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Fin de semana en Vera

Garrucha
El fin de semana pasado, los compañeros de la oficina decidimos organizar una escapada de fin de semana a la playa del Levante Almeriense. Así que después de trabajar y tomar unas cervecillas en Martos, cogimos los coches y rumbo a Vera, con escala en Granada, con Juanjo y María.
Llegamos sobre las 8 de la noche al hotel (aparthotel) México, donde ya nos estaba esperando Juan y Sergio.
Después de arreglarnos fuimos a cenar a «Lua», en Puerto Rey, muy cerca del hotel y al lado de la playa. Es un local muy interesante con restaurante y una discoteca, todo unido, bastante moderno y en línea con estos locales costeros. Aunque después de un día tan largo, tuvimos que ir a la cama relativamente pronto.
El sábado llegaron refuerzos desde Martos: Fede, que bajaba para coger un poco de Sol y Lucía y Noe, y después de desayunar y sin muchas prisas bajamos hasta Mojacar a la playa, quedándonos cerca del chiringuito «Maui«, algunos bañándose y yo sin moverme de debajo de la sombrilla, que corría serio peligro de quemarme…
Comimos en el chiringuito, y justo estábamos terminando de comer, cuando cambió el ambiente del chiringuito: música disco y copas, y mucha gente joven que empezó a llegar a la playa, tanto que parecía una discoteca, y sobre todo con mucho cuerpo de gimnasio.
Cuando se empezó a hacer tarde nos volvimos para el hotel, nos dimos un chapuzón en la piscina (con el baile de la cuchara incluído), y luego a arreglarnos para salir por la noche.
Después de cenar en el hotel, cogimos unos taxis y otra vez rumbo a Mojácar, esta vez a la discoteca Mandala, los mismos que los de la Mae West de Granada, una discoteca muy grande con varias plantas y variostipos de música, donde nos tomamos una copilla.
El domingo era ya el triste día de la vuelta, algunos más tempranos (Fede), y otros que no teníamos que hacer nada en casa, nos quedamos por allí. Aprovechamos y nos bajamos a Garrucha a la playa, en plan relax, además en una playa donde no había mucha gente. Aunque no encontramos ni una sombrilla; menos mal que había una tienda de todo a 100 abierta.
Aprovechamos para comer por el paseo marítimo, incluída una ración de las famosas gambas de Garrucha, y unos crepes de Nutella de postre, y para echar la siesta un ratillo más en la playa, antes de volvernos el cochaco de Juan.
Dos años sin pisar la playa, ?Casi nada!

2 respuestas a “Fin de semana en Vera”

  1. […] El otro día, mientras estaba en la playa, aproveché para comprarme esta novela en previsión de que se meterminara la que llevaba. Esta novela de Luis Carlos Zafón es la segunda parte de “La Sombra del Viento“, si bien las tramas son independientes. Se desarrolla también en Barcelona, pero esta durante los años 20 de principios del siglo XX, David Martín, un joven escritor con mucho talento y poca suerte: abandonado por su padre y huérfano de su padre, un antiguo soldado de la guerra de Filipinas. Entra como aprendiz en un diario de poca monta en Barcelona, donde va subiendo poco a poco hasta que consigue dejar atrás el periódico y establecerse como escritor para alguna editorial. Con graves problemas de salud y alojado en su nueva casa, un viejo caserón con mucha historia, conoce a un extraño editor, Andreas Corelli, que le encarga un libro sobre religiones, y bien pagado, aunque todo lo que rodea a este editor es extraño. Una novela que la verdad es que me defraudó, sobre todo comparada con la primera novela que mencioné, unos personajes quizás demasiado modernos para la época ?una chica y un hombre compartiendo vivienda en los años 30?, junto con una prosa y una narrativa demasiado elaborada, metáforas exageradas,… […]

  2. 07 Sep 2015 a las 00:47 Mi Blog » Blog Archive » Mojácar

    […] 4 años después de que fuera con los compañeros de la oficina a Mojácar; Emilio nos invitó a pasar un fin de semana en su casa; así que después de organizarlo todo bien; el viernes 24 de Julio, después del trabajo, preparaba la mochila y la moto para comenzar el fin de semana: con la moto me fui por la autovía hasta la A-92 y desde allí hasta Tabernas para llegar hasta Mojácar y luego a Mojácar playa. Allí aparqué la moto tras recibir la bienvenida de Emilio, Repi, Adelina, Juanele y Mª Irene; y después de cambiarme de ropa y dejar los arreos de la moto fuimos a tomarnos una cerveza al paseo marítimo y a tomar alguno de los productos del mar que nos ofrecieron en el bar; para irnos después a dormir a casa de Emilio. El sábado después de que Repiso volviera de pasear a Zanguanga (o creo que se llama Azucena) y desayunar, cogimos el coche y nos fuimos a una playa algo apartada de Mojácar en la que aceptan perros para echar el rato. Después de discutir sobre varias alternativas para comer (el chiruinguito de la zona no se mostraba muy prometedor), al final Emilio, Rafa y Mª Irene fueron a casa para preparar unos sandwich y traer algo de beber; así que nos pusimos las botas. Tras pasar el resto de la tarde en la playa; yo intentando no quemarme y el resto jugando con el perro y con Emilio nos volvimos para casa de Emilio para arreglarnos para la cena. Nuestro anfitrión había reservado en un restaurante en la Mojácar; así que tras aparcar aprovechamos para dar una vuelta por el pueblo y ver que hay vida más allá de la playa, mostrándose un pueblo con un turismo más familiar; una orografía irregular; muchas calles con cuestas y terrazas por tejados en las casas. Un pueblo con encanto y bonito para veranear. Cenando se nos unió Carlos; otro compañero del Colegio Mayor que hacía años que no veíamos y que tras estar pegando barrigazos por medio mundo con la dichosa crisis, se encuentra en Almería intentando buscar un nuevo destino que sea un poco más estable. El domingo era el día para volvernos, pero aún así, después desayunar nos fuimos para la playa; aunque yo directamente ni me puse el bañador; ya había tenido bastante playa con la del sábado; para ir a comer luego a un chiringuito con muy buena pinta: El Aku aku, donde nos pusieron un arroz que no se saltaba un gitano. Y antes de que fuese más tarde, tocaba la vuelta; volver a hacer la mochila, arrancar la moto y rumbo a Martos; esta vez volviéndome por Macael, para entrar en la provincia de Jaén por Pozo Alcón, pasando por Huesa, Jódar y Mancha Real. En total, 589 km., dejando la moto con 27598 km. Una alegría encontrarse con los compañeros del Colegio Mayor; una costumbre que no hay que perder. […]

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