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Hace dos fines de semana, el del puente de Andalucía fuimos a Sevillo, en un viaje organizado por Jesús, compañero del colegio y que está trabajando ahora mismo en Jaén. En principio lo interesante era ir a ver “El Circo del Sol“.
Todo empezó el viernes: Al medio día me fui a Jaén para comer con Jesús y salir después para Sevilla, recogiendo poco a poco gente en Jaén, Andújar y Córdoba, para juntar un grupo finalmente de ?11 personas!
Llegamos a Sevilla, y sin saber muy bien como, conseguimos llegar a Bormujos donde estaba el apartahotel, “Lux Sevilla“, dejamos las maletas, nos aseamos un poco, compramos cuatro cosillas y a los coches para bajar a Sevilla para cenar un poco de tapitas y luego a tomar algo en un pub llamado “El Doblón“, y finalmente cuando nos cansamos, que al fin y al cabo había sido un día bastante largo por el viaje y todo eso nos volvimos para bormujos, que el Sábado iba a ser un día bastante completo:
El sábado nos levantamos justo para llegar por los pelos al desayuno, y luego de camino a Sevilla. Después de dar muchas vueltas, sin saber muy por donde, aparcamos junto a la parte trasera de la Plaza España. Empezamos a andar y llegamos hasta la antigua Fábrica de Tabacos de Sevilla (actual Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla), al lado del hotel Alfonso XIII y muy cerca de la Catedral, parada obligatoria en una visita a Sevilla: la más grande de España y la catedral gótica más grande del mundo.
Después de dar una vuelta por fuera, y ver algunas cosas curiosas, como las lápidas romanas utilizadas como elementos constructivos o una ¿reproducción? del giraldillo, entramos, aunque había que pagar entrada.
Después de ver el museo, continuamos hasta entrar en la nave mayor de la Catedral, fuimos dando una vuelta admirando la tumba del Cardenal Cervantes o la tumba de Colón. Impresionante el Altar Mayor o el coro.
Después visitamos unas salas adyacentes, donde están expuestas algunas custodias o el tesoro de la catedral, mucha historia allí guardada.
Y después, por supuesto, subir a la Giralda, por sus rampas, ni un escalón (hasta que se llega a la parte final), que lo aprenda Dan Brown para su próxima novela…
Las vistas desde arriba de la Catedral, también muy buenas: Toda Sevilla a ojo de pájaro.
Salimos por el patio de los naranjos, y ya de vuelta a la calle, cogimos el tranvía y nos fuimos buscando un sitio para comer, y llegó la parte más dura de todo… comer y beber… El bar estaba en una calle llamada “Afán de Ribera“.
Después nos fuimos dando un paseo hasta volver a la Plaza de España, donde quedan los edificios de la Exposición Universal de 1929, edificios construidos por el arquitecto ánibal González. Nos dimos una vuelta por allí, visitando los polletes, y buscando el de Jaén, por supuesto.
Y después, nos volvimos para el hotel para descansar un poco: un poquito de siesta y para las 8 de vuelta para Sevilla, esta vez a la zona del “Charco la Pava”, donde está instalado el circo.
Llegamos justo a tiempo, y eso que habíamos perdido una entrada (nos volvieron a imprimir otra en la taquilla).
El Circo del Sol, hay poco que decir, es la primera vez que iba a un circo, la ropa de los artistas era muy colorida y curiosa, con formas casi imposibles para los cuerpos y gran cantidad de artistas. El número que representaban era “Varekai“, inspirado en el mito de ícaro.
Muchos números en las alturas, gente bailando, malabarismos, contorsionistas, algún número cómido, desde luego todos los artistas con una forma física envidiable y una musculatura muy desarrollada.
Después del circo estaba lloviendo y la verdad es que el tiempo no acompañaba para salir, así que nos volvimos para el hotel, allí cenamos alguna cosilla y nos tomamos alguna cosilla, que el domingo también quedaba algo de turismo.

4 respuestas a “A Sevilla para ver el Circo del Sol”

  1. […] […]

  2. […] El otro día estaba moviendo unos archivos de un ordenador a otro (suelo trabajar con el portátil y la grabadora de DVD’s está en el grande); cuando de buenas a primeras se reinició. Al arrancar de nuevo el ordenador, las fotografías que había movido habían desaparecido… Empezábamos bien, después de buscar en los dos ordenadores, ni rastro, de dónde podrían estar las fotografías. Plan B: Pasar un scandisk completo, pero no informaba de ningún fallo, ni ningún error, todo parecía estar en orden y sin ningún error. Plan C: Preguntar a alguien, y me recomendaron utilizar algún software de recuperación: Cuando se borra un archivo, no se borra realmente del disco duro hasta que no se escribe encima. Sencillamente se borra su entrada en el archivo de directorio y se marcan los sectores que ocupaba como libres, aunque la información sigue estando allí. Busqué en google y la primera entrada remitía a Softonic, que recomendaba un software “GetDataBack“, existe en dos versiones: para FAT y para NTFS. Y todo perfecto, instalé el programa, rastreó en el disco duro y marcó en rojo los ficheros que estaban “desaparecidos”, luego fue cuestión con paciencia de moverlos a su ubicación (la versión de prueba permite ver los ficheros de uno en uno pero no copiarlos en conjunto). […]

  3. […] Aprovechando el viaje que hicimos a Sevilla a finales de febrero hice en su día una intentona de fotografía panorámica de la Plaza de España, construída para la Exposición Iberoamericana de 1929 por el arquitecto Aníbal González, es un exponente claro de la arquitectura regionalista de principios del siglo XX, y la azulejería una pieza única. Y aquí puede verse en grande […]

  4. […] El domingo por la mañana después de darme una vuelta por la Plaza del Cabildo, me encaminé directamente al Real Alcázar de Sevilla, uno de los monumentos que me dejé por ver la otra vez que estuve en Sevilla. El Real Alcázar está justo enfrente de la Catedral, y uno de los más antiguos que siguen en uso en Europa, (cuando el Rey se hospeda en Sevilla para en el Real Alcázar) puesto que empezó a construirse en época musulmana, aunque las partes más antiguas fueron destruídas en el terremoto de Lisboa. Además la entrada para los estudiantes es gratis. Una vez que se entra se accede a un patio principal (Patio de la Montería) en torno al cual se disponen: – Casa de Contratación, a la derecha del Patio, construída por los Reyes Católicos, edificio encargado de las relaciones con el Nuevo Mundo, y donde actualmente se pueden visitar la Sala del Almirante, con el escudo de armas de Cristobal Colón y otra sala con varios cuadros, como “La inauguración de la Exposición Iberoamericana de 1929“. – De vuelta al Patio de Monterías, se puede proseguir por el Palacio de Pedro I (Pedro I el Cruel), un rey amante de las artes árabes y amigo del rey de Granada, construyó este palacio en Sevilla, ampliando el anterior palacio musulman, utilizando para ello a los mismos artistas que trabajaron en la Alhambra. En seguida se entra al Patio de las Doncellas, que me recordó mucho al Patio de los Arrayanes de la Alhambra. La Alcoba Real que son varias salas corridas, en la última de las cuales nació en el siglo XIX (hace nada de tiempo como quién dice), la infanta D? María Isabel de Orleans y Borbón, sobrina de Isabel II. La sala de la Media Naranja o Salón de Embajadores, donde se celebró la boda de Carlos V. La última sala que se visita es el Patio de las Muñecas, y entonces fue cuando me llamaron los amigos que ya se habían levantado y tenían pensado volverse para Martos, así que tuve que terminar la visita corriendo en el Palacio Gótico […]

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