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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

6 octubre, 2020
por admin
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Cuarto día en Moscú

Moscú. Parque de Kolómenskoye

El cuarto día; después de haber visitado lo que considerábamos imprescindible en Moscú; según la guía que llevábamos nos fuimos a visitar el parque de Kolómenskoye; un enorme parque situado sobre un cerro elevado en la orilla del río Moscova, fue la residencia de los antiguos príncipes y zares rusos antes de mover la capital a San Petersburgo. Por ese motivo algunas antiguas construcciones y palacios de madera se han perdido; conservándose algunas iglesias de esta época.

Sin embargo, desde la época soviética y tras el colapso de esta, se han reconstruido muchas construcciones de maderas y trasladado otras tradicionales de toda Rusia.

El parque es enorme; entramos por la reconstrucción del palacio del Zar en madera; pasamos por unos huertos de manzanos; llenos de familias moscovitas cogiendo frutas y luego llegamos a una sucesión de iglesias ortodoxas, rodeadas de pequeños cementerios.

Al salir del parque nos encontramos con unos quiosco con comida, y allí paramos a comer. Tuvimos un pequeño percance con la tarjeta de debido; que se cayó dentro de un entarimado; ente dos tablones que ni hecho a propósito; pero que arreglamos por teléfono.

Nos volvimos a coger el metro; pasando por unos bloques de pisos grises, y desde allí nos fuimos hasta la Plaza Roja de nuevo. Si el día anterior habíamos cogido la lujosa calle Tverskaya, hoy cogimos una calle más turística y con edificios más bajitos: la calle Arbat; tras pasar las oficinas de Aeroflot; cogimos la calle peatonal; llena de gente paseando y con comercios más turísticos y más asequibles. Un enorme retrato del mariscal Zhukov preside la calle en un tramo; justo encima de un Starbucks.

Llegamos al final de la calle Arbat; presidida por uno de los rascacielos de Stalin: Este está ocupado por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.

Allí encontramos tiendas y restaurantes y compramos algo ligero antes de volvernos para el hotel.

El lunes 16 se acababa lo bueno: Teníamos que coger el vuelo de vuelta a Madrid, con Aeroflot. Cogimos un taxi que nos llevó hasta el aeropuerto de Sheremetievo. Pasamos rápido el control de pasaporte y a las pocas horas (unas 5) estábamos ya en Madrid de vuelta. Cogimos el coche del parking de larga estancia y rumbo a Martos; a descansar un poco antes de volver al trabajo.