23 marzo, 2026
por admin
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Quizás sea el estreno del año del cine español. La sexta entrega de Torrente, casi 12 años después de la quinta, años en los que Santiago Segura se ha volcado en otra saga, la de “Padre no hay más que uno”.
Haciendo memoria, la primera entrega de Torrente es de 1998, hace casi 30 años. Toda una vida. Muchos espectadores que irán al cine a ver esta sexta entrega ni siquiera habían nacido entonces; e incluso el país mismo ha cambiado muchísimo en estas últimas décadas.
En esta entrega, Torrente es fichado como un experimento social por un par de miembros de “NOX” (una parodia de Vox). Poco a poco, a través de intervenciones en mítines, Torrente consigue ir escalando dentro del partido hasta llegar a hacerle sombra al mismísimo número uno del partido.
Todo esto mezclando chascarrillos al estilo Torrente de humor desagradable y zafio, pero gracioso en el fondo, criticando mucho a derecha e izquierda a todo el espectro político español y a toda la ingeniería social que se empeñan en inculcar en la población. Los cameos que Santiago Segura consigue meter en la película son desde luego de lo que más interés despierta en la película.
Esta película quizás recuerde a las primeras de los años 80 de Ozores y compañía o a las de Berlanga de la misma época. Quizás la más reivindicativa hasta el momento de todas las de la saga. Un humor zafio y chabacano, pero que hace reír; retratando de una forma u otra al votante medio que todos llevamos dentro.
