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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

6 agosto, 2016
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Subida a Calar Alto

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El pasado domingo 17 estaba programada una etapa extraordinaria en el Club Ciclista Tosiria: Subida al observatorio hispano-alemán de Calar Alto; en la Sierra de los Filabres; en Almería.
Temprano, a eso de las 5:30 ya tenía a Rivera en la cochera para montar la bicicleta en el autobús y rumbo a Torredonjimeno para recoger a todo el grupo y ya salimos a la autovía, rumbo a la A-92, para llegar hasta Baza y finalmente a «El Hijate», donde paramos para desayunar y desmontar las bicicletas.
¡La ruta empezaba! Desde Híjate nos dejamos caer hasta Serón, donde empezamos a subir el puerto. Nos desviamos por la carretera antigua, que pasa por las Menas, para luego volver a salir a la A-1178.
En el camping de Menas hicimos un pequeño descanso para reagruparnos; antes de continuar subiendo el puerto. Al coronar la carretera principal, nos desviamos a la derecha por una pequeña pista asfaltada que lleva hasta los telescopios; una carretera donde encontramos las mayores pendientes, que puntualmente llegaban a alcanzar hasta el 10 %.
Junto a los observatorios estuvimos esperando hasta que terminaran de subir los últimos; para hacernos luego algunas fotos de grupo y deshacer el camino; esta vez bajando por la carretera principal; aunque la bajada no fue agradable; demasiado viento, lo cual hacía que a la hora de tomar las curvas no pudiese ser todo lo cómodo que le gustaría a cada uno.
Cuando llegamos a Serón, continuamos a la derecha para buscar el restaurante donde íbamos a comer: Tíjola y la Fuente de Cela, donde nos bañamos en una charca (algo parecida a la de Pegalajar) y comer en un restaurante cercano: «Tía Matilde», donde pudimos disfrutar de un rico cordero; acompañado de abundantes entrantes y unos sabrosos postres.
Al final, 79 km., con 1850 metros de desnivel, 2300 kiloalorías gastadas en 3 horas y 40 minutos. Toda una subida emblemática que la Vuelta ha subido en varias ocasiones.

5 agosto, 2016
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Visita cultural a Jaén

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El pasado sábado 25 de junio; antes de bajarnos al campo a la barbacoa, se le ocurrió a Marta llevarnos a Jaén a hacer una visita cultural por el centro; organizada por la oficina de Turismo.
Llegamos temprano, y nos cogió una guía que nos iba a enseñar tres puntos: La Sala Mudéjar el Palacio del Condestable Iranzo, el Arco de San Lorenzo y los refugios antiaéreos de la Guerra Civil de la plaza Santiago.
Empezamos por la Sala Mudéjar del Palacio del Condestable Iranzo; única sala que queda del antaño magnífico palacio que mandó construir el Condestable Iranzo durante su estancia en Jaén; y que con el paso de los tiempos tuvo sucesivos usos; hasta que tras ser un casino, durante el siglo XX se convirtió en la Casa de la Cultura gestionada por el Ayuntamiento de Jaén.
Junto con un par de arcos de herradura, destaca el techo, de madera de estilo mudéjar, con mocárabes, lleno de decoración y con los escudos del Rey (Enrique IV), del Condestable Iranzo así como de su mujer.
De ahí pasamos al Arco de San Lorenzo; parte que fue de la antigua Iglesia de San Lorenzo, ya extinta; funcionó como iglesia durante la Edad Media y Moderna, siendo el sitio donde fue velado el cadáver de Fernando IV el Emplazado, así como el bautizo del obispo Maximiliano de Austria en 1555.
Pequeña y a dos plantas, también tiene abundante decoración mudéjar; tanto yesos como azulejos, así como algunas imágenes religiosas.
Desde allí, dando un paseo fuimos hasta la Plaza Santiago, donde, en una esquina, se encuentra la entrada al Refugio Antiaéreo de la Guerra Civil; construida tras el bombardeo nacional de Jaén (bombardeada a su vez como respuesta por el bombardeo republicano de Córdoba); y que a su vez se convertiría en el fusilamiento de presos nacionales en el cementerio de Mancha Real como respuesta al bombardeo. Construida bajo el subsuelo de la plaza; excavado en la tierra y reforzados los muros con hormigón; está decorado con carteles y fotografías de la época, explicando la Guerra Civil en Jaén; la misión aérea del bombardeo, lista de víctimas, etc.
Una mañana muy cultural, perfecta para luego acabarla con una barbacoa.

2 agosto, 2016
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Pelikan M200 – M250

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El otro día en ebay conseguí esta Pelikan; pienso que realmente es un «Frankenstein»: Una pluma hecha a partir de piezas de otras: El cuerpo se corresponde con el de una M200 anterior a 1997, con el cuerpo en color verde-grisáceo.
El capuchón se corresponde con el de una M400 (por el anillo superior dorado; cuando la M200 lo lleva negro), mientras que el plumín es de oro, grosor M; que se corresponde también con el de una M400.
De hecho, podría confundirse con una M250 (por el plumín) de no ser porque no se fabricó con el cuerpo en verde-gris; ni tampoco
Una vez analizado todo ello; el modelo M200 es en cierto modo el que más se parece a la Pelikan 100 / 100N: Tiene un cuerpo opaco y una ventana transparente cerca de la zona de agarre; desde que apareció la 400 en los años 50, la ventana de la tinta desaparece para dejar un cuerpo semi-transparente en algunas zonas por donde se veía el nivel de la tinta.
De hecho, el modelo M200 verde sigue fabricándose a día de hoy; después de que en el 2014 fuera interrumpida su fabricación por falta de materia prima; siendo los cuerpos actuales ligeramente diferentes a los anteriores al 2014.
Como el resto de plumas del mismo segmento, el cuerpo tiene una longitud de 121 mm., y una capacidad de tinta de 1,2 ml.
Lo mejor de esta pluma es el plumín: generoso y suave; que lo hace muy cómodo para escribir.