Mi Blog

Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

6 agosto, 2020
por admin
Sin comentarios

Sexto día en Rusia: Sapsan San Petersburgo – Moscú

P9110692

Llegó el ecuador de nuestra luna de miel; y tocaba desplazarse desde San Petersburgo hasta Moscú. Pensamos que la mejor opción era el tren; de hecho fuimos capaces de comprar los billetes en España; antes de salir para Rusia en la web oficial de los ferrocarriles rusos; permitiendo elegir entre 4 horarios e incluso la butaca para el viaje.

El tren de alta velocidad que cubre la línea San Petersburgo – Moscú se llama “Sapsan” y es de fabricación alemana; Siemens Velaro; como algunas unidades de las últimas de nuestro AVE.

En fin; la cosa es que el tren lo cogimos sobre el medio día para comer en él; y la ventaja del tren de tener la estación en el centro de la ciudad (y cerca del Hotel que teníamos en la Avenida Nevsky) hizo que tuviéramos la mañana libre y sin excursiones programadas. Aunque como hemos podido descubrir estos días eso no es un problema: siempre hay algo que hacer o que ver en la Avenida Nevsky; volvimos a dar un paseo hasta la Catedral de Kazan; nos paramos y entramos en las tiendas; en fin, deambulamos un poco sin rumbo hasta que volvimos al hotel para recoger las maletas e irnos a la estación dando un paseo.

Entramos en el tren con los billetes impresos sin ningún problema; ocupamos nuestros asientos y esperamos que saliera el tren. Comimos a bordo del tren un menú y en tres horas y pico llegamos a Moscú; a la estación Leningradsky.

Tras llegar a Moscú fue fácil: nos dejamos llevar por la muchedumbre; salimos fuera a un gran patio desde el que pudimos ver uno de los rascacielos de Stalin; pero rápidamente entramos en la red de Metro para llegar hasta nuestro hotel; y pudimos admirar el célebre lujo (o más bien decoración exagerada) de las estaciones del centro de Moscú de la época soviética; si bien muy ricamente decoradas; no dejan de ser estaciones de metro; con el mismo olor y manchas de humedad que otras redes de metro del mundo.

Y así conseguimos llegar al hotel e ir a cenar pronto; para preparar el primer día de turismo en Moscú.

26 julio, 2020
por admin
Sin comentarios

San Petersburgo: Quinto día: Palacio de Catalina

P9100434

Siguiendo desgranando los tesoros de San Petersburgo; decidimos ir en nuestro penúltimo día al «Palacio de Catalina» (Tsárskoye Seló); un palacio mandado construir por Catalina la Grande en el siglo XVIII en estilo Rococó.

Este palacio es célebre entre otras muchas cosas por el perdido salón del Ámbar, y recientemente reconstruido puesto que el palacio fue muy dañado durante la II Guerra Mundial.

Lamentablemente el día que llegamos; el día 10 de Septiembre, martes, era el día que el Palacio cerraba; así que solo pudimos contemplarlo por fuera y pasear por sus enormes jardines.

Primero llegamos hasta la galería Cameron; una galería de corte clásico lleno de reproducciones de esculturas de personajes de la historia de la Antigua Roma y Grecia.

Desde ahí el jardín; los largos, riachuelos salpicados de pequeñas construcciones a modos de sorpresas; con diferentes estilos de decoración se suceden durante varios kilómetros; incluso existiendo una copia en miniatura del palacio principal para los invitados de los zares o una pequeña mezquita en honor de los territorios musulmanes gobernados por los zares.

Aprovechamos para comer en el restaurante que hay a la salida del recinto palaciego para coger de nuevo el autobús y volver a San Petersburgo.

Al llegar a la ciudad era la hora de cierre de comercio; pero nos dio tiempo de llegar a una tienda de Numismatica donde pude comprar alguna pequeña moneda rusa y llevármela de recuerdo para la colección.

Y desde allí fuimos a dar una vuelta por El Barrio del hotel; la zona trasera a la calle Nevsky; e incluso entramos a un centro comercial donde aprovechamos para cenar; aunque la diferencia con los españoles es mínima. Es curioso hasta donde llega esto de la globalización.

17 julio, 2020
por admin
Sin comentarios

Cuarto día en San Petersburgo: Monasterio Nevsky y zoo

Monasterio Nevsky

El cuarto día; elegimos ir a visitar el monasterio Nevsky; que da nombre a la avenida; así que cuando salimos a la calle; en vez de girar a la derecha como días anteriores giramos a la izquierda; buscando la estación de trenes y una gran rotonda donde se encuentra el monasterio. Alejandro Nevsky fue un noble ruso del siglo XIII, líder militar y santo ortodoxo. En este monasterio reposan sus restos y son venerados.

Tiene unos grandes jardines en la parte frontal y un cementerio en la parte trasera.

cementerio monasterio Nevsky

Cuando salimos del convento decidimos dar un buen paseo y cruzar buena parte de la ciudad para llegar y visitar el Convento Smolny; había una gran cantidad de turistas; sobre todo asiáticos visitando la iglesia; aunque hacían fotos y se iban. Cuando visitamos el interior lo entendimos: casi todo estaba en restauración y por dentro la decoración y las imágenes son aún muy pobres.

