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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

19 noviembre, 2016
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Picudo rojo

Picudo Rojo
Desde hace algunos meses se está viendo como las palmeras distribuidas a lo largo de la geografía española están sufriendo un ataque que, una vez afectada la planta, la deja seca en pocos días.
En un principio eran ejemplares aislados; pero conforme han ido pasando los días la plaga se ha ido propagando de forma indiscriminada, acabando tanto con ejemplares aislados de cualquier jardín; así de como pequeñas concentraciones en cualquier finca de la zona.
Picudo Rojo
El responsable es el «picudo rojo«, un escarabajo, asiático que ha llegado hasta la península a bordo de plantas huéspedes, provenientes seguramente de Egipto, cuando en pleno boom de la construcción, los viveros locales no daban abasto para decorar tanto jardín y avenida, y tenían que importarlas; con unos desastrosos resultados al cabo de 20 años.
Hotelito. Palmeras secas.
En este vídeo puede verse perfectamente el picudo rojo en acción.

18 noviembre, 2016
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Pelikan M400

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Este mes de agosto tuve la ocasión de hacerme con una Pelikan M400 actual; verde estriada, la normal, estándard y más popular pluma de Pelikan.
Continuación de la Pelikan 400 lanzada al mercado allá por el lejano 1950 para substituir a la Pelikan 100N; que a su vez salió en 1937 y estuvo 4 años solapada con el modelo 400.
Este modelo en concreto es la última variante, que tiene la parte superior del capuchón completamente dorada; frente a la versión anterior que sólo tenía dorado el pelícano alimentando a sus crías. El modelo fue lanzado en el 1997, y la última modificación en el ¿2012?
Tiene una longitud de 122 mm. sin capuchón y de 126 mm. cerrada; con un peso de 15,14 gramos, y una capacidad de tinta de 1,3 ml. (curiosamente muy inferior a la original Pelikan 400, que tenía una capacidad de 2 ml.)
El plumín que monta es «B» (grueso), con una escritura suave y un trazo muy generoso.

16 noviembre, 2016
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Dessafio 2016

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El pasado 1 de Octubre, después de 5 años de ausencia, entre unas cosas y otras, me convencieron en la oficina para que me apuntara al «Dessafio«, la carrera anual que organizan en la Sierra Sur de la provincia de Jaén.
Este año tuvo lugar el sábado 1 de Octubre, con salida desde el Castillo de Locubín; así que tempranico quedé con Miguel Ángel para irnos para allá; cada uno con su coche, por si acaso terminábamos a diferentes horas.
Miguel Ángel había recogido los dorsales, así que fue rápido entrar en cola para la salida; pasamos por el puesto de control, tras encontrarme con gente del Tosiria; así que nos agrupamos para ir conocidos juntos.
A las 9 daban la salida, y a pedalear en medio de la marabunta; yo dejé que se estirara el grupo para evitar aglomeraciones y posibles caídas; pero aún así al bajar desde el Castillo por la circunvalación hubo mucha gente que me adelantó al parar. Tras cruzar el puente para empezar a subir «La Camorra», vino el primer contratiempo: una enorme aglomeración de gente, que no se deshizo hasta la bajada; por lo que hubo que subir el primer repecho andando para evitar mayores problemas. Después fuimos buscando la carretera del Rigüelo para subir paralelos al Río Grande (Víboras), hasta llegar a la ermita de Chircales, bordearla y seguir subiendo hasta llegar a Valdepeñas, donde estaba el primer puesto de avituallamiento; aunque ya sin comida sólida (sólo plátanos, naranja y bebidas); emprendí la marcha, y antes de empezar a subir Navalayegua, había unos bocadillos de jamón en un puesto técnico. Hice la subida a Navalayegua tranquilo; intentando no pasar de 140 pulsaciones; aunque al tener las puertas abiertas de las vallas y no haber mucha aglomeración no hice mal tiempo para lo que estoy acostumbrado. La bajada de Navalayegua fue relativamente rápida; pasando junto al Quejigo del Amo; para luego desviarnos, buscando la Sierra del Trigo; antes de empezar la segunda gran subida del día había otro puesto de avituallamiento, también únicamente con fruta y bebidas.
Y venía la segunda subida del día: La subida hasta la Sierra del Trigo fue tranquila; empezando con poco desnivel, que poco a poco empezaba a incrementar y adelantando a la primera gente que ya se había bajado de la bicicleta. Hasta llegar a los aerogeneradores la subida pasa por una antigua carretera asfaltada de la que aún quedan restos.
Al coronar la sierra había otro puesto de avituallamiento, antes de comenzar la bajada; aunque a los pocos kilómetros volvimos a encontrarnos con pequeñas subidas, entrando de esta forma en la Sierra de Frailes. Tanto es así que la «bajada» fueron unos 20 kilómetros con algunas pequeñas subidas, que despues de llevar 80 km. empezaban a picar.
En Frailes por fin pude encontrar un avituallamiento con comida algo más sólida: Unos bocadillos con pan blando de jamon de york con queso; que no pude resistirme a comerme unos cuantos; antes de reemprender la marcha con Liébana del Club Ciclista. Salimos de Frailes por unos carriles entre los olivos buscando Alcalá la Real; ya sin mucho ganancia de altura; para encontrar ya el último punto de avituallamiento en Alcalá; antes de coger los senderos que bordear un parque para dejarse caer en Alcalá; cuando ya decidí salir de la carrera, cogiéndome un taxi para llegar hasta el Castillo, donde ya me encontré con el resto de amigos del Club y de Valeo; eran ya casi las 7 de la tarde, así que me fui directamente a comer; charlar un poco con los amigos, antes de volverme para Martos; saludando de paso a Gabino.
Al final, 97 km. en 8 horas y cuarto, con 3000 metros de ascensión; 5300 kilocalorías gastadas; cifras todas ellas de infarto, para una etapa de bicicleta de montaña.
¿Y el año próximo? ¿Se me habrá ya olvidado para volver a apuntarme?

