Tras leer la primera parte (El Manuscrito de Piedra) de la saga que el escritor quasi salmantino ha dedicado a Fernando de Rojas
En esta segunda entrega; el escritor vuelve a llevarnos a la Salamanca de finales del siglo XV, a raíz de unos estudiantes asesinados; por lo que el maestreescuela busca al bachiller Fernando de Rojas para que investigue: un mal estudiante tahúr al que le arrancan las manos; un arriero; otro estudiante adivino con los ojos arrancados; un arriero con las orejas arrancadas; todos ellos envenenados; así hasta llegar a completar los cinco sentidos; y algún otro muerto más de rebote.
Todo lleva a Fernando de Rojas a investigar y hurgar en la historia reciente de Salamanca y desempolvar una guerra de clanes rivales de la nobleza salmantina de 30 años antes; justo antes de la llegada de los Reyes Católicos y cuando la nobleza castellana aún ostentaba mucho poder.
Una novela entretenida; quizás algo más floja que la anterior; aunque corta y amena.
