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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

15 abril, 2012
por admin
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Maratón Sierra Morena 2011

Sierra Morena
El pasado 18 de marzo, mientras unos amigos se iban de despedida de soltero a Málaga, yo me quedé en casa: Desde hacía tiempo había hecho ya la inscripción (y pagado) en el VIII Maratón MTB de Sierra Morena. Un compañero del trabajo, Miguel me había convencido, y allí me encontré con otro marteño, otro Miguel.
Salí de Martos, desayunado, a las 7 de la mañana en el coche con la bici y rumbo a Córdoba. Llegué allí sobre las 8 de la mañana, a la Avenida de la Victoria y después de dar un par de vueltas para poder aparcar el coche, me fui a recoger el dorsal y el material de participante, algunos regalos que dejé en el coche y el control electrónico que tuve que fijar en la horquilla de la bici.
Nos metimos en el cajón y ya sólo quedaba esperar a que dieran la salida que fue sobre las 9:30. Rápidamente cruzamos Córdoba: Teníamos todo el tráfico cortado y estábamos rodando a unos 30 km/h, nada mal, y nos fuimos para la zona del Brillante por donde salimos de Córdoba, y allí empezamos a mternos en Sierra Morena, primero por un paraje lleno de encinas y en torno a Córdoba, para luego salir por unos carriles cerca a un canal de riego y a algunas naves, hasta que salimos a una carretera por la que hicimos unos pocos kilómetros, para luego desviarnos y entrar de nuevo en el campo. Al pasar cerca de una torre había un atasco de ciclistas: El camino se estrechaba y no permitía el paso simultáneo de todo el flujo de ciclistas, así que tocaba bajarse y esperar a que se fuese despejando poco a poco.
Después comenzamos a entrar por una zona de senderos y salimos al primer avituallamiento de los que había montado el ejército. Tras coger un poco de fuerzas (había fruta, dulces,…) y líquido, otra vez a montarse en la bicicleta y a seguir pedaleando.
Durante otros 10 ó 15 kilómetros seguimos por carriles y senderos, algunos de dificultad técnica algo alto, sobre todo por los descensos, con mucha tierra suelta y el freno delantero iba cada vez más flojo, y la verdad es que cada vez se veían más caídas. Llegamos al siguiente avituallamiento, en una zona con una gran afloración rocosa, y de nuevo, tras coger fuerzas, otra vez a lomos de la bicicleta, pero esta vez en un terreno bastante complicado, por la poca adherencia en las piedras, grandes losas, continuamos con la marcha, pudiendo disfrutar de unas magníficas vistas de Córdoba, y llegamos hasta un puente de ferrocarril abandonado, muy parecido a los que hay por Martos; pasamos junto a un campo de golf, donde partí el cable del cambio trasero, y el siguiente punto con control mecánico a 20 kilómetros… Así son estas marchas y no se puede uno parar, así que a seguir haciendo los siguientes kilómetros con el piñón pequeño.
Poco a poco íbamos acercándonos y alejándonos de Córdoba por distintos senderos y carriles y cambiando sucesivamente de paisajes: Olivares, encinares, zonas boscosas cerradas, riberas de ríos, pedrizas.
Después de pasar de nuevo por el mismo puente de ferrocarril, había un puesto de avituallamiento. Hice revisión de cómo iba, lo que me quedaba, y decidí abandonar la prueba y que me subieran desde ahí directamente hasta Cerro Muriano. No merecía la pensa una caída por quedarse sin fuerzas o una pájara en un momento más inoportuno.
En el cuartel militar estaba todo muy bien preparado y organizado: Servicio para limpiar la bicicleta, parking para bicicletas, duchas, comida (que me recordó mucho a las del colegio mayor). Entre unas cosas y otras, eran casi las 6 de la tarde cuando estábamos terminando de comer. Tras recoger las bicicletas nos pusimos en la cola para coger los autobuses que nos bajarían hasta Córdoba, el frío de la Sierra empezaba a notarse y la cola se hizo algo larga de esperar; cuando nos tocó el turno ya era de noche. Unos camiones del ejército bajaban las bicicletas protegidas por mantas. Aunque la verdad es que viendo las bicicletas que había por ahí, creo que la mía era la peor de todas…
Sobre las 21:30 llegué a Córdoba para coger el coche y a las 11 a casa. Al final, unos 70 km. (de 85 que tenía el total de la marcha), en 5 horas y media, con 1750 metros de ascensión y unas 4000 kilocalorías gastadas. ¡Ahí es nada!. Aquí está el perfil en wikiloc, y aquí en runkeeper.
Una prueba muy bonita, con unas vistas y recorridos de Sierra Morena envidiable; muy diferente del dessafío, esta es más corta, y con menos desnivel, pero mucho más técnica, subidas y bajadas mucho más complicadas, donde en algunos puntos ni siquiera se puede ir montado en la bicicleta y hay que echarla al hombro.
Más que recomendable, aunque hay que ponerse un poco en forma, eso siempre.