Convento Smolny

Lo que si nos llamo la atención era la cantidad de edificios gubernamentales de la época soviética que había por la zona.

Desde allí nos atrevimos a coger un autobús urbano que nos acercada un poco al centro; y se nos ocurrió ir al zoo.

El zoo de San Petersburgo está en el centro; justo enfrente de la fortaleza De San Pedro y San Pablo. Evidentemente tienen muchos animales rusos y que quizás no son muy populares en España: osos polares, tigres, renos,…

Oso Polar del zoo de San Perersburgo

Al final cuando salimos ya estaba anocheciendo y volviendo al hotel nos dimos cuenta que nos faltaba aún una cosa importante por ver y recorrer: ¡un paseo en barco por los canales de la ciudad!

Al llegar a la altura del canal con los leones normalmente hay muchos voceros que se encargan de promocionar y anunciar los barcos; así que siguiendo un poco su pista llegamos hasta un pequeño muelle con un par de barcos y nos ofrecieron un par de recorridos; pagamos; nos montamos y esperamos a partir.

Recorrimos varios canales hasta salir al golfo y desde allí hicimos un pequeño recorrido viendo la fortaleza de San Pedro y San Pablo, el crucero Aurora, la catedral de San Isaac;

Crucero por San Petersburgo: el Aurora

Y tras desembarcar y volver a la ciudad; de camino al hotel pasamos a cenar. En la calle Nevsky; la calle que nunca duerme siempre es fácil encontrar un buen sitio para cenar.

2 julio, 2020
por admin
Sin comentarios

Tercer día en San Petersburgo: Palacio de Peterhof

Palacio de Peterhof en San Petersburgo
Llegó el Domingo 8 de Septiembre, y el plan del día para hacer turismo era acercarnos hasta el Palacio de Pererhof, (петергоф en ruso; súper fácil).

Decidimos ir en autobús en la ruta que marcaba la guía y que era la alternativa al barco. Empezamos cociendo el metro hasta una estación llamada «Ávtovo» (А́втово en ruso). Una estación de las más antiguas de la red; construido durante el periodo estalinista y muy decorado; por la filosofía imperante en la época por las autoridades gubernamentales.

Al salir a la calle encontramos una fila de autobuses a unos 100 metros y en uno de ellos un cartel que en perfecto cirílico decía «Pererhof». Sorpresa, sorpresa cuando nos montamos y vimos que eran los mismos autobuses urbanos que hay en Cuba, en las provincias, las que allí llaman «Diana». El autobús dio algunas vueltas Antea de salir a carretera abierta, donde vimos algunos grandes bloques de pisos de estilo sovietico.

Tras recorrer algunos kilómetros entre los arrabales de San Petersburgo y la campiña llegamos hasta el palacio.

Entramos por los jardines traseros (si consideramos que los delanteros son los que dan al mar) y tras deambular un poco vimos la cafetería abarrotada de asiáticos y la entrada con la taquilla para el palacio. Entramos y fuimos a parar a la balaustrada junto a la fuente monumental de la típica fotografía del palacio.

Empleamos las siguientes horas el pasear por los jardines; en dirección hacia el embarcadero donde pudimos ver una bonita exposición de los yates imperiales con maquetas de los barcos, uniformes y objetos de uso cotidiano; para luego volver a los jardines y ver los lagos, estatuas y diferentes fuentes que los decoran. Está visto que a estos zares no les faltaba de nada.

En uno de los kioscos del parque aprovechamos para comprar un tentempié y cuando nos casamos de los jardines entramos a visitar las salas de dentro del palacio; salas barrocas muy recargadas llenas de dorados y muebles de época. Lo que viene siendo un palacio sin escatimar en gastos.

Al salir deambulamos un poco más por los jardines, aunque volviéndonos hacia el embarcadero para coger alguno de los barcos que te llevan de nuevo a San Petersburgo. El precio del barco es algo mayor que en autobús; aunque no hay mucha diferencia.

Al llegar al puerto de San Petersburgo vimos un crucero que estaba siendo desmantelado y finalmente nos dejaron cerca del Palacio de Invierno… abrimos la guía y buscamos nuestro próximo objeto: el Palacio Yusupov.

Junto a uno de los canales de la ciudad por fuera no destaca especialmente por su decoración; más allá de que coja una manzana entera. Yusupov fue uno de los nobles más ricos e influyentes de la época del zar Nicolás II; participó en el asesinato de Rasputin; hijo de una prima del Zar y de un empresario de éxito que explotaba minas en Siberia, unía fortuna y buena posición social.

Su palacio es exhuberante; llegando a tener incluso un pequeño teatro dentro de sus instalaciones.

