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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

17 diciembre, 2008
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Martos – Mingoyustre – Monte Lope álvarez

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Ayer me convenció José María para salir y dar una vuelta con la bicicleta, pese al frío, así que dicho y hecho, a las 4 y pico estaba ya en mi casa para que bajara, y rumbo a la carretera de Santiago de Calatrava, allí comenzamos a bajar un poco hasta casi llegar al Hituelo, cuando nos desviamos por el carril de la izquierda que lleva directamente hasta Mingoyustre. Al llegar a la ermita, nos desviamos por una carretera a la izquierda que sale directamente al Monte, y desde el Monte, vuelta para Martos, esta vez un poco más rápidos que de costumbre porque nos anochecía.
Y eso sí, con un frío… en cuanto empezamos a subir las primeras cuestas ya no se notaba el frío porque habíamos entrado en calor, pero en algunos sitios como en los pies, se notaba bastante pese a todo.
Al final, 30,8 kilómetros en una hora 20 minutos, sin prisa ninguna, que ahora en invierno se coge poco la bici y se pierde rápido la forma.

17 diciembre, 2008
por admin
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Un día en Pisa

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Aunque escribo esto con muchísimo retraso, el fin de semana del puente de la Constitución nos fuimos los 4 mismos de Londres, nos fuimos a Pisa y Florencia.
Así que el sábado a las 5 estábamos en pie en Martos, preparados para coger el coche y directos al aeropuerto de Sevilla, a coger el vuelo de Ryanair, que nos llevaría directamente desde Sevilla hasta el aeropuerto de Pisa, una vez facturada mi maleta (Ryanair te cobra por cada maleta que factures, y como yo llevaba la cámara, tuve que facturar la maleta con la ropa), paramos para comprar los billetes del autobús del «Terravision» (que nombre más raro para una compañía de autobuses), y un desayuno, un poco caro, pero desayuno.
Es la primera vez que volaba con Ryanair, y la verdad es que la única diferencia con otras aerolíneas convencionales es que cuando facturas no te dan ningún asiento, que no hay primera clase y sobre todo me llamó la atención la cantidad de publicidad que tienen dentro del avión. Por lo demás, hice todo el viaje durmiendo.
Llegamos a Pisa, y cargados con las maletas y los abrigos, un tiempo fenómeno, Sol, casi nada de frío, así que nos fuimos a la estación de trenes a buscar la consigna y dejar allí las maletas, donde las recogeríamos por la noche, para poder visitar Pisa ligeros de equipaje.
Como ya habíamos comprado un billete del autobús urbano, aprovechamos que duraba una hora y cogimos otro autobús que nos llevó directamente a la Catedral, donde está la famosa torre.
Nada más llegar nos quedamos con la boca abierta de ver todo el complejo formado por la Catedral, el Baptisterio, la Torre y un pequeño cementerio.
Nos enteramos que teníamos que cruzar todo el recinto e ir a la otra punta donde vendían las entradas para poder visitar el Baptisterio, la Torre, el Cementerio o dos de los Museos que hay. (La entrada a la Torre era lo más caro, con 15 ? por cabeza).
Nos dieron turno para subir a la Torre a las 15:30, y como todavía era temprano aprovechamos para visitar, primero la Catedral, que aunque sea de estilo románico, tan diferente es a los edificios románicos españoles.
Después de ver la Catedral, fuimos a visitar al baptisterio, un edificio mucho más sobrio, de dos plantas con arcadas superpuestas, y que no es una cúpula perfecta, puesto que el centro de la cúpula no sigue la forma y forma otro cuerpo geométrico diferente.
Llegaron las 15:30 y con ello la hora de visitar la Torre, así que nos fuimos dando un paseo desde el Baptisterio hasta la torre (aunque yo tuve que volver a la taquilla porque no dejaban subir con bolsas), así que dejé las bolsas y me subí con sólo tres objetivos. Subir por la Torre de Pisa es bastante gracioso porque la Torre está torcida, pero cuando vas subiendo visualmente no se nota mucho, sin embargo uno va subiendo por las escaleras que parece que está borracho, dándose por las paredes, y en algunos tramos es más difícil de subir (hay más pendiente) que por otros lados.
Las vistas desde la Torre son muy buenas, no hay ningún edificio más alto cerca, y se pueden apreciar también las campanas. de la torre. La subida se hace por el interior de la Torre, no se suben por las arcadas superiores, y el interior de la iglesia tampoco se puede ver, porque no hay nada, está hueca por dentro.
Después de bajar de la torre nos fuimos a visitar el cementerio, también en el complejo de la catedral, el Cementerio es un edificio que se dispone a través de un claustro alargado, donde tienen una gran colección de sarcófagos romanos y muchas tumbas de la Edad Media. También tienen esculturas de personajes célebres como Fibonacci. En uno de los laterales también se puede visitar una pequeña capilla con frescos que se puede visitar y que actualmente está siendo restaurada.
Después salimos y aprovechando que estaba atardeciendo y la luz que había, nos hicimos las fotos de rigor haciendo el tonto, simulando que soportábamos la torre.
Poco a poco nos fuimos alejando de la Catedral, perdiéndonos por las calles de Pisa, alejándonos de la Catedral y buscando la estación de trenes, que nos llevaría todo el resto de la tarde. Llegamos al Río justo cuando estaba anocheciendo, prácticamente una hora antes que en España, donde había unas vistas y unos colores muy bonitos para las fotos.
Nos metimos callejeando por un barrio en medio de un mercado y por todas las calles comerciales de Pisa, donde nos encontramos incluso algún Zara. A las 17:30, más o menos paramos para tomar algo, que desde que salimos del aeropuerto de Sevilla no habíamos tomado nada, y es que la vida de turista es muy dura. Paramos en una especie de Pizzería, y como nuestro dominio del italiano dejaba algo que desear, al final sólo pudimos pedir una especies de molletes de jamón york y queso
Llegamos a la estación de trenes de Pisa ya de noche, recogimos las maletas y cogimos un tren para Florencia, donde por supuesto aprovechamos para dormir un poco. Llegamos a la estación de trenes de Florencia y nos fuimos para el hotel. Dejamos las maletas, y de nuevo a pasear un poco, esta vez a ver Florencia de noche, callejeando conseguimos llegar hasta la Catedral, vimos las famosas puertas del Baptisterio, y seguimos paseando hasta la «Piazza della Signoria«, donde está el «Palazzo Vecchio«. A la vuelta para el hotel, descubrimos la gran comida del viaje: Los helados italianos (En especial para mí los de chocolate negro).
Y con eso y un poco de pasta que habíamos comido cerca de la catedral, hasta el día siguiente, que para un sólo día ya estaba bien, que no podíamos ni movernos ya.