Martos – Río Víboras
30 de Diciembre de 2007 por josera

Ayer, después de tanto tiempo sin coger la bicicleta (estoy bastante liado con el proyecto), salí con José María para dar una vuelta: En principio no teníamos ninguna ruta planificada, así que empezamos por ir para Fuensanta y desde allí cogimos la carretera del Rigíelo, y como parecía poca cosa, continuamos, terminamos de subir hasta empezar a bajar hasta el Río Víboras, en su cruce con la carretera de Fuensanta al Castillo de Locubín. Cruce que se produce a unos 7 km. de distancia del Castillo de Locubín.
Y luego vuelta, pasando de nuevo por el Rigíelo y por Fuensanta.
La verdad es que coger la bicicleta en estas fechas es todo un desafío, saliendo por las mañanas, las temperaturas son realmente bajas: en las zonas de umbría la carretera tiene un dedo de escarcha y hay que ir bien abrigado para no llevarse luego ningún susto.
Al final, salieron 48 km. en dos horas y media, que no está mal para llevar tres semanas sin coger la bicicleta, y con las comilonas de Navidad…







Pero hombre eso se avisa y me voy con vosotros!
joder, joserra, ahora que empiezas a currar, voy a tener que salir solo…
bueno, a ver si nos apuntamos al tosiria no?
venga, nos vemos!
Contad conmigo, menos los fines de semana que estoy de aceitunero, entre semana puedo salir, sobre todo por las tardes, xk curro de noche
[...] El pasado domingo, como casi todos los domingos salimos con la bicicleta. Salimos Fran, Jesús Luque y Pedro Cano. El trayecto estaba pensado desde el principio: ?Al Castillo de Locubín! La hora de salida, como siempre a las 10 de la mañana, aunque al final, salimos un poco más tarde, como siempre… Salimos en dirección Fuensanta y sin hacer ninguna parada continuamos por la carretera del Rigíelo, continuando hasta bajar al Río Víboras y luego volver a subir hasa llegar al Castillo, aunque un poco antes de llegar al Castillo hay una cuesta abajo realmente considerable, aunque su longitud seguramente no exceda de 500 metros. Llegando al Castillo se ve también una atalaya que seguramente perteneciera a la red defensiva durante la Reconquista. En el Castillo aprovechamos para beber un poco de agua y descansar, y de nuevo vuelta a Martos. Buena fecha para empezar a coger la bicicleta: relativamente buen tiempo, bastante Sol y los almendros en plena flor que hace que salgan las fotos muy bien. A la vuelta Fran, que no cogía la bicicleta desde septiembre, bajó un poco el ritmo, por lo que me daba tiempo a adelantarme un poco y fotografiar a los demás con cara de pasar fatiguitas. Al pasar el Rigíelo, había una sorpresa: había un prado donde se encontraba un rebaño de ovejas y cabras pastando, y aproveché para sacar fotografías de los bichos. Y el resto del camino sin ninguna novedad. [...]