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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

17 abril, 2010
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Rey Lobo

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Aprovechando los trayectos en tranvía que tengo entre la residencia y el trabajo, aprovecho para leer, así que los libros caen a una velocidad… Si hace poco me terminé de leer el de la Conspiración del Mal de Christian Jacq, en poco menos de una semana me he leído el último (por el momento) de Juan Eslava Galán: Rey Lobo.
Se desarrolla en el siglo V a. C., y protagonizada por un íbero: Zumel de un pequeño poblado llamado Zubión, que se ubicaría en el actual Puente Tablas, cerca de Jaén. Zumel es un chico avispado, valiente, listo y fuerte. Llega a la edad en la que tiene que demostrar que es un hombre cazando un lobo y tras ello decide alistarse con el guerrero Cotrufes, al que le une la «devotio», para luchar como mercenario para Cartago que están intentando conquistar Sicilia. Allí tras años de batallas, todos los soldados de su grupo han muerto, y tan sólo quedan Zumel y Cotrufes, cansados deciden volverse a su patria a empezar una vida nueva más tranquila que la que llevan. Pero un general mercenario no puede permitir deserciones que puedan alentar a más gente a abandonar su ejército, por lo que termina matando a Cotrufes. Zumel abandona Sicilia, reconcomido por su consciencia que le recuerda la «devotio» y el tener que vengar la muerte de su patrón.
Vuelve a su poblado, donde todo ha cambiado: Nuevos gobernantes, nuevas gentes, incluso nuevas costumbres: Soplan nuevos vientos entre los íberos, y Zúmel intenta empezar de nuevo como pastor, aunque sean muchas las cosas que tenga en su contra.
Una novela muy amena de Juan Eslava Galán, con un trasfondo histórico muy importante; no solamente nos cuenta una historia, también nos cuenta como vivían los íberos, sus costumbres, y su día a día, interesante complemento al ensayo del 2004 sobre los í?beros.
En ella refleja a los íberos como extremadamente individualistas e imposibles de cooperar para salir de cualquier cosa difícil, con tendencia siempre a liarse a palos entre ellos antes que asociarse para intentar prosperar (¿Nos suena de algo en la España de hoy en día?)
Una novela muy interesante, amena y fácil de leer. A ver si Juan nos sorprende pronto con otra novela.

16 abril, 2010
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Mural comunista

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Aqui dejo este mural comunista, que todavía persiste al paso del tiempo que se encuentra en la «Casa de la Kultura» (Kulturpallast) de Dresde, construído durante la época de la DDR, utilizado para charlas, conciertos, danzas o congresos.
El panel en concreto mide 30 x 10 metros y se llama «El camino de la bandera roja» (Der Weg der roten Fahne».

16 abril, 2010
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Iglesia militar de San Martin

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Aquí dejo esta fotografía de la iglesia de San Martín, que era la iglesia de la guarnición militar de Dresde (En alemán Garnisonkirche).
La iglesia fue construída a finales del siglo XIX, en un estilo «historicista», con trozos de estilo románico y gótico. En las puertas de entrada hay unas planchas de bronce que recuerdan a los soldados alemanes muertos en la guerra de 1870.
Como cosa curiosa tiene dos partes, destinada una al culto evangélico (que ya no se usa) y otro al culto católico. Después de 1945 perdió su condición de igleisa militar y se convirtió en una parroquia normal y corriente (dentro de lo que dejaban los de la DDR).

15 abril, 2010
por admin
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Neustadt

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El otro día al salir del trabajo, aprovechando que no hacía muy mal tiempo y que todavía era temprano, me bajé del tranvía un poco antes de llegar a la residencia, más bien, al poco de entrar en Dresde; en un barrio que se llama «Neustadt» (Ciudad nueva).
Fue un barrio que apareció al otro lado del Elba conforme Dresde fue creciendo.
Me bajé por la zona en la que está el Museo del Ejército (ahora están de obras, pero sigue habiendo una exposición); cruzando hacia el centro se pasa por la iglesia de la guarnición militar (Todavía en la zona de Albertstadt)
Se cruza un parque y se entra ya de pleno en la Neustadt, con bloques de pisos de pequeña altura y con una arquitectura característica. Además es una zona con muchos bares, comercio y mucho moviento por sus calles.
Al cruzarla salí por una avenida que lleva directamente al Augustusbrí?cke, que lleva directamente a la Hofkirche y al centro antiguo de la ciudad, ya muy cerca de la residencia, crucé junto al «Palacio del Arte», de la época comunista, para cruzar la Marktplatz y llegar a la residencia.
Poco a poco hay que ir descubriendo Dresde.