Al salir; aunque ya anochecía nos dimos un paseo por la zona hasta llegar a visitar la Catedral Ortodoxa de la Santa Trinidad. Está visto que en Rusia hay que olvidarse de una ciudad una catedral con España; aunque era tarde y ya estaba cerrada pudimos ver algunas alegorías militares que rodeaban los alrededores.

Por la zona encontramos un supermercado donde compramos algunas cosas para cenar y volvernos al hotel en el metro. Ya estaba bien de maltratar los pies.

23 junio, 2020
por admin
Sin comentarios

Segundo día en San Petersburgo.

Huevo de Faberge

Seguimos con nuestro segundo día en San Petersburgo. Intentamos madrugar un poco y volvimos a pisar la siempre populosa Avenida Nevsky; elegimos que lo primero que veríamos este 7 de Septiembre sería el Museo de Fabergé, propiedad del magnate ruso Viktor Vekselberg.

Estaba cerca del hotel, así que fuimos dando un paseo; aprovechando para desayunar en la cafetería del edificio Eliséiev; uno de los ediciis modernistas frente a la catedral de Kazan; y tan llamativo por los muñequitos bailarines que tienen en la puerta como reclamo. Si bien es un poco más caro que las cafeterías de la zona; la decoración y el ambiente que evocan merece la pena para ser probado.

Tras meternos por una de las calles-canal; al estilo de Venecia, llegamos hasta el Palacio que alberga el Museo Fabergé.

El Palacio Shuvalov es uno de los Palacios de la aristocracia rusa de antes de la revolución de 1918 y que fue nacionalizado, y donde la historia de sus propietarios se diluye con el paso de las décadas. Tras pagar la entrada subimos a la primera planta donde en la primera salan tienen expuestos 9 huevos de Fabergé imperiales y otros 6 huevos fabricados por el mismo joyero para diferentes personalidades de la época.

Las salas interiores tienen una inmensa colección de diferentes trabajos plateros de Fabergé; aunque fundamentalmente sean otros artesanos. Pasear por los palacios contemplando las obras de orfebrería a la vez que se contemplan las elegantes habitaciones, salas y salones del palacio son un interesante viaje en el tiempo de más de 100 años de antigüedad.

Una vez salimos del Museo; fuimos dándonos un paseo hasta la Iglesia del Cristo sobre la Sangre Derramada; tras cruzar un parque donde nos paramos para tomar un aperitivo.

Iglesia sel Salvador sobre la Sangre Derramada

Llegamos a la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada; una iglesia ortodoxa construida sobre el sitio donde el zar Alejandro II fue asesinado (el padre de Alejandro III y abuelo de Nicolas II) con una bomba por un anarquista.

La Iglesia tiene el aspecto típico que siempre se ha atribuido en occidente a las iglesias rusas; parecida a la de San Basilio de Moscú. El interior es sencillamente espectacular; desprovista de bancos como las iglesias católicas; techos altos permiten una gran cantidad de mosaicos que decoran todas las paredes de la Iglesia y de las cúpulas. Mosaicos que permiten a la decoración mantenerse mejor que las pinturas por evitar la humedad de los canales. Y siempre manteniendo la planta de cruz griega, que tanto estudiábamos en el arte en el instituto.

Tras salir de la Iglesia; ya empezaba a atardecer; pero en estas latitudes tan al norte; anochecía bastante tarde; así que decidimos ir a visitar la isla-fortaleza De San Pedro y San Pablo.

Catedral San Pedro y San Pablo

Dentro de la fortaleza hay una gran cantidad de edificios: visitamos la Catedral donde están enterrados los Románov, incluyendo el zar Nicolas II y su familia, recientemente trasladados hasta aquí.

Justo enfrente vi un edificio que no podía creer… la ceca de San Petersburgo y el museo de la casa de la moneda, con su característica palabra «Монета». No me costó mucho convencer a Sandra para entrar a visitar el museo.

El museo es pequeño y moderno; tiene una pequeña colección Numismatica, filatélica y notafílica desde el siglo XVIII hasta la actualidad, y sobre todo muchas planchas, una visión de la historia del dinero, el futuro dinero de plástico y virtual, un pequeño paseo por la Numismatica sovietica,… en definitiva bastante completo aunque ni se acerque al gabinete numismatico del Hermitage. Curioso era un pequeño rascacielos hecho con monedas de 1 rublo (unos 13000 euros al cambio actual). Desde allí intentamos ir hasta el pequeño museo de la cosmonáutica que hay en la fortaleza; pero ya estaba cerrada.

Salimos y fuimos dando un paseo; pasamos por una bonita mezquita, que me recordó las de Uzbekistán de las que se pueden recorrer en la ruta de la seda.

Mezquita de San Petersburgo

Continuamos nuestra ruta turística; y paseando paseando, y con ayuda del google maps llegamos hasta el crucero Aurora; de la marina imperial rusa y que participó en la Revolución de 1917; aunque también estaba cerrado.

Crucero Aurora

Encontramos un restaurante cercano donde aprovechamos para cenar antes de volvernos al hotel en metro a descansar. Habíamos andado bastantes kilómetros y ya estaba bien por el día.