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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

2 octubre, 2011
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Córdoba

Puente Romano de Córdoba
El otro día, después del cumpleaños de Noe, me encontré con Ana que nos invitó a pasar el fin de semana a Córdoba, puesto que ella estaría allí con Pepe.
Llegó el viernes y después de hablarlo con Manolo, nos decidimos, hablamos con Ana, buscamos un hotel, y después de comer (y descansar un poco de la bici), nos fuimos para Córdoba en el coche de Manolo con Lola. Después de dar un par de vueltas por Córdoba y llegar al parque de la Victora y dejar el coche, cogimos un taxi para ir al hotel y dejar las maletas. Enfrente del mismísimo templo romano estaba el hotel, excelentes vistas cuanto menos.
Nos fuimos para la plaza del Zocodobes y nos vimos con Ana y Pepe y nos fuimos dando un paseo hacia abajo, hacia la zona de las murallas, del río y de la mezquita, haciendo tiempo para cenar.
Al primer bar al que fuimos es uno en un lateral de la mezquita que hacen unas tortillas gigantescas, de unos 15 ó 20 huevos y de más de 10 centímetros de altura, con unas cervecitas fresquitas, fresquitas. Desde allí nos fuimos mudando probando varios bares: El Churrasco, otra tasca, las Bodegas Campos, total que al final cenamos bastante bien.
Y vino la segunda parte de la noche: Una copita fresquita. El primer sitio al que fuimos fue la terraza «Sojo», al lado del río, una terraza muy chula, con buen ambiente y unas vistas del río inmejorables. Después cogimos un taxi y nos fuimos para la zona del centro «Los Madriles», donde sirven un vino de la casa en vez de copas.
Como estábamos ya un poco cansados nos volvimos a dormir, si bien Ana tenía todavía más ganas de seguir por ahí.
Y el domingo el día de la vuelta, después de levantarnos relativamente tarde, nos fuimos para el parque de la Victoria, desayunamos, y vuelta a Martos, que llegamos justo para la hora de cenar.
Un fin de semana para salir de la rutina.

2 octubre, 2011
por admin
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La Pandera

Jabzlcuz y Valdepeñas
El pasado sábado 10 cogí la carretera de bicicleta por mi lado puesto que en Torredonjimeno era la romería. Hacía mucho tiempo que no había subido a la Pandera, y ahora que he escuchado que están haciendo algunas reformas en la zona y la puerta está abierta continuamente, era buen momento para aprovechar, hacer ejercicio y disfrutar de las vistas.
Me fui hasta Los Villares, subí el puerto con tranquilidad, y después de llegar al cruce de caminos, llanear 4 ó 5 kilómetros y tomar la carretera que sube a la Pandera, el primer tramo del 10 %, la cantera a la izquierda, y el segundo tramo bastante más largo con 14 – 15 % de subida. Me quedé en la zona de las primeras antenas, disfrutando eso sí de las vistas: El Pantano de las Casillas, Jabalcuz, el Castillo de Santa Catalina, las Sierras Caracolera y Ahíllos,…
Cuando vi que se me hacía tarde y que ya estaba sin agua me di la vuelta, bajé a Fuensanta y de allí a casa, que ya estaba bien, pocos kilómetros pero intensos.
Al final, 67,5 km. en 3 horas con 1350 metros de desnivel y 2300 kilocalorías quemadas. Un perfil interesante.