El otro día Sandra tras venir de trabajar trajo una sorpresa: un periquito australiano que había comprado en una tienda de animales que encontró por casualidad.
Yo lo miraba… él me miraba… y en eso quedamos. De momento vamos a llamarlo Currito 2 por un antiguo canario que tuve en casa de mis abuelos de niño o bien «zurillito».