Ayer estuvimos dando una vuelta con la bicicleta, que ahora que estoy cogiéndole otra vez el gustillo no es cuestión de dejarla.
Fuimos Juanito y José María, y ante la indecisión de qué camino tomar, al final elegimos Martos – Monte Lope álvarez y Albendín.
La ida bastante fácil: Se sale de Martos y se baja, pasando por Mediapanilla hasta llegar al Salado, y desde allí se suben otros cuatro kilómetros y se llega hasta el Monte. El camino desde el Monte hasta Albendín también es fácil, practicamente son otros 12 kilómetros de falsos llanos en los que se puede rodar a una velocidad media bastante alta, una salida muy buena para empezar a ponerse en forma, fácil y de no muchos kilómetros.
Al llegar a Albendín aprovechamos para merendar algo en el parque y vuelta para Martos, pero, vaya, ya estaba atardeciendo… ¿nos daría tiempo?
Llegamos hasta el Monte sin ninguna parada, allí buscamos por alguna fuente para llenar los botes pero nada, no hubo suerte, así que continuamos camino de Martos, bajamos la cuesta, y a subir los 10 kilómetros, y el Sol cada vez más bajo.
Así que como no hay nada como ir bajo presión con la intención de llegar a Martos antes de que nos anocheciese íbamos echando chispas (en otras palabras, echando los hígados), y llegamos a Martos justo a tiempo, y creo que nunca había corrido tanto volviendo del Monte.
Al final 52,9 kilómetros y unas 2000 kilocalorías gastadas; además esta vez estaba Juanito de testigo de las fatiguitas que iba pasando.