Hoy hay una fiesta hispano – brasileña que no sé quien organiza (bueno, supongo que los españoles y los brasileños, pero no estoy muy seguro).
Anoche estuvieron en casa de Elena preparando la sangría para hoy, y el resultado fue, más o menos, el que se puede apreciar en la fotografía.
Muchos kilos de fruta, algunos litros de licor, otros tantos kilos de azúcar, a falta de añadir el vino.
Y es que una fiesta española sin sangría no es una fiesta española.
Por cierto, también aproveché para probar la cámara, de noche, en interiores, con flash, y la verdad es que estoy contento, creo que en general salen mejor que con la otra cámara: la luz de ayuda al enfoque hace que muy pocas salgan borrosas (Aproximadamente 2 de 150), además el flash se puede regular en intensidad, en fin, que parece que está bien la cámara nueva.