12 noviembre, 2016
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Cervecillas de viernes

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Siempre es agradable poder juntarnos los amigos para echar unas cervecillas; pero con estas apretadas agendas que poco a poco nos van apareciendo: familia, trabajo, viajes, cada vez es más difícil poder juntarnos.
¡Por esos viernes cerveceros!

12 noviembre, 2016
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Circo Máximo

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Este mes terminé de leerme «Circo Máximo«, la segunda parte de la trilogía de Santiago Posteguillo dedicada al Emperador Trajano, y continuación de «Los Asesinos del Emperador«; y que tenía en la lista de libros pendiente desde que me lo regalaron por mi cumpleaños hace dos años.
Centrada en la conquista de las Dacias por parte de Trajano, cuenta la historia a través de varios personajes: El propio emperador Trajano, intentando afianzarse en el trono, ayudado por su consejo imperial, compuesto entre otros por su sobrino nieto Adriano y Longino, un amigo de la infancia del emperador que lo acompaña desde la época de Hispania; enfrente tiene a Decébalo, el rey de las Dacias, que se opone a cualquier incursión romana en la otra orilla del Danubio e incluso decide provocar a Roma con pequeñas avanzadillas al otro lado del río.
También tenemos a Apolodoro de Damasco; el arquitecto imperial, que tras terminal la ampliación del Coliseo siguiendo instrucciones de Domiciano, recibe la orden de Trajano de construir un puente sobre el Danubio; el que estaría a ser el mayor puente de la Antigüedad con más de 1 km. de largo, y que llevaría muchos siglos a la humanidad hacer un puente de mayor envergadura.
Otros personajes secundarios que aparecen en la narración; pero que sirven para completar la acción, está una sacerdotia de Vesta, Menenia, acusada de un «crimen incesti», con un importante aúriga del circo máximo: «Celer» (Rápido, de donde viene la palabra celeridad); así como otros como Marcio, el antiguo gladiador liberado, que participó en la conjura contra Domiciano y que ahora se encuentra luchando de parte de los bárbaros. Renegados romanos que se cambian de bando para luchar con los dacios, así como algunos enemigos del propio enemigos que trabajan como consejeros del propio Rey Decébalo completan las historias de la conquistas de la Dacia.
Pequeñas intervenciones de Ignacio, un apóstol de Juan, miembros de las primeras comunidades cristianas, ya entradas en el siglo II, y otros autors clásicos como Suetonio, funcionario público responsable de las bibliotecas de la ciudad de Roma.
Por supuesto la conquista de las Dacias no fue fácil, y tuvo que llevarse a cabo en dos diferentes campañas; incluyendo contraataques en la provincia romana de Moesia Inferior, terminado con la Batalla de Adamclisi. hasta que finalmente doblegó la resistencia dacia, convirtiéndolos en una provincia romana.
Una muy entretenida, formativa y bien ambientada novela histórica sobre el primer emperador romano no itálico, hispano que conquistó para Roma la última provincia que controlaría el Imperio: Dacia.
Y que se completa con la recientemente publicada tercera parte: «La Legión Perdida», pero eso es ya otra historia.