Feeds:
Anotaciones
Comentarios

El Amor en los Tiempos del Cólera

img20190602_12211821
Esta semana terminé de leerme «El Amor en los Tiempos del Cólera«, una novela del colombiano García Marquez, la primera publicada después de que se le concediese el Premio Nobel de Literatura, en el año 1985, y ser un escritor reconocido y bien establecido.
Inspirada en la historia de amor de sus padres se centra en la extraña relación entre Florentino Ariza, un hijo natural de un directivo de la compañía fluvial de una ciudad costera de Colombia y Fermina Daza a finales del siglo XIX y principios del XX.
La historia cubre más de 50 años de la vida de los protagonistas, empezando a contar desde la viudez de Fermina Daza, para luego empezar por el noviazgo fugaz entre Florentino y Fermina. Al conocer el padre de Fermina la relación epistolar con Florentino decide ponerle fin, alejando a la hija de la ciudad. Florentino ese tiempo para de trabajar de telegrafista a entrar en la compañía de navegación fluvial, al calor de su tío, compañía de la que llegará a ser director con buena fortuna y éxito.
Fermina tras volver del retiro al que la lleva su padre es cortejada por el médico Juvenal Urbino, un médico de éxito, formado en Francia y muy concienciado en la lucha contra el cólera que azotaba la ciudad de tiempo en tiempo; casándose al poco tiempo y formando una familia con dos hijos.
En todo este tiempo, mientras Florentino se prometía a si mismo mantenerse virgen para Fermina hasta que pudiesen estar juntos, imposible de mantener su promesa, termina teniendo relaciones con media ciudad, hasta la viudez de Fermina.
Una novela con aún algunos restos del realismo mágico que el autor practicara un par de décadas atrás; pero muy lejos de la escritura de Cien Años de Soledad, aunque la prosa y la dulzura con la que narra los hechos de los protagonistas los rodea de un halo místico y misterioso que hasta lo más sórdido parezcan ser obras de arte. García Marquez; todo un genio del español.

Trackback URI | Sindicación RSS

Dejar una respuesta