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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

29 septiembre, 2009
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Cine: Gran Torino

Gran Torino
El domingo por la tarde aproveché para ver esta película que tenía pendiente desde hace bastante tiempo (se me escapó cuando estaba en el cine) y de la que había escuchado buenos comentarios.
De nuevo Clint Eastwood vuelve al cine aleccionador, al cine que inteta reflejar los problemas que día a día sufren mucha gente (en especial estadounidenses) en su vida diaria, esta vez reflejada en la delincuencia callejera y bandas organizadas que aterrorizan sus barrios.
Walt Kowalski (Clint Eastwood) es un anciano, pero pese a anciano, es un hombre duro, muy duro, descendiente de inmigrantes polacos, veterano de la guerra de Corea y 40 años trabajando en la Ford, es un hombre que no termina de adaptarse a los cambios que se han producido en los últimos años: No entiende a sus hijos que han crecido en una época de abundancia y con los que no van los sacrificios ni el trabajo duro.
A la misma vez el barrio se ha llenado de inmigrantes asiáticos, gente a la que no conoce y a la que no entiende, pero que conforme vaya teniendo más trato al haberse quedado viudo irá comprobando como ellos tienen más que ver con él que sus propios hijos: gente acostumbrada a sacrificarse, a trabajar duro y dispuestos a disfrutar del sueño americano, aunque por supuesto, siempre hay gente dispuesta a chafarlo, en este caso las bandas organizadas de delincuentes, donde Walt no tiene ningún miedo en enfrentarse a ellos: al fin y al cabo estas bandas no son nada en comparación con todo lo que pasó en Corea.
El nombre de la película viene de su coche: Un Ford Gran Torino, del año 1972 y del que él mismo montó algunas piezas, envidia de todos sus amigos y conocidos.
Es una película como las últimas de Eastwood que pretende ser aleccionadora y con trasfondo social y lo consigue.

29 septiembre, 2009
por admin
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Martos – Alcaudete

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El domingo pasado, el día 20, no había etapa con el Club Ciclista Tosiria, cosa que no evitó que saliera con Pedro a dar una vuelta.
No teníamos las ideas muy clara sobre la ruta que que queríamos hacer, así que salimos hacia Alcaudete, cogimos la carretera de la Venta de Pantalones para ir entrando un poco en calor. En Alcaudete no sabíamos si volvernos por el Villarbajo o por las Ventas del Carrizal y el Castillo de Locubín. Al final desechamos esa segunda idea porque se nos haría muy tarde. Paramos en el parque para tomarnos algo y cuando fuimos a subir por el Villarbajo, la carretera estaba cortada por una prueba de rally, y nos comentó la Guardia Civil que sería mejor que no subiésemos por esa carretera.
Justo en este momento la cámara se declaró en huelga, y desde entonces mi Olympus SP-500 UZ no ha vuelto a funcionar, tendré que averiguar si tiene solución.
Así que nos dimos la vuelta, aunque aproveché para llevar a Pedro por el casco antiguo y subir hasta el Castillo de Alcaudete, para bajarnos y desembocar en la carretera de la estación de trenes.
íbamos por la carretera general de Alcaudete, cuando se nos ocurrió la brillante idea de tirar para La Bobadilla e intentar volvernos por el Monte, para así alargar la etapa, y sorpresa, sorpresa, justo cuando estábamos en La Bobadilla me llama Pedro que estaba en Las Casillas que había salido a nuestro encuentro, que por dónde íbamos… Así que salimos corriendo, deshaciendo el camio para salir a la carretera de Las Casillas y nos encontramos con Pedro justo en el cruce con la Vía Verde.
Y ya que estábamos sin ruta, al final nos volvimos por la Vía Verde, para terminar de hacer una marcha caótica del todo.
Al final llegamos a Martos sin pinchar y a buen ritmo.
En total, 71 km. en 3 horas y media, con un altitud acumulada de ascensión de 1054 metros y 2000 kilocalorías gastadas.