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Primer día en la Oktoberfest

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El lunes, después del tremendo éxito de la presentación, nos comentaron los compañeros de la oficina de ir a la Oktoberfest, así que dicho y hecho. A las 4 dejábamos el trabajo aparcado, y rumbo a la Oktoberfest.
Después de coger un S-Bahn, un U-Bahn, ir andando un trozo y esperar a otro de los compañeros de la oficina que llegó un poco tarde, empezamos a darnos una vuelta por todo el bullicio del “Wiesn”, y a buscar una caseta que nos gustara.
Pensamos en entrar en la Líwenbrau, pero a uno de los compañeros no le gustaba esa cerveza, que ya es ser profesional, la verdad, así que nos fuimos a una de las casetas de Paulaner, en concreto, a ésta que tiene una torre con una jarra en lo alto que da vueltas.
Nos sentamos en la parte de fuera de la caseta, aprovechando que hacía buen tiempo, la parte de fuera es algo así como un Biergarten, pero en la Oktoberfest.
Y claro, lo primero que nos pedimos… una cerveza, una Maí (no hay otro tamaño, los compañeros del trabajo nos dijeron en broma que no hay cervezas para niños, je, je, je), y a brindar con ella… ?Prost!
Después de un rato, empezamos a pedir Bretzel, y algún que otro pollo, que es la comida típica de la Oktoberfest. (Alcohol, Sal y Grasa, lo mejor para la salud, je, je, je).
Después entré en la caseta para echarle un vistazo a ver como era por dentro. Son casetas como las que puedan haber en las ferias de España, pero pensadas para albergar a varios miles de personas, con varias zonas, algunas más separadas. En el centro suele haber una orquesta tocando para dar ambiente. Y sobre todo, mucha cerveza, y muchas camareras llevando muchas cervezas juntas de un lado para otro.
Cuando nos cansamos de estar en esta caseta, nos cambiamos a otra, también de Paulaner, con un nombre un tanto gracioso “Armbrustschutzelt”, que no sé muy bien como traducir, aprovechando que teníamos unos tickets para comida y cerveza.
Allí conocimos a dos sudamericanos que estaban en una mesa reservada por una empresa pero que ya habían terminado así que nos cedieron el sitio, amablemente, y allí nos pusimos a tomarnos también otras cervecicas fresquitas.
Ahí ya fue cuando a algunos se les fue la cabeza…y se pusieron a bailar encima de los bancos, pero no pasa nada, en muchas casetas está permitido. Lo que sí que está prohibido es bailar encima de las mesas.
Y cuando ya se hizo un poco tarde, a casa a descansar, que el martes había que trabajar de todas formas…

4 respuestas a “Primer día en la Oktoberfest”

  1. 26 Sep 2007 a las 1:31 pm Juan Jesús

    Uy, uy!!! creo que lo que cuetas me suena de algo… y dónden están las fotos de la rubias??? porque seguro que has hecho… queremos el montaje del director, así que pon la versión B) de la Oktoberfest ūüėČ

    Por cierto buen viaje de vuelta, creo que lo tienes mananan. Cuidate

  2. 27 Sep 2007 a las 1:17 am Dequedepende

    Creo que soy un poco como tu tengo un blog y publico mis historias, claro que de otra forma pero bueno yo creo que lo mejor es que te pases y lo veas tu mismo.

    Muchas gracias y espero verte pronto

    http://de-que-depende.blogspot.com/

  3. […] Ayer, cogimos la bicicleta para prepararnos un poco para la etapa de mañana, así que Pedro y yo cogimos la carretera de Alcaudete para alante, hasta el desvío de Las Casillas, nos desviamos por la carretera, vimos las obras que se están haciendo en la carretera de Las Casillas (reasfaltado), llegamos a Las Casillas, y sin pararnos para nada, ante la amenaza de tormenta que había (ayer por la tarde estuvo lloviendo sin parar), nos fuimos para La Carrasca (1,5 km. más que hay entre los dos pueblos), y salimos de La Carrasca, pasamos la “cuesta Puri”, bajamos hasta el Salado y para arriba en los 4 últimos kilómetros para Martos. Pasamos la urbanización de La Teja, vimos las obras nuevas del polígono Caña de la Fuente y para casa. Una etapa bastante facilica, y sin muchas complicaciones, que hay que ponerse en forma para mañana, aunque me parece a mí, que demasiado tarde… En total, 26,7 km. y 1319 kilocalorías, eso sí, en las cuestas arriba no bajaba de 170 pulsaciones… Demasiadas cervezas me parece a mí… […]

  4. […] El pasado sábado, Jorge, un chico de Erasmus, nos invitó a comer en su casa, una gran comilona. En principio habíamos quedado a las 2, aunque yo no sabía a qué hora era, así que después de hacer unas compras que tenía pendiente en el centro, me fui para lo de Jorge, con un brownie debajo de la mano, donde llegué sobre las 13:30; demasiado temprano cuando me enteré que la hora de la comida eran las 2 (Horario español). De todas formas me puse a ayudar un poco, a cortar algo de embutido o a subir algunas cosas del sótano del piso que Jorge tiene en Neustadt. Conforme empezó a llegar gente y nos juntamos ciento y la madre (para ser más exactos, unas 13 personas), empezó ya el desfile de comida. Aprovechando que Jorge había subido de España hace poco en coche había ido a atracar un Mercadona, a traerse algunas cosas ricas, ricas, como fuet o anchoas, que hacía tanto tiempo que no probaba… Y cuando estábamos llenos, empezó el desfile de platos: Crema de calabaza, ensalada “murciana”, y albóndigas; y para terminar el postre, por supuesto, había que aprovechar el brownie. Después de hacer una larga sobremesa para que bajara toda la comida, nos fuimos para el bar – Brauerei Waldschlí?sschen, donde habían organizado una pseudo Oktoberfest, aprovechando que ahora se celebra la conocida feria de la cerveza de Munich. Teníamos una mesa reservada, y los camareros empezaron a traernos unos grifos de cerveza, cada uno con 5 litros de cerveza y jarras: ?Autoservicio! Allí nos quedamos un buen rato, y además había una pequeña degustación de Jí?germeister, por lo que algunos iban periódicamente a hacerles alguna visita. Cuando se acercaban las 11, y la orquesta estaba ya cansada, los españoles no se pudieron resistir, y al final tuvieron que salir a bailar, ante la atónita mirada de los alemanes, y aunque consiguieron que algún alemán saliera a bailar, duraron poco en la “pista” de baile… estos alemanes, siempre dando la nota… Y hasta que al poco me volví, que ya estaba cansado. […]

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