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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

24 noviembre, 2012
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Lotería de Navidad 2012

Lotería de Navidad 2012
Como cada año se acerca la Navidad: En los supermercados empiezan a verse los dulces típicos de estas fechas, el frío se acerca, la nieve en las montañas,…
Y como habitual en estas fechas, llega también la lotería de Navidad. Como todos los años, el Club Ciclista Tosiria vuelve a jugar el mismo número completo: el 4785.
Así que cualquier interesado en comprar el número, tan sólo como contactar con cualquier miembro del Club Ciclista.

23 noviembre, 2012
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Protegido: Viaje a Ingolstadt

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20 noviembre, 2012
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Nuevos billetes de 5 Euros

Billete de 5 Euros
El otro día leía en la prensa que el Banco Central Europeo tiene la intención de «actualizar» los billetes de 5 Euros: Periódicamente, todos los bancos centrales actualizan sus billetes, introduciendo nuevas medidas de seguridad para intentar ir por delante de los falsificadores y hacer más difícil su labor.
Los actuales billetes del Euro, que llevan en circulación desde el 2011, ya van pidiendo una actualización, y el primero de ellos es el de 5 Euros, el más pequeño: Incluirá un nuevo holograma en el lateral que incluirá el retrato de Europa y otras mejoras como otra marca de agua, o el valor escrito con tinta esmeralda (similar a la de la tinta usada en los billetes de 50 € y valores superiores).
A ver si nos sorprenden con el nuevo billete, en principio está previsto que el próximo 10 de enero del 2013 nos den más datos sobre el diseño.

17 noviembre, 2012
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Mérida

Mérida
La otra ciudad que visité, aprovechando la boda de Chema en don Benito fue Mérida; la que fuera capital de la provincia romana de la Lusitania, y una de las ciudades españolas con mayor número de restos romanos. Madrugué el viernes, cogí el coche y rumbo a Mérida; cerca del río y del centro hay un parking municipal, aunque sin querer lo pasé, pero conseguí aparcar cerca del centro.
Andando fui cruzando la ciudad hasta llegar al teatro y anfiteatros romanos: Allí está el centro de visitantes, la taquilla para comprar las entradas y el Museo Romano. Venden una entrada conjunta a todos los monumentos, que no tiene límite de tiempo (Se pueden visitar en el mismo día o incluso durante varios años usando la misma entrada).
Anfiteatro
El primer monumento que entré a visitar fue el Anfiteatro, que se encuentra pared con pared con el Teatro. Similar al de Itálica, aunque quizás no tan en buen estado, se puede entrar por cualquiera de las puertas principales, bajar a la arena o recorrer las gradas.
El teatro, promovido por Agripa , y tan en buen estado que anualmente organizan festivales de teatro. Abandonado con la llegada del cristianismo, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX empezaron las excavaciones para dejarlo en su esplendor actual. Junto con las gradas, orchestra y escenario, en la parte trasera se divisan todavía una serie de edificios auxiliares al teatro. El recinto exterior con sus entradas y sus sillares nos dan una idea de la magnificencia que tendría el edificio en época romana.
Justo enfrente está el Museo Nacional de Arte Romano, obra de Moneo, de ladrillo rojo, un marco impresionante para la gran colección de arqueología romana que alberga:
En el subsuelo tienen los fondos del Museo, restos de villas romanas, mosaicos, ánforas e incluso un tramo de una calzada. En la primera planta hay una gran colección de esculturas romanas, restos de frescos, mosaicos e incluso la reconstrucción de una habitación.
En las plantas superiores, completa la colección objetos menores: numismática, cerámica, y otros objetos de uso cotidiáneo , conteniendo la última sala, objetos paleocristianos, y una impresionante reproducción del disco de Teodosio.
Ampulla.
En unas salas de exposiciones temporales incluyen otros objetos, uno de los que más me llamó la atención fue una esfera de vidrio, un souvenir (de la época) de la ciudad de Puteoli.
Llegó la hora de comer, y justo enfrente del museo, en la calle principal hay una sucesión de bares, donde podemos elegir cualquiera sin miedo a equivocarnos.
Foro de Mérida
Callejeando y andando por las calles del centro se llega hasta la zona del foro, donde se pueden ver los restos, los del pórtico del foro, y sobre todo el Templo de Diana, en cuyo interior se construyó un palacete durante el Renacimiento, lo que ha hecho que pueda llegar hasta nuestro día, más o menos bien conservada.
Cerca y en la zona del río está la Alcazaba, una fortaleza musulmana aunque construida sobre otras estructuras más antiguas. Situada junto al puente romano de la ciudad protegía uno de los principales accesos de la ciudad.
Básicamente es una gran explanada rodeada de los muros, con un algibe interesante de visitar. Se pueden subir también a los muros que lo circundan desde donde puede verse unas bonitas vistas del puente romano y del puente de Lusitania.
Acueducto de los Milagros
Desde ahí crucé toda la ciudad para llegar a ver el Acueducto de los Milagros, un acueducto que se encargaba de llevar agua, desde la Presa de Proserpina hasta la ciudad. Conservada en bastante buen en estado, sillares de granito y ladrillos se alternan en su construcción, con un diseño y una apariencia muy particular. Con arcos en tres niveles, no todos se conservan, pero pueden darnos una idea de su tamaño en tiempos romanos.
Cripta
Cerca del Acueducto se encuentra la Basílica de Santa Eulalia, una antigua iglesia paleocristiana, construída cerca de la tumba de Santa Eulalia y núcleo de inicio de la comunidad cristiana en Mérida. La iglesia actual es una construcción del siglo XIII, después de la reconquista cristiana de la ciudad, con una portada románica, e interiores de carácter gótico.
Una de las cosas más interesantes de esta basílica es la cripta, que se encuentra excavada y puede ser visitada, pudiendo ver enterramientos paleocristianos, y pequeñas habitaciones destinadas al culto con frescos del siglo XVI.
¡El horario de la iglesia no es el mismo que el de la cripta, por lo que es posible que se pueda visitar la cripta, pero no la iglesia!
Tras visitar la Basílica que me dejó muy buen sabor de boca y más que impresionado, me fui buscando el circo romano, pasando cerca del Acueducto de San Lázaro. El circo romano de Mérida creo que es uno de los mejor conservado de España, pudiendo apreciarse las gradas, puertas de acceso, la Spina, y los carceres, sitios desde los cuales arrancaban los caballos para iniciar la carrera. Realmente interesante. Sin lugar a duda uno de los edificios romanos más interesantes de la península, auncle eclipsado por otras construcciones de la ciudad como el Teatro o el Anfiteatro. Con más de 400 metros de largo y 30 de ancho, se tarda un buen ratillo en rodearlo para tener una visión general del edificio.
Villa del Mitreo
Desde allí crucé otra vez la ciudad, cuando ya empezaba a anochecer y a acercarse la hora de cierre de todos los monumentos, aún así, me dio tiempo de entrar a visitar la Villa del Mitreo, una villa romana al estilo de la que puede visitarse en Almedinilla, donde puede verse restos de muro, mosaicos, el peristilo, patios y demás dependencias de la villa. En la parte trasera puede visitarse el columbario, unos enterramientos al aire libre, aunque ya tarde y estaban cerrando por lo que no pude visitar todo en detalle.
Una ciudad imprescindible para cualquier amante de la cultura e historia romana.

