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Primer día en Florencia

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Siguiendo con el puente de la Constitución, el 7 de Diciembre, domingo fue el primer día que pasamos entero en Florencia. Así que después de levantarnos y desayunar en el Hotel, salimos, muy bien sin saber que rumbo. Menos mal que teníamos una guía y la famosa lista de José Manuel.
Salimos del hotel, y casi por casualidad nos encontramos con el mercado central, que aunque estaba cerrado, si que estaba rodeado por gran cantidad de puestos ambulantes que vendían casi de todo: Desde paraguas raros florentinos, camisetas, regalos, recuerdos, ropa, cinturones, bolsos, etc., un buen sitio para comprar un regalo de Florencia.
Junto al mercado está la iglesia de San Lorenzo, llamativa porque la portada está hecha de piedra desnuda y dentro está la capilla de los Medicee. No pudimos visitarla porque sólo la abrían para misa.
Seguimos andando hasta llegar al Duomo (la Catedral), pasamos por la Plaza de la Reública (Piazza della Repubblica), y llegamos a la Piazza della Signoria, muy conocida, donde está el “Palazzo Vecchio“, y la Galleria de los Uffizi.
Después de dar una vuelta por allí decidimos entrar en el Palazzo Vecchio, desde donde se gobernaba la ciudad. Después de hacer un poco de cola y entrar por el primer control de metales del día (y los que quedarían), pasamos a verlo, afortunadamente se podían hacer fotos dentro, así que a aprovechar.
Después de subir unas escaleras llegamos al Salón del Cinquecento, una estancia enorme, decordada con cuadros de batallas y estatuas.
Subimos a la siguiente planta, donde pudimos ver estancias particulares, decoradas con frescos y cuadros y con techos muy recargados. Lo que viene a ser un palacio vamos.
Después pasamos a otras estancias del palacio que parecían más un apartamento destinado a la residencia de los gobernantes más que a labores gubernamentales, aunque también muy decoradas y recargadas, pero también decoradas con muebles de la época. Muy curioso era la sala de mapas, (en el que estaba España y hasta Martos) con un globo incluso, verdaderamente, la necesidad que tendría esta gente de conocer con quien hacía negocios, pero desde luego hasta con el más recóndigo punto del globo.
Después salimos por las dependencias destinadas al servicio de la casa: cocinas, almacenes, etc.
Salimos por la puerta lateral del palacio y continuamos nuestro paseo. Vimos la galería de los Uffici y la enorme cola que había para entrar a ver el museo (Galería degli Uffizi), así que seguimos paseando, esta vez junto al río, disfrutando de las vistas del Ponte Vecchio desde el siguiente puente (Ponte alle Grazie), y continuamos hasta dar con la iglesia de la Santa Croce, entramos y estaban celebrando misa, así que no pudimos entrar mucho, pero pudimos ver el interior de la iglesia y la tumba de su huesped más famoso: Miguel ángel.
Salimos de la gilesia sin tener ningún destino muy determinado, así que callejeamos un poco hasta dar con una plaza, cerca de la galería donde está el David de Miguel ángel, en el camino nos encontramos con una librería, así que aproveché para comprar un diccionario italiano-español, por lo menos para poder decir cuatro cosas como los indios.
En esta plaza el grupo se dividió en dos: Yo me encontré por casualidad con el Museo Arqueológico de Florencia y los demás querían ver el David de Miguel ángel que está en la “Galleria dell’Accademia
Así que dicho y hecho, nos dividimos en dos grupos, entré en el Museo Arqueológico, malas noticias: El jardín estaba cerrado, que es donde tienen la colección de esculturas, pero aún así mereció la pena: Una buena colección etrusca de pequeños bronces (y no tan pequeños). Muy llamativa es la colección egipcia, donde tienen sarcófagos, momias, carros, esculturas, en fin, realmente interesante.
La colección de urnas cinerarias etruscas es también interesantísima y muy abundante.
En la segunda planta está la colección de piezas griegas y romanas, con cerámica, estatuas, sarcófagos, realmente interesante la colección.
Después nos reunimos en la plaza de SS Annunziata, y como apretaba ya el hambre, buscamos un sitio para comer, y encontramos en las cercanías un bar que tenían “Pizza al taglio” (Pizza al corte), y allí comimos, con un par de cervecillas: Cada una era de dos tercios… que ricas y que fresquitar.
Después, casualidad, casualidad, dimos con otra “Gelatería”, y por supuesto no nos pudimos resistir a entrar. Estos italianos hacen buenos helados, la verdad.
Después de nutrirnos, fuimos a visitar la Catedral, la verdad después de visitar la de Pisa, la de Florencia es mucho más sobra, y destaca sobre todo los frescos de la cúpula, aunque no pudimos acercarnos todo lo que quisimos.
Después se nos ocurrió subir al Campanario (la Cúpula estaba cerrada y no se podía subir), parecido a la subida a la Torre de Pisa, y muy buenas las vistas que se disfrutan desde lo alto de la torre. Al bajar de la torre, asamblea. ¿Qué hacer? ¿Por dónde continuar? Y la opción ganadora fue la de ir al hotel a descansar un poco, un ratillo de siesta (aunque estaba atardeciendo, pero Florencia anochecía una hora antes que en España), y luego vuelta al turismo, ese gran negocio.
Ya por la noche, decidimos subir a la Piazzale Michelangelo, pasando por supuesto por el Arno, desde el que volvimos a ver el Ponte Vecchio. Desde la Piazzale Michelangelo se puede disfrutar de unas estupendas vistas de Florencia. Esta vez Florencia de noche.
Después vuelta al centro, esta vez dimos un rodeo y cruzamos el Ponte Vecchio, donde nos hicimos fotos de grupo (como se hizo), por supuesto.
Llegamos al Mercado Nuevo (Mercato Nuovo), donde está la famosa imagen del cochino, donde también nos echamos unas fotografías, por supuesto. Y luego, vuelta por el centro, y como ya había hambre, buscamos un sitio para cenar. Esta vez fuimos a una “Trattoria“, que en contra de lo que parece no es un sitio donde vendan tractores: son unos restaurantes pequeños familiares y allí nos fuimos a seguir probando comida típica italiana.
Y luego, ya bien alimentados, al hotel a dormir, todavía nos quedaba un día en Florencia muy largo.

