La semana pasada terminé de leerme este cuento corto del colombiano García Márquez, de 1961; mucho antes de que publicara «100 Años de Soledad» y cuando ni soñaba a ser candidato al Premio Nobel.
Un viejo coronel, a mediados de los años 50 del siglo XX, veterano de las guerras civiles que asolaron Colombia a finales del siglo XIX, y que llegó a combatir a las órdenes del Coronel Buendía, ha perdido a su único hijo y solo les queda un bravo gallo de pelea.
Todos los viernes baja a la oficina de Correos del puerto en espera de que le llegue la concesión de una pensión de jubilación por sus servicios prestados a Colombia, pero que pese a sus esfuerzos, llegando incluso a cambiar de abogado, no consigue ningún resultado.
Acuciado por la falta de dinero, el cuento narra las andanzas del Coronel por el pueblo; intentando vender al gallo, empeñando cosas, intentando sobrevivir; aunque siempre lleno de ideales no siempre útiles.
Escrita durante la época parisina de García Márquez, es una de sus primeras obras, donde comienzan a perfilarse algunas características del autor; aunque sea un relato bastante corto.
