Libro: Cita con Rama
18 de Mayo de 2008 por josera

El viernes terminé de leerme una novela buenísima: “Cita con Rama“, cortesía de la Biblioteca Pública Municipal de Martos, del autor Arthur C. Clarke. Lo descubrí en un artículo de Microsiervos con motivo de su muerte.
Arthur C. Clarke era un escritor de ciencia ficción, muy conocido sobre todo por ser co-guionista de la película “2001: Una odisea en el espacio“.
La novela “Cita con Rama” recibió varios premios en el año de su publicación, en 1972. Es un libro de “ciencia ficción dura”, en los que la parte científica es muy importante y es coherente con los conocimientos actuales que tenemos de física, química, matemáticas, etc. y se deleita mucho en contarnos todos los detalles científicos.
La novela comienza explicándonos como un meteorito a principio del siglo XX arrasa parte de Italia con un coste inmenso, por lo que se comienzan a poner detectores de meteoritos en el planeta Tierra… y sus colonias.
En el siglo XXIII detectan un asteroide, al que llaman Rama, que se dirige al centro del Sistema Solar a toda velocidad, pero muy raro: no tiene diferencia de brillo a lo largo del tiempo, hasta que consiguen descubrir con mejores sistemas de medida que tiene un periodo de rotación muy corto. Así que deciden enviar a una nave para explorar el meteorito y ver que encuentran.
Y lo que encuentran, no es, ni más ni menos, que una gigantesca nave espacial. El interior del gigantesco asteroide está hueco y tiene un cilindro de varios kilómetros de base por varios kilómetros de alto, y la velocidad de rotación tan alta se utilizaba para simular la fuerza de la gravedad y poder llevar dentro una vida algo más normal. Dentro se encuentran gran cantidad de estructuras, que se asemejan a ciudades, muchas de ellas construídas por triplicado, pero ni rastro de seres vivos, un mar en el centro. En el transcurso de la exploración sufren todo tipo de problemas: accidentes, tienen que neutralizar un misil lanzado por Mercurio (en Mercurio viven humanos del que sacan minerales y energía), y un buen día aparecen algo que parecen seres vivos pero que en realidad no lo son, se asemejan más bien a robots, sólo que de origen orgánico y construídos en la nave.
Finalmente tienen que dejar la misión y volver a la Tierra de regreso, sin averiguar nada sobre los verdaderos fabricantes de la nave, y ven como poco a poco la nave se acerca el Sol para recargar energía y se aleja sin más del Sistema Solar.
Es curioso la cantidad de razonamientos y de reflexiones a las que te lleva la nave, por ejemplo te explican como la nave lleva viajando varios cientos de miles de años (calculando la dirección y la velocidad y viendo cuales son las galaxias más cercanas). Y todo lo que había sido construído era más antiguo que la propia humanidad.
En definitiva, un libro muy interesante, una novela muy fácil de leer, relativamente corta y que casi se lee de una sentada. A ver cual es el siguiente libro que toca.





[…] El fin de semana pasado me terminé de leer otra novela de Arthur C. Clarke, y posiblemente una de las más conocidas: 2001, Una Odisea Espacial. En principio la novela se hizo a raíz de la película homónima de Kubrick, película que a su vez se basaba en el relato corto de Clarke: El Centinela. La novela cuenta la historia que narra la película, y está clasificada en 4 bloques bien definidos: Primero comienza contándonos la historia de una tribu de homínidos que malvive en el centro de África, forrajeando, siendo acosados por depredadores y sin hacer otra cosa, sin poder pensar, ni entender que les rodea o los lazos de parentesco. Un buen día aparece un monolito que les dota de inteligencia: empiezan a manejar instrumentos. Este paso, aparentemente tan tonto, permite que el hombre comience a utilizar las manos para otras cosas, los dientes dejen de tener algunas funciones, y sigan evolucionando desarrollando su inteligencia. Así se llega al año 2001, cuando el hombre tiene pleno dominio sobre los viajes espaciales, aunque todavía dentro del Sistema Solar. Un grupo de científicos han encontrado una extraña perturbación magnética en la superficie de la Luna, y cuando mandan a personal de la Tierra especializada y consiguen desenterrar ¡un monolito! emite una potente señal que se pierde a lo largo del Sistema Solar. En la tercera parte, un grupo de astronautas es enviado a Júpiter, aparentemente para una exploración rutinaria, la nave espacial va dotada de un ordenador con inteligencia artificial, llamado HAL, con el que se puede hablar como si fuera uno más de la tripulación, que de buenas a primeras parece funcional mal… instintos más propios de los humanos que de las máquinas afloran en su comportamiento, egocentrismo, egoísmo, etc. y con unos resultados bastante malos: casi toda la tripulación exterminada, sobreviviendo sólo un astronauta que recibe todo el peso de la investigación: explorar Jápeto, donde parece haber otro monolito igual que el de la Luna, pero mucho mayor, que cuando comienza a ser explorado por el astronauta superviviente, resulta ser una puerta a otros Universos, creados por una inteligencia extraterrestre que fueron los que trajeron los monolitos al Sistema Solar a modo de experimento, el de la Tierra para dotarlos de inteligencia, y el de la Luna para que desenterraran, un centinela, que les avisara de cuando su experimento “ha tenido éxito” y han sido capaces de dominar los viajes espaciales. La última parte, el viaje por otros Universos es quizás la más confusa, pero que finalmente explica que estos seres extraterrestres han abandonado sus ligadoras con la carne y su inteligencia reside en otros sitios, como los monolitos. Excepto la última parte, algo confusa, todo el libro es muy interesante, sobre todo por el contenido físico que hay detrás de toda la novela, que intenta ser coherente con la física clásica y las descripciones que hace de los planetas, sobre todo teniendo en cuenta que se escribió prácticamente a la par que el primer hombre pisaba la Luna. Con esto, ya me he leído dos libros de Arthur C. Clarke, éste y “Cita con Rama” y creo que no serán los últimos, veremos a ver cuantos libros me quedan por leer de Clarke en la Biblioteca de Martos […]