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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

6 septiembre, 2007
por admin
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Excursión a Aquisgrán

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El domingo, aproveché para ir a Aquisgrán (Aachen en alemán), una ciudad que está relativamente cerca de Colonia y que no sabía.
Aquisgrán es la ciudad donde Carlomagno fijó la capital de su reino, y de ahí parte de su fama y esplendor.
La excursión iba a ser muy corta porque había que volver para comer y coger el tren, así que nos centramos directamente en visitar únicamente el centro, después de aparcar el coche, nos dirijimos dando un paseo hasta la plaza del Ayuntamiento, donde vimos que había mucho movimiento, y es que habían montado un mercado anual, curiosamente nos encontramos con un puesto con la bandera de España que vendía damasquinado, y es que resulta que Aquisgrán está hermanada con Toledo.
Después llegamos a la catedral, pero nos la encontramos cerrada porque estaban celebrando una misa y hasta las 12:30 no abrían. ?Vaya, el plan de lleguar temprano no iba a salir! Así que continuamos viendo el centro y sin saber muy bien como, llegamos hasta una fuente, la Elisenbrunnen, que hay en el centro de la ciudad de aguas medicinales, con un olor muy parecido a la de los Baños de Martos, y para el que no lo conozca: a huevo podrido.
Así que para no alejarnos del centro volvimos a la plaza del ayuntamiento donde paramos para tomarnos un café y hacer tiempo hasta que abrieran la catedral.
A las 12:30 estábamos esperando ya en la puerta de la catedral para entrar, y efectivamente, con puntualidad alemana se abrieron las puertas y empezó a salir la gente de la misa.
La catedral tiene dos partes bien diferenciadas, la primera, la capilla palatina que es una capilla octogonal con dos plantas superiores y una cúpula dorada con un pantocrátor, alrededor de la cual hay varias capillas que no se pueden visitar y el coro gótico.
Desde luego lo más llamativo y fuera de lo común es la capilla palatina, del siglo IX, de clara inspiración bizantina, un estilo y una construcción que no abunda mucho y fuera de lo común. Realmente impresionante.
Se puede ver también el coro gótico, las vidrieras, el ataúd de Carlomagno o el púlpito.
Y una vez visto un poco de Aquisgrán, de nuevo en coche hasta Kelz para comer y coger el tren de vuelta a Múnich.
Como decía JJ, un fin de semana que dio para mucho.