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Libro: Trafalgar

El otro día terminé de leerme el libro “Trafalgar”, primera de las partes de las “Novelas Ejemplares” de Benito Pérez Galdós.
La verdad es que tenía bastantes ganas de leerme este libro desde que leí “Cabo Trafalgar” de Arturo Pérez-Reverte, y es que por lo visto, Arturo Pérez Reverte, utilizó como base a Benito Pérez Galdós para escribir esta novela.
En cierto modo llevan una estructura parecida, contándonos la historia desde dentro de la batalla, protagonizada por un marinero en el caso de Pérez Reverte y protagonizada por un pobre muchacho que trabaja de criado para un oficial.
El argumento de la novela es ese: El hombre, ya al final de sus días empieza a contarnos su vida, empezando por cuando empezó a criarse por los barrios de Cádiz, y como tuvo que huir, cuando lo quisieron alistar para el ejército y se cobijó en casa de un antiguo oficial de marinería donde entra a su servició.
Allí está cuando estalla la Batalla de Trafalgar y el antiguo oficial decide ir a la batalla, aún incluso sin el beneplácito de su mujer.
Sirvieron en el navío Santísima Trinidad, el mayor barco de su época, y terminaron como el rosario de la aurora, que para eso es la recreación de la batalla.
La novela es francamente buena, la redacción, como cuenta la historia, es muy interesante. Sobre todo hay que pensar que estas novelas fueron escritas en 1873, prácticamente 68 años después de la batalla, seguramente todavía quedarían veteranos que hubieran combatido en esa batalla cuando se escribió la novela.
En fin, una novela muy interesante, casi más que la de Pérez Reverte por la forma en como está redactada, la historia que cuenta, y por todo en general.

9 respuestas a “Libro: Trafalgar”

  1. 17 Oct 2007 a las 11:57 Mi Blog » Blog Archive » Cádiz

    […] Aprovechando que estábamos por tierras gaditanas de boda, el viernes aprovechamos para dar una vuelta por Cádiz, que nunca la había visto. Entrando a Cádiz por el istmo que la une a la península se van viendo a los lados a la gente marisqueando, y es que el pescaíto es algo que está muy presente en la vida de los gaditanos. Más adelante se empiezan a ver las grúas gigantescas de Navantia, los astilleros de Cádiz y el Puente Carranza. Y al poco ya entra uno en Cádiz propiamente dicho, aunque todavía queda un buen trecho hasta que se entra por Puerta Tierra en el casco antiguo de la ciudad. Al verla se me vino a la cabeza la novela de Pérez Galdós “Trafalgar”, puesto el protagonista comenzó a criarse jugando en Puerta Tierra. Finalmente nos bajamos cerca de la Plaza de España, empezando a hacer turismo. En la Plaza de España se encuentra el monumento a la constitución de 1812, a “la Pepa” Cusiosas son también las casas que hay en la zona: La Plaza de España está junto al puerto, y en las casas hay unas torrecillas: Estas torrecillas eran las que utilizaban los comerciantes para ver cuando llegaban los barcos de las colonias para lanzarse a ser los primeros en comprar las cosas que traían los barcos. Después poco a poco nos fuimos acercando al Museo Arqueológico de Cádiz, donde amablemente nos permitieron hacer fotografías. Allí se pueden ver algunas de las piezas más emblemáticas: los sarcófagos antropomorfos o la escultura de Trajano. Al ver los sarcófagos antropomorfos me acordé de la exposición que visitamos en Frankfurt hace tiempo donde tenían varios sarcófagos fenicios expuestos. Y después del museo estuvimos callejeando por el casco antiguo, cruzando Cádiz hasta llegar a la Catedral. El casco antiguo me recordó mucho al barrio que hay en Granada detrás de la plaza de Gracia: Muchas callejuelas muy estrechas, con casas / bloques de pisos bajitos, de dos o tres alturas y un poco abandonados. La catedral es un tanto curiosa: la parte baja está construída con piedra ostionera de la zona, más oscura que el marmol utilizado en la parte superior. Subimos a la torre de Poniente, desde la que hay unas vistas panorámicas de la ciudad realmente impresionantes. Muy curiosas las vistas, viendo como el mar rodea por completo a Cádiz, casi en los 360?, el puerto, las casas con sus terrazas,… Como era tarde decidimos irnos a comer, por la zona de la alameda, por supuesto, un poco más de pescaíto. Por la tarde el plan era seguir paseando, así que lo primero que estuvimos viendo fue el mar junto a la ciudad y los muros fortificados, llenos de garitas, y es que estos piratas ingleses eran malos, malos… Cogimos también un autobús turístico para ver rápidamente alguno de los edificios más señalados que faltaban por ver de una manera rápida. Pasándonos desde el centro, hasta la playa de la Caleta, pasando por Puerta Tierra y alejándonos del casco antiguo, teniendo unas vistas muy bonitas del casco antiguo, de la catedral, o del Castillo de San Sebastián, para volver al centro, en total algo menos de una hora. Y para rematar, seguir paseando por el centro, desde la alameda, viendo de nuevo las fortificaciones de la costa, llegado a una iglesia con boda incluída, y paseando paseando por el casco antiguo, nos encontramos con el Gran Teatro Falla, donde son los carnavales que luego echan por la televisión. Y poco más, estábamos ya cansados, así que cogimos el camino de vuelta, y aprovechando la cámara hice algunas fotografías nocturnas de algunas cosillas. En fin, Cádiz, una ciudad bonica, merece la pena visitarla, y disfrutarla. […]

