repiso al colegio, para no llegar demasiado tarde. Hacía tiempo que no recibía ninguna visita, y todas son bienvenidas, por supuesto. ¡Y muchas gracias por la tarta! […]
[…] Y llegó el Viernes, el día que tenía Rubén y Tania para conocer Martos, en principio no era cuestión de matarse a madrugar, después, que al fin y al cabo estábamos de vacaciones, así que quedamos a las 9 y lo primero que hicimos fue irnos a la Fuente Nueva para desayunar unos churricos con su chocolate (Rubén prefirió los churros a unas tostadas). Debido a un problema técnico Rubén y yo nos pusimos las botas y nos comimos churros para tres entre los dos… Después de coger fuerzas estuvimos viendo la Fuente Nueva, y los edificios que hay allí: la portada barroca de la iglesia de San Francisco y los edificios modernistas de la zona. Desde allí subimos por el Albollón para ir viendo las casas que hay por allí, algunas de ellas muy estropeadas, pero a las que nadie parece hacerles caso. Cuando llegamos a lo alto, pasamos a la calle Real para ver la iglesia de las Trinitarias, allí nos encontramos con un entierro, por lo que no tuvimos mucho tiempo de pararnos. Después subimos al Ayuntamiento, les enseñé el zócalo lateral lleno de inscripciones latinas y la portada renacentista de Francisco del Castillo, para pasarnos a la iglesia de Santa Marta y ver su portada gótica, el campanario renacentista y el interior, que fue reformado por Francisco del Castillo en el siglo XVI también. Estuvimos viendo también la capilla de Nuestro Padre Jesús, cuyo estado no deja de empeorar y desgraciadamente, sigue sin recibir la restauración que necesita. Después de ver la Plaza de la Constitución, subimos a la Virgen de la Villa, para admirar las vistas que se ven desde allí de Martos, aunque se puso a llover y poco pudimos ver, la verdad es que como dijo Tania, la visita parecía más bien a Escocia, más que a Andalucía. Nos cobijamos en el interior de la Virgen de la Villa, para verla, descansar y esperar que escampara un poco. Fuimos a la torre del Homenaje que está cerca, y en la que se pueden otras vistas de Martos, aunque no la pudimos visitar por dentro porque para verla creo que hay que solicitarlo. Vista esta zona de Martos nos bajamos por la calle la Fuente hasta San Amador, aunque pasamos antes a ver la casa de la “Gota de Leche”, zona desde la que se ve una vista muy bonita de la fortaleza baja que había en Martos. Al llegar a San Amador, vimos que había obra y además, acababa de ser la celebración del santo (el pasado lunes fue San Amador), así que vimos que el párroco, el Padre Albert se acercó a nosotros, aunque en cuanto me vio me reconoció, y amablemente nos enseñó toda la parroquia, nos llevó a la sacristía y nos llevó a ver al Santo “en persona”. Nos contó que el pobre hombre estaba medio aburrido y que la asistencia del barrio a misa era prácticamente nula. En fin, toda una lástima, pero la verdad es que se portó muy bien con nosotros enseñándonos toda la iglesia en detalle. Después bajamos para la Fuente Nueva por la calle Huertas y la calle Fuente del Baño. Allí nos pilló un chaparrón que tuvimos que hacer una pequeña parada. Continuamos por la Calle Carrera y bajando por el Paseo para ir al parque y tomar algunas cosillas, esta vez en Los Arcos. Allí pedimos algunas cosas que no conocían: paté de perdiz, mojama o lomo de orza. ¡Qué rico todo! Después dimos una vuelta por el parque hasta llegar al Pilar de la Fuente Nueva y desde allí nos fuimos para casa, a recoger las cosas y preparar para llevarlos a Jaén. Como todavía era buena hora, decidí enseñarles el Castillo de Víboras que sabía que le iba a gustar a Rubén, que todavía me acuerdo cuando estábamos en Darmstadt y cogíamos las bicicletas para irnos a ver castillos que estaban en medio del bosque… ¡Qué buenos recuerdos! Y efectivamente, después de subir el cerro de olivos, Rubén decidió subir todos los riscos para entrar en el patio de armas del castillo y le gustó muchísimo. A ver si organizo alguna excursión con los amiguetes de Martos algún día. Y despúes, bastante justos de tiempo salimos para Jaén para coger el autobús de Madrid de las 6 de la tarde que pudieron pillar por los pelos, habían estado en Jaén exactamente 23 horas. Espero que les haya gustado Jaén, sus olivos y que haya sido buen anfitrión. Ahora me toca ir de visita a Zúrich. […]