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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

23 diciembre, 2008
por admin
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Primer día en Florencia

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Siguiendo con el puente de la Constitución, el 7 de Diciembre, domingo fue el primer día que pasamos entero en Florencia. Así que después de levantarnos y desayunar en el Hotel, salimos, muy bien sin saber que rumbo. Menos mal que teníamos una guía y la famosa lista de José Manuel.
Salimos del hotel, y casi por casualidad nos encontramos con el mercado central, que aunque estaba cerrado, si que estaba rodeado por gran cantidad de puestos ambulantes que vendían casi de todo: Desde paraguas raros florentinos, camisetas, regalos, recuerdos, ropa, cinturones, bolsos, etc., un buen sitio para comprar un regalo de Florencia.
Junto al mercado está la iglesia de San Lorenzo, llamativa porque la portada está hecha de piedra desnuda y dentro está la capilla de los Medicee. No pudimos visitarla porque sólo la abrían para misa.
Seguimos andando hasta llegar al Duomo (la Catedral), pasamos por la Plaza de la Reública (Piazza della Repubblica), y llegamos a la Piazza della Signoria, muy conocida, donde está el «Palazzo Vecchio«, y la Galleria de los Uffizi.
Después de dar una vuelta por allí decidimos entrar en el Palazzo Vecchio, desde donde se gobernaba la ciudad. Después de hacer un poco de cola y entrar por el primer control de metales del día (y los que quedarían), pasamos a verlo, afortunadamente se podían hacer fotos dentro, así que a aprovechar.
Después de subir unas escaleras llegamos al Salón del Cinquecento, una estancia enorme, decordada con cuadros de batallas y estatuas.
Subimos a la siguiente planta, donde pudimos ver estancias particulares, decoradas con frescos y cuadros y con techos muy recargados. Lo que viene a ser un palacio vamos.
Después pasamos a otras estancias del palacio que parecían más un apartamento destinado a la residencia de los gobernantes más que a labores gubernamentales, aunque también muy decoradas y recargadas, pero también decoradas con muebles de la época. Muy curioso era la sala de mapas, (en el que estaba España y hasta Martos) con un globo incluso, verdaderamente, la necesidad que tendría esta gente de conocer con quien hacía negocios, pero desde luego hasta con el más recóndigo punto del globo.
Después salimos por las dependencias destinadas al servicio de la casa: cocinas, almacenes, etc.
Salimos por la puerta lateral del palacio y continuamos nuestro paseo. Vimos la galería de los Uffici y la enorme cola que había para entrar a ver el museo (Galería degli Uffizi), así que seguimos paseando, esta vez junto al río, disfrutando de las vistas del Ponte Vecchio desde el siguiente puente (Ponte alle Grazie), y continuamos hasta dar con la iglesia de la Santa Croce, entramos y estaban celebrando misa, así que no pudimos entrar mucho, pero pudimos ver el interior de la iglesia y la tumba de su huesped más famoso: Miguel ángel.
Salimos de la gilesia sin tener ningún destino muy determinado, así que callejeamos un poco hasta dar con una plaza, cerca de la galería donde está el David de Miguel ángel, en el camino nos encontramos con una librería, así que aproveché para comprar un diccionario italiano-español, por lo menos para poder decir cuatro cosas como los indios.
En esta plaza el grupo se dividió en dos: Yo me encontré por casualidad con el Museo Arqueológico de Florencia y los demás querían ver el David de Miguel ángel que está en la «Galleria dell’Accademia»
Así que dicho y hecho, nos dividimos en dos grupos, entré en el Museo Arqueológico, malas noticias: El jardín estaba cerrado, que es donde tienen la colección de esculturas, pero aún así mereció la pena: Una buena colección etrusca de pequeños bronces (y no tan pequeños). Muy llamativa es la colección egipcia, donde tienen sarcófagos, momias, carros, esculturas, en fin, realmente interesante.
La colección de urnas cinerarias etruscas es también interesantísima y muy abundante.
En la segunda planta está la colección de piezas griegas y romanas, con cerámica, estatuas, sarcófagos, realmente interesante la colección.
Después nos reunimos en la plaza de SS Annunziata, y como apretaba ya el hambre, buscamos un sitio para comer, y encontramos en las cercanías un bar que tenían «Pizza al taglio» (Pizza al corte), y allí comimos, con un par de cervecillas: Cada una era de dos tercios… que ricas y que fresquitar.
Después, casualidad, casualidad, dimos con otra «Gelatería», y por supuesto no nos pudimos resistir a entrar. Estos italianos hacen buenos helados, la verdad.
Después de nutrirnos, fuimos a visitar la Catedral, la verdad después de visitar la de Pisa, la de Florencia es mucho más sobra, y destaca sobre todo los frescos de la cúpula, aunque no pudimos acercarnos todo lo que quisimos.
Después se nos ocurrió subir al Campanario (la Cúpula estaba cerrada y no se podía subir), parecido a la subida a la Torre de Pisa, y muy buenas las vistas que se disfrutan desde lo alto de la torre. Al bajar de la torre, asamblea. ¿Qué hacer? ¿Por dónde continuar? Y la opción ganadora fue la de ir al hotel a descansar un poco, un ratillo de siesta (aunque estaba atardeciendo, pero Florencia anochecía una hora antes que en España), y luego vuelta al turismo, ese gran negocio.
Ya por la noche, decidimos subir a la Piazzale Michelangelo, pasando por supuesto por el Arno, desde el que volvimos a ver el Ponte Vecchio. Desde la Piazzale Michelangelo se puede disfrutar de unas estupendas vistas de Florencia. Esta vez Florencia de noche.
Después vuelta al centro, esta vez dimos un rodeo y cruzamos el Ponte Vecchio, donde nos hicimos fotos de grupo (como se hizo), por supuesto.
Llegamos al Mercado Nuevo (Mercato Nuovo), donde está la famosa imagen del cochino, donde también nos echamos unas fotografías, por supuesto. Y luego, vuelta por el centro, y como ya había hambre, buscamos un sitio para cenar. Esta vez fuimos a una «Trattoria«, que en contra de lo que parece no es un sitio donde vendan tractores: son unos restaurantes pequeños familiares y allí nos fuimos a seguir probando comida típica italiana.
Y luego, ya bien alimentados, al hotel a dormir, todavía nos quedaba un día en Florencia muy largo.