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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

26 mayo, 2010
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Robin Hood (2010)

Robin Hood
El domingo aproveché para ir al cine y ver la última película de Ridley Scott (El Reino de los Cielos, Alien, Gladiator,…): Robin Hood, en el cual además se repite el tándem tan exitoso de Gladiator al protagonizar la película Russell Crowe.
La película comienza con una batalla por la toma de un castillo en territorio francés por parte del ejército del Rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León en la que muere, momento que aprovecha Robin y sus compañeros para escaparse. En su camino hacia la costa se encuentran con el resultado de una emboscada contra varios nobles ingleses, en un trama paralela que hay protagonizada por el hermano de Ricardo Corazón de León, el nuevo Rey de Inglaterra, Juan I y algunos de sus hombres. Robin consigue hacer huir a los emboscadores y se encuentra con un pasaporte hacia Inglaterra al poder utilizar las vestimentas de los nobles caídos y transportar la corona del Rey hasta Inglaterra.
Al llegar a Inglaterra da la noticia a la corte del fallecimiento del Rey, y decide trasladarse hasta Nottingham, a falta de otra cosa que hacer y dar la noticia de la muerte de su hijo al Señor de la zona.
Allí conoce a Lady Marion (Cate Blanchett) y conoce a Sir Walter, un anciano, señor de esas tierras que decide adoptar al impostor como un mal menor para evitar perder sus posesiones. Pronto empiezan a llegar problemas: la mano derecha del nuevo rey que se dedica a recaudar impuestos por Inglaterra decide recuardarlos a base de fuego y sangre, para levantar el pueblo contra el rey, empezar una guerra y contar con la intervención francesa para cambiar el gobierno del país.
En fin, la verdad es que esperaba algo más de la película; Gladiator fue una gran película (o al menos, así la recuerdo), y esta parece una copia casi literal de ella: Soldados proscritos que comienzan una larga marcha hasta su casa para combatir contra dirigentes déspotas. Los personajes y las situaciones parecen que están diseñadas para que no haza ningún error: Los malos son muy malos, los buenos muy buenos, junto con alguna escena que parece sacada de Salvar al Soldado Ryan, en pleno siglo XIII…
Russel Crow tampoco parece estar en su mejor película, su falta de expresividad en algunas escenas (parece un palo) llama la atención.
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25 mayo, 2010
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2 Euros de España conmemorativos de Córdoba

2 Euros 2010
Ayer estaba consultando la web de la fnmt y viendo las últimas novedades, ya anuncian (desde hace algún tiempo) la nueva moneda conmemorativa de 2 Euros del 2010. Tal y como anuncian es la primera moneda de una serie que se acuñarán dedicada a los sitios españoles incluidos en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Como puede comprobarse la lista es muy extensa, así pues si deciden llevarlo a cabo, será un proyecto que necesitará muchos años.
En el anverso de la moneda aparece una vista del bosque de columnas de la Mezquita-Catedral, y abajo la leyenda «España 2010». El reverso es el común a todas las monedas de 2 Euros.
La moneda tendrá una tirada de 8 millones de piezas (igual que las monedas conmemorativas del 2005, 2007 y 2009). Diseñador: Alfonso Morales Muñoz.

24 mayo, 2010
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Un día en Ginebra

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Aprovechand que mi hermana está en suiza de Erasmus, no podía pasar la oportunidad de hacerle una visita, y así conocer un poco de Suiza, así que dicho y hecho; aprovechando que el fin de semana hubo un puente aquí en Alemania y tenía libres jueves y viernes; busqué un vuelo: Dresde – Ginebra, con Lufthansa, aunque la parte mala es que salía a las 6 de la mañana (me tuve que levantar a las 3 de la mañana para poder coger el avión), y la parte buena es que a las 10 estaba ya en Ginebra. En el aeropuerto me recogió mi hermana, y ya que estábamos allí decidimos visitar Ginebra. En el propio aeropuerto de Ginebra hay una estación de trenes, compramos un billete y en un ratillo llegamos a la estación de trenes de Ginebra.
Desde allí salimos y cogimos una calle que nos bajó hasta el lago Lemán, donde pudimos ver el géiser artificial que hay en Ginebra y que prácticamente se ha convertido en un símbolo de la ciudad. Cruzando sobre el lago se entra en el casco antiguo, y comienzan las cuestas: Nada que envidiar a Martos, Suiza es un país muy montañoso y no hay que ir muy lejos para comprobarlo: basta con visitar sus ciudades, subir sus cuestas y admirar las montañas que lo rodean.
Continuamos subiendo, buscando la catedral, que nos servía de referente con sus torres, y buscando buscando junto a la catedral vimos el antiguo edificio que la sede de la Sociedad de Naciones (algo así como la ONU de después de la II Guerra Mundial), hasta que finalmente pudimos bordear la catedral y entrar. Muy interesante una capilla adyacente con frescos, vidrieras y decoración gótica.
Continuamos dando un paeo por el casco antiguo, encontrándonos con un edificio con los archivos, (no sé muy bien que archivos) y donde incluso tenían expuestos unos cañones de principios del siglo XIX.
Aprovechamos para sentarnos a comer, que ya era hora, aunque había llovido y hacía algo de fresquete nos sentamos en la terraza de un restaurante y aprovechando que tenían pescado en la carta, lo pedí (aunque fuese guisado con mantequilla, que en Alemania es un bien escaso).
Con la barriga llena, continuamos dando una vuelta por la ciudad, esta vez bajando hasta la zona nueva, donde nos encontramos con el ayuntamiento y el conservatorio de la ciudad; justo enfrente hay un gran parque con un monumento a la reforma religiosa; al salir del parque estuvimos andando un rato sin rumbo fijo, hasta que nos perdimos. Nos dimos la vuelta, y encontramos una iglesia ortodoxa, en la que pudimos entrar.
Cerca está también el Museo de la ciudad (Museo de Arte e Historia de Ginebra). Entramos y nos fuimos a visitar las salas de arqueología; aunque no se podían hacer fotografías, la colección era realmente impresionante: Arte egipcio, griego y romano, piezas interesantísimas, tanto de escultura, como de cerámica. Incluso egipcio tenían varios sarcófagos y varios fragmentos de papiro.
Tras salir del museo, estábamos algo cansados, así que fuimos a sentarnos y a tomarnos algo. El producto típico de Suiza es el chocolate, así que no podíamos fallar.
Ya descansados, fuimos a la parte nueva de la ciudad, cerca de la estación de trenes; como teníamos tiempo, fuimos a un parque y ya al lado de la estación de trenes vimos una iglesia católica del siglo XIX (La catedral es protestante) y una antigua facultad.
Finalmente cogimos el tren, y nos fuimos para Lausana, donde dejamos las cosas en la habitación y nos fuimos a cenar a un asador. ?Que dura es la vida de turista!