16 noviembre, 2012
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La Habana

La Habana
La última ciudad que visitamos estas vacaciones en Cuba fue la Habana, donde teníamos que coger el avión de vuelta; ya con más tranquilidad que cuando llegamos. Después del largo viaje de 12 horas desde Holguín, llegamos al Hotel, cenamos y descansamos para poder madrugar y aprovechar el último día que nos quedaba de vacaciones en Cuba.
El Hotel en el que estábamos era el «Habana Libre«, un hotel con mucha historia, construído durante los años de la dictadura de Batista, y primer cuartel general de los revolucionarios tras entrar en la Habana en 1959. Con 25 plantas, nosotros nos encontrábamos en la 23, y podíamos disfrutar de unas vistas panorámicas de la Habana impresionantes.
Situado en el barrio de Nuevo Vedado, y junto al Hotel Nacional, después de desayunar y coger las cámaras de fotos, nos fuimos dando un paseo por el malecón hasta llegar al centro histórico de la Habana.
Hacia atrás se va dejando el barrio de Nuevo Vedado y el perfil de los rascacielos de los hoteles de esa zona y hacia delante las fortalezas del «Castillo de la Punta«, junto a la que discurre el Malecón, y al otro lado de la bahía la fortaleza del Morro. Al poco se llega a la zona donde está el Capitolio, la embajada española.
Al cruzar un parque, aparece el centro histórico, casi de improviso y sorprendiéndonos: La entrada la marca el Seminario (adyacente a la Catedral) y otra fortaleza.
Al doblar una esquina, llegamos a la plaza de la Catedral, presidida por la Catedral, de estilo barroco y de fábrica jesuita; un bellísimo ejemplo de la arquitectura española en el Nuevo Mundo. Justo continuando la fachada de la catedral arranca una calle donde está el famosísimo local «La Bodeguita del Medio«, popularizada por escritores como Hemingway y según cuenta la leyenda, inventores del mojito.
Desde allí, por la parte trasera de la plaza, callejeando un poco se llega hasta la Plaza de Armas, donde se encuentra el Palacio de los Capitanes Generales. Es una plaza porticada, donde por sorpresa me encontré con un mercadillo callejero donde vendían libros, monedas, y antigüedades en general. También se encuentra en ella «El Templete«, un pequeño templo de estilo Neoclásico.
En otra de las esquinas se encuentra otra fortaleza «Castillo de la Real Fuerza«.
Entrada al Palacio
Sin lugar a dudas el edicio más impresionante es el Palacio de los Capitanes Generales, edificio donde residían los gobernadores militares de la isla y desde la que gobernaban. Con el devenir de los años tuvo varios usos, pasando con la independencia a ser Ayuntamiento y tras la Revolución museo de la ciudad.
Alberga una colección de objetos de uso cotidiáneo de la ciudad y objetos de la guerra de Independencia: banderas españolas y cubanas, uniformes, una sala dedicada al hundimiento del Maine con un par de objetos rescatados del barco, incluyendo la carta de felicitación del rey Alfonso XII al presidente cubano elegido en 1902.
Y tras una rápida visita al museo, vuelta a coger un taxi (Un Lada soviético) y al hotel, para recoger el equipaje y rumbo al aeropuerto. Las vacaciones terminaban y tocaba volver a España.