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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

16 agosto, 2010
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Libro: Die Varus Legende

Die Varus Legende
El viernes terminé de leerme esta novela que me compré en una librería. No tenía pensado comprarla, y de hecho no la vi hasta que fui a la caja a pagar otro libro, pero nada más ver el título me llamó la atención y lo compré sin pensármelo.
«Die Varus Legende», traducido al español, es la lógica «La Leyenda de Varo»; es una novela histórica del escritor alemán Thomas R. P. Mielke.
La novela cuenta dos historias que va narrando de forma paralela: Una en el pasado que tiene por protagonista a Publio Quintilio Varo, un oficial romano, que deja su puesto de cónsul en la provincia romana de Siria, recien casado con su mujer, Vipsania Marcela, hija de Agripa y sobrina nieta del emperador Augusto; y portando tesoros tras la muerte de Herodes I; de allí viene en viaje hasta Roma, donde recibe su nuevo destino en órdenes del emperador y emprende viaje hasta la Galia para pasar luego a «Germania Magna» y hacerse con el puesto de legado del Emperador, comenzando así la romanización de la nueva provincia. Allí llega acompañado de algunos artesanos judíos y de Arminio, un noble germano que fue educado en Roma, y que volvía a Germania para ayudar a Varo.
La otra historia que cuenta la protagoniza un periodista, ayudado por una profesora italiana, que con motivo de la celebración del II Milenario de la Batalla (Ocurrió en el año 9 d.C.) van a visitar los actos que se están preparando, descubriendo una extraño cúmulo de actos por parte de una organización americana autodenominada como los herederos de Hermann, que intentan hacerse con el hipotético tesoro de Varo.
Una novela entretenida, aunque a mí se me ha hecho algo larga, quizás por la dificultad del alemán.

13 agosto, 2010
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Los Palacios del Elba y el Teleférico de Dresde

Dresde: Blaues Wunder
El sábado fue el segundo día de turismo con mi hermana (o tercero, según se mire); después de descansar todo lo que pudimos (es decir, que nos levantamos tarde), el plan era seguir visitando cosas por Dresden. Se me ocurrió que podríamos visitar un poco la zona este de la ciudad, donde están los famosos palacios del Elba, el Blaues Wunder.
Así que después de desayunar en la residencia, cogimos el tranvía 11 y rumbo a los palacios del Elba. Los palacios del Elba de Dresde son tres: «Albrechtsberg», «Stockhausen (Lingnerschloss)» y «Eckberg». El primero que visitamos, y con un tiempo bastante malo, en el que no paraba de llover, fue el de «Alberchtsberg«, construídos a mediados del siglo XIX para el príncipe Alberto de Prusia, hermano de los reyes Federico Guillermo IV y Guillermo I. Rodeado de unos amplios jardines a varios niveles que incluso permiten descender hasta el Elba, y con muchas fuentes son un lugar muy bonito para pasear o disfrutar de las vistas del casco antiguo de Dresde en la lejanía.
Hoy en día este palacio se dedica para congresos, conciertos, y cosas similares; de hecho nosotros nos encontramos una boda.
El siguiente palacio que visitamos fue el «Lingnerschloss«, que está en obras para su restauración, aunque en el patio hay un Biergarten, que estaba cerrado por las lluvias y en las alas laterales hay unas galerías con un restaurante. Era la antigua residencia del Baron de Stockhausen, ayudante del Príncipe Alberto, y se construyó junto con el anterior palacio a la vez. El Biergarten se encuentra en el patio trasero y tiene también una terraza muy apropiada para disfrutar de las vistas de la ciudad.
Volvimos a la calle, para salir del recinto del palacio (Los tres palacios están incomunicados entre sí y no se puede pasar de un palacio a otro), y entramos en el tercero, Eckberg, un poco posterior a los anteriores, construido en 1859 – 1861, ahora está convertido en un hotel.
Con tanto paseo y tanto palacio, se nos hizo tarde, y entraron las ganas de comer, así que nos quedamos a comer por la zona: cogimos el tranvía y bajamos hasta el «Brauhaus am Waldschlí?sschen«, un típico restaurante alemán, no muy lleno de turistas, y que elaboran su propia cerveza; allí como no, pude disfrutar de un buen codillo y un Apfelstrudel.
Continuando con nuestra ruta turística por la zona, volvimos a coger el tranvía, esta vez para ir hasta Schillerplatz (Por esta zona es donde me compré la K7), desde allí nos fuimos dando un paseo hasta el Blaues Wunder, el puente de acero construído a finales del siglo XIX y del que están tan orgullosos los habitantes de Dresden. Allí pudimos ver los primeros síntomas de las futuras inundaciones que habría por la región: El nivel del río había subido varios metros, y si no, que se lo digan al dueño de este coche…).
Una vez en la otra orilla del Elba, fuimos a buscar los Teleféricos de Dresden: Dos trenes que arrancan casi al nivel del río y suben unos 100 metros en unos pocos minutos, y operados por la empresa municipal de transporte. Hay dos, el Schwebebahn, que fue el que cogimos, y el Standseilbahnen.
Desde el Schwebebahn, se llega a una zona en la que hay unos miradores en el propio edificio del Teleférico. La lástima es que el día no acompañase, por las lluvias y las nubes
Y después nos volvimos para la residencia, que el día no acompañaba, mucha lluvia, mucho frío, y mucho andar. Malos compañeros todos juntos…