24 mayo, 2010
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Aliens 2

Aliens
Después de que estas navidades viera la película de Alien, de Ridley Scott, decidí continuar con la saga. Esta segunda parte está dirigida por James Cameron (Titanic, Terminator, Avatar,…), en 1986 y protagonizada también por Sigourney Weaver.
La nave de rescate de Ripley quedó vagando por el espacio después de librarse del Alien y es encontrada por una nave de la compañía 57 años después, rescatan a Ripley y no terminan de creer su historia, culpándola de la destrucción de la nave y de su cargamento, degradándola de puesto. En estos 57 años han pasado muchas cosas, por ejemplo que el planeta LV-426, donde encontraron el Alien ahora está habitado por humanos que intentan convertirlo en un planeta habitable. En una misión de reconocimiento dan con la nave que aloja los huevos del Alien. Al poco, en la Tierra pierden el contacto con el planeta (suponiendo que el planeta no esté demasiado alejado como para que las comunicaciones no duren varios años…), por lo que deciden mandar a un grupo de marines para ver qué está pasando en el planeta.
Allí tienen que enfrentarse a una colonia de Aliens, tras ver que todos los terrícolas han sido tomados prisioneros y contaminados para que nazcan más Aliens. En el enfrentamiento todo va mal: Un teniente novato, un reactor nuclear a punto de explotar,…
La película es muy diferente a la primera parte: Aquí todo es de gatillo fácil: aquí matan a los Aliens como cucarachas, ya no es la misteriosa e inteligente criatura de la primera parte: Ahora se ha convertido en una especie de insecto grande al que pueden matar por cientos, que siguen quedando más.
En definitiva, una película muy diferente a la primera, quizás incluso mediocre, para mi gusto incluso ha envejecido peor que la primera, donde por supuesto el respeto por las leyes físicas de algunas películas de ciencia ficción (como 2001) brillan por su ausencia.
Como cosa curiosa, aparecen unos robots antropomorfos, parecidos a los que sacan en Avatar para combatir.

22 mayo, 2010
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Dresde – Moritzburg – Meissen

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Hace un par de fines de semana, el día 9 salí otra vez con la bicicleta con Oscar. Esta vez planeamos la ruta el día de antes: Estuvimos buscando en internet la ruta y encontramos algunas páginas que hablaban de esta, así que dicho y hecho.
Quedamos el domingo a las 8:30, iban a ser muchos kilómetros, aunque al final salimos un poco más tarde, mientras preparábamos la comida, llenábamos los botes, etc.
Cruzamos Dresden, salimos por el carril del Elba, para desviarnos pasados unos pocos kolómetros, paralelos a la línea 3 del tranvía.
Salimos de Dresde y empezamos a cruzar algunos barrios residenciales del extrarradio de Dresde, nos perdimos alguna vez que otra, intentando ir por carriles en medio del bosque, cuando el camino en realidad era por una carretera asfaltada, con alguna cuestecilla que otra, pero nada difícil.
Al poco llegamos a Moritzburg, cruzamos el pueblo y llegamos al castillo, donde aprovechamos para darnos una vuelta. Al salir en una de las esquinas del lago que rodea al castillo hay unos carteles con los caminos señalizados que te permiten llegar a diferentes pueblos cercanos a Moritzburg a través del bosque; Meissen (o Meií?en) no estaba señalada, pero sí que venía algún pueblo cercano, así que nos tiramos por uno de estos caminos a través del bosque, aunque no debimos de seguirlo muy bien porque fuimos a parar a la carretera; tampoco fue mayor problema, porque ya quedaban pocos kilómetros y además estaba señalizado. Entramos a Meissen y cruzamos el pueblo hasta que llegamos al Elba, donde paramos para tomarnos unas galletillas, que ya teníamos algo de hambre. Cruzamos el puente y nos dimos una vuelta por el centro, terminando en la fábrica de porcelanas, donde ya decidimos volvernos. Lo fácil hubiera sido coger el camino del Elba, pero por cambiar un poco y ver más cosas, preguntamos para ver si había un camino a través de las montañas hasta Dresde, como así era: Subimos una cuesta al 16 % (era curioso ver como subían las motos que iban ahogadas) que nos llevó hasta un barrio desde el que se veía Meissen abajo; salimos por una carretera para desviarnos luego por un camino que discurría por un bosque, para luego hacer un descenso paralelo a un río. Un trozo corto pero intenso, muy bonito; al poco salimos ya al camino del Elba y nos limitamos a seguirlo para llegar a Dresde; paramos a comer por el camino y al poco sobre las 3 ó las 4 llegamos a Dresde.
Al final, 72,24 km. en 4 horas y media, despacicos pero con buen pie.