  2. […] El viernes por la tarde, después de que todos terminásemos nuestra respectivas jornadas laborales, salimos para Málaga, a eso de las 9 estábamos rumbo a Fuengirola, donde pasaríamos la noche para llegar tempranico al avión. Aprovechamos para cenar unas pizzas en el apartamento, mientras veíamos la película “Philadelphia“. El sábado a las 5 de la mañana estábamos en pie, cogimos el tren en Fuengirola y hasta el aeropuerto, donde nos bajamos en un apeadero un poco cutre. íbamos bien de tiempo para facturar y coger el avión. A las 10 (hora ya inglesa) estábamos en el aeropuerto de Gatwick, ?Ya estábamos en Inglaterra!, ya sólo quedaba llegar hasta Londres, después de dar vueltas por el aeropuerto conseguimos enterarnos que había un tren directo de Gatwick hasta la estación de trenes de Virginia. Así que copramos los billetes y una hora después, ?Ya estábamos en Londres! El destino de nuestras mini-vacaciones a costa de Santa Marta. La salida del aeropuerto era un follón con muchísima gente de múltiples procedencias sin saber para donde tirar, así que nosotros salimos y en cuanto vimos una parada de taxis, allá que fuimos para que nos llevaran hasta el hotel. En el hotel nos dijeron que hasta las 2 de la tarde (eran las 12 de la mañana, hora inglesa) no podíamos entrar en las habitaciones, así que dejamos las maletas en recepción y nos pusimos a dar un paseo por Londres, aprovechando que estábamos ya menos cargados de equipaje. Aprovechamos para comer en un Mac Donalds cercano al hotel, y luego andando, andando, llegamos a un parque “El parque del Regente” o algo así. Se parece mucho a los típicos parques que había por las ciudades alemanas, y era enorme, con varias partes, nos encontramos (entre otras muchas cosas), una boda, una calle por mitad por donde circulaban coches (pocos), casas, en la cercanía, gente practicando deportes, lagos y animales, y un grupo de chicas celebrando un cumpleaños al ritmo de un gaitero, algo realmente curioso… A las 2 (ó las 3), conseguimos dejar las maletas en el hotel, y como ya lo teníamos todo hecho, decidimos dormir un poco la siesta, ese gran invento nacional que tantas cosas buenas ha hecho por el mundo. Cuando nos levantamos, decidimos darnos un paseo por Londres, así que nos fuimos desde nuestro hotel, que estaba en la zona de la calle Baker (cerca de donde vivía Sherlock Holmes) hasta llegar al centro de Londres, poco a poco fuimos cambiando desde barrios residenciales, donde está al hotel, hasta el centro de Londres mucho más bullicio y con mucho más comercio, incluso algunos de ellos eran españoles: Zara, Mango,… Llegamos a Picadilly Circus, una plaza muy céntrica de Londres y seguimos andando hasta llegar a Trafalgar Square, otra plaza céntrica de Londres, y desde la que ya se ve el Big Ben y coronada con una estatua del almirante Nelson. Continuamos bajando, pasando por un arco que da entrada a los jardines de Buckingham, donde cerca encontré un cajero, y por fin conseguí mis primeras libras. Pasamos por la puerta de la calle Downing Street. Continuando un poco llegamos a la zona donde está el parlamento y su famoso Big Ben, y la abadía de Westminster. Nos entretuvimos bastante cruzando el río y haciendonos fotografías, junto al que seguramente será el monumento más conocido de Londres. Continuamos por la otra orilla del río, pasamos junto a la noria gigante “El ojo de Londres” y continuamos para deshacer el camino, esta vez visitando Londres de noche; aunque finalmente el cansancio pudo con nosotros y decidimos coger un taxi para volver al hotel. Cerca del hotel encontramos un bar, o un pub típico inglés y decidimos probar a tomarnos una cervecilla y algo para cenar. Lo de cenar fue imposible porque eran las 11 (la cocina cerraba a las 21:30) y las cervezas justas, porque cerraban a las 11 de la noche. No está mal la cerveza inglesa, nada más, y el tamaño, una pinta , un poco menos de medio litro. Estos ingleses, siempre con sus medidas raras. Y luego a la cama, que nos esperaban otros días muy cargados. […]

