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Fecha de caducidad


Pues ya estamos en septiembre, casi a finales del verano (si con el tiempo que hay en Múnich ahora mismo se puede hablar de verano) y casi al final de las prácticas en Qimonda.
Ya tengo comprado el billete de vuelta: 27 de septiembre.
Y en cuanto llegue, a intentar terminar el proyecto y presentarlo.
¿Y luego? ?Uff! que follón eso de trabajar.

4 respuestas a “Fecha de caducidad”

  1. 10 Sep 2007 a las 09:52 Julito

    jose haz algo con tu vida

  2. 10 Sep 2007 a las 20:35 josera

    Si hombre algo haré, ya averiguaré el qué…

  3. 12 Sep 2007 a las 20:01 amigo

    échate una novia ya hombre…!

  4. […] Bueno, pues tal y como todo estaba previsto, ya estoy tranquilamente descansando en casa. El miércoles, tal y como estaba programador era el último día de las prácticas de este verano en Qimonda, así que sin mucha novedad, fui al trabajo, y terminé de hacer las cosillas que tenía pendiente: asegurarme de dejar accesible el trabajo que he estado haciendo, vaya a ser que luego lo pierdan, terminar de hacer la documentación, y sobre todo la burocracia para terminar las prácticas, ya se sabe, estos alemanes no hacen nada sin tener unos cuantos papeles que firmar. En la comida en la cantina ya tocó despedirse un poco de algunos cuantos españoles, que se quedarán por ahí trabajando, para poder seguir pagando las autovías de España. Y de vuelta a la oficina, lo mismo, una vez firmados todos los papeles, a seguir despidiéndose de unos y de otros, y es que al fin y al cabo, han sido tres meses en los que he esto muy agusto aquí, y además hay que ver la de actividades conjuntas que hemos hecho en el departamento: barbacoa, Oktoberfest, etc. Así que nada, a eso de las cinco de la tarde, con los papeles entregados, despedido de todo el mundo y sin la tarjeta de acceso, dejé Qimonda, rumbo al centro de Múnich para hacer algunas compras de última hora para llevarse uno algunos recuerdos a casa. Lo bueno es que hizo un tiempo de mil pares de demonios, lloviendo, haciendo frío y con aire, lo cual siempre es bueno a la hora de dejar Alemania. Después, a casa, y a empezar a hacer la maleta, que el jueves no habría mucho tiempo para recoger. Esa noche llegó mi compañera de piso que había estado de vacaciones durante todo el verano y que también se va a cambiar de piso, así que no le podía dejar nada de las cosas que me sobraran… Y además de hacer la maleta, tocaba limpiar la habitación y dejarla en estado de revista para luego poder cobrar la fianza. En fin, mucha tarea. El jueves me levanté temprano, para que “no me pillara el toro”, así que una vez duchado y desayunado, limpié el frigorífico, aproveché para hacerme un bocadillo para la comida (daba lástima tirar tanta comida), y recoger la ropa de la cama (que tampoco la quería nadie), fui a llamar al “Hausmeister“, algo así como el encargado de mantenimiento del edificio, el Willie de los Simpsons, vamos. Y para mi sorpresa, el hombre dijo que no estaba limpio suficiente… que había polvo en los recovecos del radiador y en las repisas más altas… que la verdad es que ya es ser rebuscado. Así que al final me quedé ?una hora! limpiando toda la habitación en profundidad, me faltó haber cogido un cepillo de dientes para dejar la habitación brillante, brillante. Finalmente la habitación se quedó lo suficientemente limpia como para que el Hausmeister me diera el visto bueno, y me firmó los papeles, le entregué la llave, y me quedaba sin casa en Múnich. Sólo me quedaba recoger la fianza y volverme. Cogí el metro hasta Haderner Stern y me fui hasta la Studentenwerk, y desde allí tirando de la maleta hasta la oficina de la Studentenwerk, allí me devolvieron la fianza y desde allí a coger el tranvía 18, hasta la estación de trenes. Allí cogí el S8 hasta el aeropuerto. Ya estaba a dos pasos de dejar Múnich. Llegué con bastante antelación al aeropuerto, el vuelo salía a las 16:50 y todavía no eran ni las 13:00… Así que con tranquilidad facturé el equipaje, me fui a comerme el bocadillo que me había preparado, me compré una Coca-Cola para beber algo, ?3 Eurazos!, y me me tí para dentro, para el área de embarque. Allí tuve que matar un poco el tiempo, hasta las 16:20 que empezó el embarque, primero haciendo algunas fotos, luego echado, medio durmiendo, leyendo algo… A las 16:50, con puntualidad alemana, el avión estaba ya dirigiéndose hacia la pista de despegue, y al poco en vuelo. Me llamó un poco la atención que el vuelo fuera de LTU, cuando el billete era de Air-Berlín, pero como son un consorcio o algo así… En seguida nos dieron un pequeño bocadillo (queso o embutido) y algo de beber. O sea que las compañeras extranjeras, sí que siguen dando de comer… Al poco me quedé dormido… me había levantado demasiado temprano, a las 17:30 llegamos a Málaga, con un tiempo envidiable, mucho calor para la ropa que llevábamos. Y luego un par de horicas de coche hasta Martos. Total, que ?ya estoy en casa! […]

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