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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

25 septiembre, 2006
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Barbacoa de despedida de las italianas

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¿Por qué nos volvimos de Frankfurt tan deprisa? Todo tiene su explicación y es que a las 9 habíamos quedado con las italianas que iban a organizar un grill de despedida, no solamente no llegamos a tiempo, sino que llegamos tarde. Además yo me entretuve un poco porque estuve grabandole unas fotos a Amelia que se quería llevar para Salamanca antes de irse de todas todas.
En fin, cómo más vale tarde que nunca, a eso de las 11 de la noche llegué a la barbacoa, no había mucha gente, estaban los italianos, algunos españoles, algunos alemanes, un poco de cada casa.
De comer lo de siempre, filetes, salchichas, ideal para desengrasar.
Una de las mejores cosas fue que en alguna de las WG que estaban por allí había una Playstation y no se les ocurrió a la gente una idea más feliz que la de ponerse a cantar con un juego de karaoke que tenían. Ni que decir tiene que no dábamos ni una…
Y claro, como nunca se sabe cuando se puede llegar a ser un artista, grabé varios vídeos, no sé si para vergíenza posterior o para mandarlos a un casting de Operación Triunfo (más bien lo primero)
En fin, aquí dejo el primer vídeo:

Hay más:
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Así que, señores del jurado, no se priven de dar sus votaciones.

25 septiembre, 2006
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Frankfurt de noche

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Después de tantos paseo por el cementerio viendo los caídos de las Guerras Mundiales cogimos el tren para Frankfurt justicos de tiempo.
El viaje en tren fue de lo más gracioso: resulta que en Alemania existe la costumbre que cuando una mujer se casa haga despedida de soltera (hasta ahí todo normal), pero lo curioso es que sacan dinero vendiendo cosas por la calle, así que te encuentras a un montón de amigas, locas perdidas y a una con un velo (que es la que se casa) que parece una cigarrera, con una mesita en el pecho vendiendo cosas, botellas de licor, chocolatinas, etc.
Y claro, a nosotros nos vieron con cara de primos y al final nos vendieron un par de huevos Kinder, pero en fin, la verdad es que fue muy divertido.
Llegamos a Frankfurt y estaba ya atardeciendo, buen momento para hacer fotos, aunque es un poco difícil por la poca luz que queda.
Aprovechando que íbamos con el amigo de Rubén que ha venido (Alberto) estuvimos haciendo turismo por la ciudad. Nos dimos un paseo por el centro de la ciudad por donde están los rascacielos, entre otros de los que vimos fue el del Banco Central Europeo, con su «escultura» del Euro incluída y todo.
Luegos nos fuimos a subir al rascacielos «Main Tower«, que es el único que se puede visitar en Frankfurt, 241 metros de altura, por si le interesa a alguien.
Tenía muchas ganas de subir, y es que las vistas que hay desde allí arriba son impresionantes.
Allí estuvimos un buen rato, tanto que se nos hizo de noche y pude fotografiar hasta los rascacielos iluminados.
Después nos bajamos, que ya se nos iba a hacer tarde y estuvimos dando una vuelta por Frankfurt viendo algunos edificios como la ópera, o la «Rímperplatz«.
Luego perdimos un tranvía que nos debería llevar hasta la estación de trenes (alguien se entretuvo haciendo fotos…), pero corrimos un poc y pudimos coger el metro, pudiendo al final coger el tren justo a tiempo. ?Si es que está todo perfectamente cronometrado!
Y luego nos volvimos a Darmstadt, que había una barbacoa de despedida de los italianos. ?Qué día más ajetreado!

25 septiembre, 2006
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El cementerio de Darmstadt o los caídos de Darmstadt en la I y II Guerra Mundial

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Ayer sábado, tuvimos que coger el tren en Darmstadt para ir a Frankfurt, pero con lo bien planificado que llevamos los horarios, nos sobraban 45 minutos, así que aprovechando que teníamos las bicicletas fuimos a dar una vuelta por esa parte de Darmstadt que la tenemos un poco abandonada.
Justo al salir de la estación de Darmstadt, «hacia abajo» se encuentra uno con un bosque en el que han construido un recordatorio para los judíos deportados de Darmstadt durante la II Guerra Mundial a campos de concentración (lo han puesto al lado de la estación de trenes de la que salieron), y que muchos estuvieron presos durante mucho tiempo en las catacumbas. El recordatorio consiste en cortar los árboles y pintar los troncos de colores
Luego bajando un poco más sale una avenida a mano derecha que va a parar a uno de los cementerios de Darmstadt (si, este creo que ya es el segundo que tengo localizado en Darmstadt), resulta que Rubén, no sé muy bien por qué, tiene la afición de visitar los cementerios de las ciudades a las que vemos (al fin y al cabo es otra forma de hacer turismo, siniestra, pero turismo…)
Lo más curioso de este cementerio, aparte de la entrada es que están enterrados los soldados muertos de la I y II Guerra Mundial de Darmstadt (yo supongo que serán de Darmstadt).
En un rincón algo apartado tienen una pequeña colección de tumbas de soldados de la I Guerra Mundial muertos en Rusia y en Serbia, junto con una inscripción con la lista completa de los nombres de los soldados.
Luego, en otra parte del cementerio está la parte más llamativa, en ella están enterrados muertos de la I y II Guerra Mundial.
Es curioso porque las lápidas de ambos son diferentes. Hay tumbas de soldados desconocidos, así como fosas de los muertos en el bombardeo de Darmstadt del 11 de Septiembre de 1944 en el que arrasaron la ciudad con un sólo bombardeo. La verdad es que el monumento en su conjunto es bastante llamativo e interesante.
En fin, otra forma de hacer turismo por Alemania

25 septiembre, 2006
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La cena despedida de Amelia

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El viernes después de hacer tantas cosas por Darmstadt, nos fuimos a cenar por la despedida de Amelia.
Queríamos ir a un sitio que nos había recomendado la profesora de alemán que es «típico alemán», «Bockhause», pero la verdad es que las crónicas de algunos que ya habían estado allí no fueron muy buenas, así que buscamos otro sitio, y al final el sitio elegido fue el «Grohe«, que es una cervecería (también bastante típica alemana).
Tuvimos algunos problemas, porque resulta que en la cervecería tenían como dos partes diferentes, una para comer y otra para tomar cervezas con cartas diferentes, y el camarero, que tenía una gracia que se la pisaba, ni nos avisó ni nada. Con decir que le pedimos una carta y se lo tomó al pie de la letra, nos trajo una carta para 15 personas (bueno, a lo mejor no éramos 15, pero como si lo fuésemos).
Al final nos cambiamos a la otra parte y nos metimos en el restaurante para comer algo. Pedimos diferentes especialidades alemanas, yo incluído un apetitoso codillo (Haxe en alemán) con su «chucrut«, (Sauerkraut en alemán), en fin, típico alemán, y claro, acompañando como no podía ser menos, una cerveza (cualquiera pide otra cosa en una cervecería).
Después nos dividimos en un par de grupos, los que tenían que madrugar y los que no (es lo bueno de estar de «vacaciones»), así que yo me fui en el segundo grupo un rato al Schlosskeller, con club Italia, Jordi, Ignasi (el nuevo), y demás gente que andaba por allí.