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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

9 marzo, 2009
por admin
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A Sevilla para ver el Circo del Sol

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Hace dos fines de semana, el del puente de Andalucía fuimos a Sevillo, en un viaje organizado por Jesús, compañero del colegio y que está trabajando ahora mismo en Jaén. En principio lo interesante era ir a ver «El Circo del Sol«.
Todo empezó el viernes: Al medio día me fui a Jaén para comer con Jesús y salir después para Sevilla, recogiendo poco a poco gente en Jaén, Andújar y Córdoba, para juntar un grupo finalmente de ?11 personas!
Llegamos a Sevilla, y sin saber muy bien como, conseguimos llegar a Bormujos donde estaba el apartahotel, «Lux Sevilla«, dejamos las maletas, nos aseamos un poco, compramos cuatro cosillas y a los coches para bajar a Sevilla para cenar un poco de tapitas y luego a tomar algo en un pub llamado «El Doblón«, y finalmente cuando nos cansamos, que al fin y al cabo había sido un día bastante largo por el viaje y todo eso nos volvimos para bormujos, que el Sábado iba a ser un día bastante completo:
El sábado nos levantamos justo para llegar por los pelos al desayuno, y luego de camino a Sevilla. Después de dar muchas vueltas, sin saber muy por donde, aparcamos junto a la parte trasera de la Plaza España. Empezamos a andar y llegamos hasta la antigua Fábrica de Tabacos de Sevilla (actual Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla), al lado del hotel Alfonso XIII y muy cerca de la Catedral, parada obligatoria en una visita a Sevilla: la más grande de España y la catedral gótica más grande del mundo.
Después de dar una vuelta por fuera, y ver algunas cosas curiosas, como las lápidas romanas utilizadas como elementos constructivos o una ¿reproducción? del giraldillo, entramos, aunque había que pagar entrada.
Después de ver el museo, continuamos hasta entrar en la nave mayor de la Catedral, fuimos dando una vuelta admirando la tumba del Cardenal Cervantes o la tumba de Colón. Impresionante el Altar Mayor o el coro.
Después visitamos unas salas adyacentes, donde están expuestas algunas custodias o el tesoro de la catedral, mucha historia allí guardada.
Y después, por supuesto, subir a la Giralda, por sus rampas, ni un escalón (hasta que se llega a la parte final), que lo aprenda Dan Brown para su próxima novela…
Las vistas desde arriba de la Catedral, también muy buenas: Toda Sevilla a ojo de pájaro.
Salimos por el patio de los naranjos, y ya de vuelta a la calle, cogimos el tranvía y nos fuimos buscando un sitio para comer, y llegó la parte más dura de todo… comer y beber… El bar estaba en una calle llamada «Afán de Ribera«.
Después nos fuimos dando un paseo hasta volver a la Plaza de España, donde quedan los edificios de la Exposición Universal de 1929, edificios construidos por el arquitecto ánibal González. Nos dimos una vuelta por allí, visitando los polletes, y buscando el de Jaén, por supuesto.
Y después, nos volvimos para el hotel para descansar un poco: un poquito de siesta y para las 8 de vuelta para Sevilla, esta vez a la zona del «Charco la Pava», donde está instalado el circo.
Llegamos justo a tiempo, y eso que habíamos perdido una entrada (nos volvieron a imprimir otra en la taquilla).
El Circo del Sol, hay poco que decir, es la primera vez que iba a un circo, la ropa de los artistas era muy colorida y curiosa, con formas casi imposibles para los cuerpos y gran cantidad de artistas. El número que representaban era «Varekai«, inspirado en el mito de ícaro.
Muchos números en las alturas, gente bailando, malabarismos, contorsionistas, algún número cómido, desde luego todos los artistas con una forma física envidiable y una musculatura muy desarrollada.
Después del circo estaba lloviendo y la verdad es que el tiempo no acompañaba para salir, así que nos volvimos para el hotel, allí cenamos alguna cosilla y nos tomamos alguna cosilla, que el domingo también quedaba algo de turismo.