La semana pasada terminé de leerme “Diario de un Emigrante”, la segunda novela de Delibes que tiene como protagonista a Lorenzo, al que ya conocimos en “Diario de un Cazador”.
Publicada en los años 50, Lorenzo recibe la invitación de un tío se su mujer para irse a Chile a hacer las Americas y prosperar de forma más fácil al porvenir que le esperaba en España.
Lorenzo a través de las páginas y con su particular lenguaje vemos como hace los trámites para el visado y el embarque, el trayecto en el crucero, no tan diferentes de las historias que nos cuentan de los cruceros que ahora se hacen por placer y la llegada a Buenos Aires, para cruzar en tren hasta Santiago de Chile.
Con el tío de su mujer los comienzos no son fáciles, lo que lleva a Lorenzo a intentar establecerse por su cuenta, mientras asistimos al nacimiento de su primer hijo, puesto que ella ya estaba embarazada antes de salir de España.
Toda una historia y un reflejo de las generaciones de nuestros abuelos, de como emprendían aventuras y proyectos con muy poca seguridad y sin tenerle miedo a casi nada.
