Mi Blog

Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

11 abril, 2017
por admin
Sin comentarios

Un accidente

Scan-160914-0002a
Hay días en los que las cosas no salen precisamente bien; y el pasado 14 de Septiembre fue uno de ellos; por la tarde, al volver al trabajo después de la comida, un coche no hizo el ceda al paso al salir de la cochera; y cuando lo ví aparecer no tuve tiempo de reacción para esquivarlo, por lo que chocamos; la parte frontal de mi bicicleta (mi vieja Mendiz) chocó contra el lateral de un Seat Ibiza rojo nuevo.
Aparentemente no me había hecho nada, pero cuando fui a reemprender la marcha, me di cuenta que la horquilla de la bicicleta se había deformado y la rueda estaba fuera; y el manillar se había doblado, llevándose todo el golpe las manetas. Además la chaqueta se me había roto y tenía una pequeña herida en el codo derecho; y con el tiempo me saldría un cardenal en la pierna izquierda del choque contra la barra del cuadro.
En fin, problemas; para simplificar las cosas vino el padre de la chica, experto en este tipo de lances y rápidamente rellenó el parte del accideten que procedió a bajarlo a la aseguradoa (Allianz) para que se responsabilizaran del accidente.
Lidiar con la aseguradora – Allianz – es otra historia. Si fui cliente suyo durante 8 años; hasta que recibí una oferta de Mapfre «Que no pude rechazar»; durante esos 8 años no tuve ningún problema con Allianz; claro que ni ellos conmigo tampoco; nunca di un parte ni tuve necesidad de sus servicios.
Sin embargo, todo cambia cuando estás al otro lado; si bien una semana después me llamaron para ir a un médico a hacer un chequeo y comprobar los daños del accidente; en cuanto a la reparación de los desperfectos (la bicicleta y la chaqueta) se ha demorado bastante más: Lleva la bicicleta a un taller (Bicicletas Ureña, donde la compré en el 1996); consigue un presupuesto de reparación, con piezas para una bicicleta de 20 años de antigüedad; y que el seguro y el taller se pongan de acuerdo para la reparación. Y con respecto a la prenda otro tanto: Al no tener guardado el recibo de compra (¿Y quién garda los recibosde la ropa que uno compra?), compra una chaqueta similar para substituir a la dañada; y ahora que el seguro no esté dispuesto más que a pagarte el 80 % del valor de la prenda por «uso» de la misma…
Total, al final casi 6 meses para tener mi bicicleta de vuelta y una chaqueta en el armario; y muchas idas y venidas a la oficina del seguro para preguntar por el estado de los trámites y sobre todo para que no caiga en el olvido.