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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

La Casa de los Espíritus

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La semana pasada terminé de leerme «La Casa de los Espíritus» que me recomendaron, y que además curiosamente encontré en casa de mi abuela de una edición de hace casi 30 años.
Escrita por Isabel Allende, sobrina del depuesto presidente chileno Salvador Allende, en 1982, es una novela que se puede clasificar dentro del realismo mágico hispanoamericano, aunque con un toque femenino.
Somos testigos de la historia de la familia Trueba – Del Valle: si bien todo gira en torno al personaje Esteban Trueba, las verdaderas protagonistas de la novela son las mujeres: Esteban pide la mano de Rosa del Valle, para lo que decide irse al norte de su país (¿Chile?) a trabajar en las minas para poder juntar dinero para el matrimonio; sin embargo en ese intervalo ella muere envenenada por una garrafa de vinos que envían los opositores políticos de su padre; al volver y desconsolado decide pedir la mano de la hermana menor, Clara, una chica especial con contacto con el más allá. Esteban para eso decide volver a buscar suerte, aunque esta vez en su finca familiar «Las Tres Lucías», convirtiendo un enorme desierto en una enorme y próspera hacienda; marcando claramente la diferencia entre los braceros y el dueño; aunque si bien les mejora las condiciones de vida, les construye una escuela y casas de piedra; asistencia sanitaria, las ideas revolucionarias comunistas comienzan a entrar en la hacienda.
Al fin y al cabo es una historia que se desarrolla casi en la totalidad del siglo XX; por lo que somos testigos del impacto de la historia en la vida particular de los personajes de la novela.
Tras casarse Esteban y Clara; construyen una casa fastuosa en la capital y la hacienda de las Tres Lucías le permite a Senador emprender otros negocios, se mete en política por el partido conservador llegando a ser senador y llegando los hijos también: Blanca y los gemelos Jaime y Nicolás; sus primeros hijos dentro del matrimonio. Todos ellos le salen un tanto díscolos y revolucionarios y para nada afines a las ideas del padre; tanto que Blanca tiene un hijo antes de casarse con un revolucionario comunista de las Tres Lucías, Jaime se hace médico y decide montar una clínica para ayudar a los más necesitados, mientras que Nicolás es un trotamundos.
La única nieta del senador Esteban es Alba; y la vida de todos ellos cambiará brutalmente con el golpe de estado del ejército que no respetará ni siquiera los antiguos privilegiados (¿Golpe de Chile de 1973?); la parte más «realista» del libro y desde mi punto de vista muy diferente al resto de la obra, entrando mucho en política.
Una novela interesante y amena; clave en la trayectoria de la autora y en la novela hispanoamericana de los últimos 30 años.

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