Curso de esquí: Tercer día
25 de Febrero de 2007 por josera

El tercer día amaneció con bastante buena pinta: Con la nieve caída el día anterior y buen tiempo a la vista, así que ¿qué más se podía pedir?
Después de desayunar nos fuimos para las pistas, y como ya éramos unos expertos esquiadores (claro, claro), nos fuimos hasta las pistas esquiando: Desde el remonte de Parador por unas pistas balizadas hasta el telesilla Virgen de las Nieves y desde allí por otra hasta el telesilla Sabika y desde allí a la zona de Borreguiles, facilísimo, eso si, sin parar de hacer la cuña, que no sabíamos hacer otra cosa para controlar la velocidad.
Una vez en Borreguiles, seguimos por donde habíamos terminado el otro día, tirándonos por la zona de principantes de Borreguiles, haciendo diagonales, aprendiendo a hacer curvas, a controlar la velocidad y todas esas cosas.
Y después, a probar una pista nueva, “La Perdiz“, un poco más complicada que las anteriores, aunque muy fácil, muy ancha y con unos desniveles no muy fuertes, y allí estuvimos tirándonos hasta la hora de la comida, que de nuevo fue en el Nevasol, donde nos encontramos con todos los demás que estaban ya comiendo.
Y después de comer, a seguir practicando, que había que aprovechar y para aprender a esquiar, lo mejor es esquiar, nunca mejor dicho.
Sobre las cuatro y pico empecé a volverme para el albergue (telecabina hasta Pradollano y telesillas hasta el albergue).
El miércoles había una sorpresa después de la cena (y del partido del Barcelona) una fiesta que se hacía en una especie de discoteca que tiene el albergue en una habitación anexa, y allí estuvimos con los demás tomándonos algunas cosicas fresquitas, aunque tampoco hasta muy tarde que el jueves había que aproechar, que era el último día.





[…] Y es que todo tiene un fin, el jueves fue el cuarto y último día del cursillo de esquí. Que lastimica. Si por mi hubiera sido me hubiera quedado una semana más, pero en fin. El jueves amaneció un día bastante malo, nublado y nevando/lloviendo, además algunos se despertaron con algo de resaquilla del día anterior, así que después de desayunar se decidió que hacer, continuar con las clases o quedarse en el albergue. Yo no tuve problema: Había subido a esquiar, así que si había posibilidades de esquiar, allá iba yo. Tal y como hicimos el miércoles volvimos a ir hasta las pistas esquiando, más rápido y más divertido. Se supone que el jueves íbamos a empezar a hacer ejercicios de esquí en paralelo, que es mejor que ir haciendo la cuña para torcer, pero desgraciadamente, el mal tiempo y en especial la niebla, que hacía que no se viese más allá de 3 metros, hicieron que no se pudiera dar clase normal, así que nos limitamos a tirarnos varias veces por la pista de La Perdiz y a intentar ir cerrando poco a poco la cuña, siguiendo las instrucciones del monitor. Sobre las dos o por ahí cortamos para parar a comer, porque además es que tampoco las condiciones acompañaban mucho Comimos en Borreguiles los bocadillos del albergue y aprovechamos para secarnos un poco porque estábamos empapados de la nieve/lluvia/niebla/… Y después se fueron todos para el albergue que no tenían más ganas de seguir esquiando, pero yo, que al final le cogí el gustillo a esto me quedé con Carlos Tenor (experto esquiador), y seguimos tirándonos por La Perdiz, el tiempo era nada más que regular: había viento niebla y estaba lloviendo/nevando, además con la “velocidad” (ya ves tú la velocidad que podría pillar…) de bajar por la pista la nieve daba en la cara y molestaba. Al final Carlos me convenció para que me tirara por la pista del Río (la de la foto), que ya es de color azul (hasta ahora sólo me había tirado por pistas verdes y las azules que hay para llegar desde el albergue hasta Borreguiles). La pista del Río es un poco emblemática en Sierra Nevada, es de las más largas (más de 3 km. de descenso) y que une Borreguiles con Pradollano. Y como me decía Rafa: “nos despedimos de la Sierra a lo grande”. Así que nada, con mucho cuidaíco para no caerme y guiándome Rafa para decirme por donde tenía que entrar a las palas, conseguí llegar hasta Pradollano. ¡Sin caerme ni una sola vez!, que había algunas partes que cuando te asomabas te entraba un canguelo… Y luego desde Pradollano cogimos los remontes hasta el albergue, allí vimos a los que se habían quedado toda la mañana en el albergue, dejamos el equipo, devolvimos los forfait, nos devolvieron nuestras fianzas y a esperar a montarnos el autobús para volvernos a Granada, vuelta a la rutina, que se acabó lo bueno. En conclusión: Me ha gustado esto del esquí, me parece que voy a repetir. […]