2 respuestas a “Primer día en Florencia”

  1. [...] Con más de un mes de retraso, todavía no había puesto aquí la crónica del segundo día en Florencia y tercer día de la visita que hicimos este Puente de la Constitución a Italia. El día comenzó como el anterior: Nos levantamos en el hotel y después de una buen desayuno comenzamos a patearnos Florencia. El primer destino al que decidimos ir fue la iglesia de Santa Maria Novella, justo al lado de la estación de trenes, pero no la pudimos visitar porque había misa, así que volvimos a deshacer el camino, pasando de nuevo por el mercado central, cuando estaba también el mercadillo, y algunos aprovecharon para comprar regalos y recuerdos, como los conocidos paraguas de Florencia. Al final decidimos visitar el Palacio Pitti, un palacio de Florencia que construyó un banquero apellidado Pitti, que posteriormente se arruinó, haciendo su el palacio pasara a pertener a los Medici. Posteriormente fue la residencia oficial de los Reyes de Italia cuando la capital estuvo en Florencia, un edificio con historia. Ahora mismo lo único que aloja el Palacio Pitti es una gigantesca colección de pintura, dentro de salas decoradas durante el Renacimiento y el Barroco y algo del siglo XIX. Realmente muy bonito. Lo que nos faltó por visitar fueron los Jardines Bóboli porque costaban 10 ?. Desde allí volvimos a cruzar el río para llegar al centro de la ciudad, pasando por un puente contiguo al Puente Veccio (pasamos por el Puente “Santa Trinita“), y seguimos callejeando, cruzando casi toda la ciudad de nuevo hasta llegar otra vez a la iglesia de Santa Maria Novella, que ahora sí que pudimos visitarla porque no había misa; aunque en su interior estab prohibido tomar fotografías. Después, como ya era hora, buscamos un sitio para comer, y como siempre: comida italiana, esta vez pizza. Estábamos bastante cansados, así que aprovechamos que estábamos sentados para hacer un poco de sobremesa e intentar descansar. Continuamos dando una vuelta por la ciudad, hasta que nos encontramos en una plaza cerca de la Plaza de la República donde había un mercadillo de libros antiguos. Allí Paniza y Emilio se volvieron al Hotel así que tuvimos que hacer tiempo hasta que volvieron. Nos encontramos en la “Piazza de la Signoria“. Cuando nos volvimos a juntar, no teníamos muy claro dónde ir…. Hasta que se nos ocurrió visitar la “Galleria degli Uffizi“, era ya un poco tarde y quedaba algo más de una hora para que cerrase, y no había nada de cola, así que en principio tendríamos el tiempo suficiente para visitar el Museo, y así fue: Pagamos la entrada, volvimos a pasar por un nuevo control para metales y visitamos toda la galería. Es muy conocida por sus pinturas, pero también son interesantes la cantidad de escultura, lápidas y sarcófagos romanos de su colección. Cuando terminamos de visitar la Galería, nos volvimos para el Hotel, aunque paramos antes en un supermercado para comprar un poco de comida, y luego a dormir. Aunque todavía no era muy tarde, iba a ser una noche muy corta: A las tres nos tendríamos que levantar para coger el autobús a las 3:30 y salir pitando para el aeropuerto, que el avión saldría a las 6 y pico. Al poco llegamos a Sevilla y vuelta para Martos por la Autovía, aunque por el camino paramos y tuve ocasión de probar una tostada de “manteca colorá“, aunque la estuve repitiendo todo el resto del día. [...]

  2. [...] La semana pasada terminé de leerme esta novela, que por el momento es la última de Valerio Massimo Manfredi traducida al español, y como su nombre señala, trata sobre los últimos días de Julio César antes de morir asesinado en el senado por un complot contra él. La novela me ha parecido bastante corta y son del paquete compré en la librería Alcaná. Cuenta de forma paralela tres historias: Por un lado las vivencias del propio César, que padece desde hace poco ataques de epilepsia, acompañado por su mujer, su médico y algunos de sus mejores soldados. César compagina su actividad política con la del sumo pontífice. La seguna historia que cuenta, y que no entiendo muy bien lo que pinta en todo el libro es la de unos soldados enviados al norte para recabar información sobre el complot, contándonos las vicisitudes que sufren para hacer transmitir los mensajes hasta Roma: Espías y contraespías, casas de postas, trampas, atajos, luchas, soldados, todo a través de la red de postas de Roma. Y la tercera historia es la de los conjurados, como se reunen en casa de Bruto, para asesinar a César creyendo que César quiere hacerse coronar rey y acabar con la república. Muchos de los conspiradores le debían su propia vida al perdón de César. También aparece Cleopatra, la reina de Egipto convertida en amante del César y con la que tiene un hijo, Cesarión, instigadora en cierto modo también del intento de coronación de César para asegurar un buen futuro para su hijo, y preocupada por la suerte que pueda correr César. Una novela entretenida, corta, con la historia de los mensajes bien documentada en las posadas, aunque creo que no está al nivel de otras novelas de Manfredi. Todavía me acuerdo cuando estuvimos en Florencia en el 2008 que ya estaban anunciando esta novela. [...]

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