  3. 26 Mar 2009 a las 00:00 sara

    me puedes decir el resumen del libro de benito perez galdos de trafalgar porfavor.

  4. 26 Mar 2009 a las 00:01 merche

    nose pero busca en google.es y pon el resumen de trafalgar

  5. […] A principios de mes, me saqué esta novela de la Biblioteca de Martos, la verdad es que al verla me llamó la atención: Todo el mundo ha escuchado y conoce a Sherlock Holmes, pero quizás, poca gente lo ha leído ¿no? Este libro es un recopilatorio de varios relatos cortos escritos por sir Arthur Conan Doyle a finales del siglo XIX, protagonizados por Sherlock Holmes y publicados por la revista “Strand“. Escritos a finales del siglo XIX; todas se desarrollan en Londres y sus alrededores. Muy interesante es la sociedad que refleja: La victoriana del siglo XIX, donde el Imperio Británico gobernaba en medio mundo, una sociedad donde todavía quedaba nobleza con sus posesiones, y burguesía con sus capitales. Una época en la que no había teléfono, pero había telegramas y cartas, no había motores de combustión interna, pero sí caballos y trenes de vapor, no había electricidad, pero sí gas para encender lámparas, y al final llevaban una vida tan parecida a la de hoy, como se nos ocurra pensar. Watson, su inseparable compañero y narrador de sus historias, ex-combatiente en Afganistan (cuando los ingleses estuvieron allí), perfila a un Sherlock Holmes, frío, calculador, muy observador y capaz de razonar y ver una solución lógica a un conjunto de hechos donde todos los demás no consiguen ver nada de nada. Las historias de esta novela son: 1. Escándalo en Bohemia. 2. La liga de los pelirrojos. 3. Un caso de identidad. 4. El misterio del Boscombe Valley. 5. Las cinco semillas de naranja. 6. El hombre del labio retorcido. 7. El Carbunclo Azul. 8. La Banda de lunares. 9. El dedo pulgar del ingeniero. 10. El aristócrata solterón. 11. La Corona de Berilos. 12. El misterio de Copper Beeches. Todas presentan una estructura parecida: Alguien llega al 221B de Baker Street a presentar un problema, y después de escucharlo, comienzan (Sherlock Holmes y el Dr. Watson) comienzan a investigar en el caso, a veces desplazándose al lugar de los hechos, y dando al final con la solución al misterio, a veces a tiempo, a veces un poco tarde. También llama la atención, la candidez de la novela, y la “maldad” que hay en los casos, y la forma de contarlo: nada que ver con los relatos violentos que hay hoy en día. Una novela diferente: la literatura del siglo XIX, todo un mundo por descubrir. […]

  6. 24 Mar 2010 a las 22:01 sulee

    tio ke pasado eres joder siempre contando tu vida yo venia buscando el resumen de trafalgar no la historia de tu vida joder

  7. 11 Abr 2010 a las 16:01 Narcom

    oye ya q te as leido el libro sabias decirme en que otros actos heroicos participó Napoleon proximos a la batalla de Trafalgar?

  8. […] del 2 de Mayo de 1808. Una serie de libros escritos en cierto modo a semejanza (u homenaje) de los Episodios Nacionales de Galds, y que comienza con “Cabo Trafalgar“. La novela es fruto de un profundo […]

  9. […] escrita en 1873. En esta novela el joven Gabrielillo, que habíamos dejado como superviviente de la batalla de Trafalgar, está ahora de criado en la casa de Pepita González, una actriz con amistades en la alta sociedad […]

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