13 agosto, 2010
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10 Euros de Alemania del 2003

10 Euros Alemania 2003
Aprovechando que el otro día fui a comprar monedas, empecé a llenar algunos de los huecos que tengo en la colección con las monedas de 10 Euros de Alemania.
Del 2003 comprobé que me faltaban algunas, aquí traigo la primera de ellas, en el anverso aparecen las palabras «STREIK», «NIEDER MIT DEN NORMEN», «Rí?CKTRITT DER REGIERUNG», «FREIE GEHEIME WAHLEN», «DEMOKRATIE» y «FREIHEIT» (Traducidas significan, «Huelga», «Abajo con las normas», «Renuncia del gobierno», «Elecciones libres y secretas», «Democracia» y «Libertad», todas ellas pisoteadas por unas huellas de las cadenas de unos tanques, en referencia al alzamiento popular que hubo en la DDR, en el año 1953. Debajo aparece la leyenda «50 Jahre 17. Juni 1953».
En el Reverso aparece el águila, símbolo de Alemania, y las leyendas «BUNDESREPUBLIK DEUTSCHLAND 2003», «10 Euro» y la marca de la ceca, A, de la ceca de Berlín.
En el canto la leyenda que aparece es «ERINNERUNG AN DEN VOLKSAUFSTAND IN DER DDR» (Recuerdo al levantamiento popular en la RDA».
La tirada fueron 2,4 millones de piezas, de las cuales 350.000 fueron PROOF.

12 agosto, 2010
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Platoon

Platoon
Ayer estuve viendo esta película, Platoon, dirigida por Oliver Stone en el año 1986, y ganadora de varios Oscar, entre ellos el de Mejor Película. Interpretada por actores muy conocidos como Charlie Sheen, Tom Berenger (Sale en la reciente Inception), Willem Dafoe, Forest Whitaker o Johnny Depp, que si bien algunos todavía no habían despegado con sus carreras en el año 86, ahora sí que lo han hecho.
La película se desarrolla en la Guerra de Vietnam, donde llega Chris Taylor (Charlie Sheen), como un novato a un pelotón (Platton) ya establecido desde hace tiempo. Nada más bajar del avión lo primero que ve son los cadáveres transportados de varios soldados estdounidenses. Para dar ánimos.
Desde las primeras misiones, Chris demuestra lo verde que está en comparación con sus compañeros. En el pelotón existen dos sargentos: Barnes (Tom Berenger), característico por su cara marcada y Elías, (Willem Dafoe), entre los que existe una gran rivalidad por sus métodos utilizados: Barnes es un tipo duro de gatillo fácil, y Elías es más comprensivo, aunque igualmente duro si llega el momento.
Desesperados en la lucha que mantienen en Vietnam, rodeados de junga, trampas, emboscadas, entran en un poblado donde supuestamente apoyan al Vietcong, allí encuentran armas, y ante la negativa a colaborar con los estadounidenses, está a punto de convertirse en una masacre, de no ser por la intervención de Elías. Esto no hace más que empeorar las relaciones entre los dos sargentos, ante la mirada completamente apática del teniente de la unidad.
Más emboscadas y trampas se extienden en las misiones de la unidad, que llenan sus ratos de ocios con drogas, y eternas luchas entre los miembros de pelotón.
A lo largo de la película se ve la maduración de Chris Taylor, el único voluntario y procedente de clase media del pelotón, poniendo en contraposición a sus compañeros, asustados y cobardes llegado el momento de la batalla.
Una interesante película sobre Vietnam, que evidentemente te lleva en todo momento a comparación con algunas de las típicas como «Apocalypsis Now» (1979) o «La Chaqueta Metálica» (1987)

11 agosto, 2010
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Fin de semana de turismo en Dresde

Dresde
Este fin de semana ha estado mi hermana de visita en Dresde, devolviéndome así la visita que yo le hice a Suiza en mayo. El jueves por la tarde, después del trabajo fui a recogerla al aeropuerto, y cogimos el S-Bahn que nos dejó en la estación de trenes; aunque tuvimos una parada por el camino por obras en la vía. Desde la estación de trenes hasta la residencia fuimos dando un paseo porque la distancia es muy corta, y además es por la Praguer Straí?e, una calle muy animada con mucho comercio, de Dresde.
Después de soltar las cosas, nos fuimos a cenar, y elegimos la zona de la Weií?e Gasse, una zona de restaurantes/bares detrás del Ayuntamiento, bastante animada; y al final fuimos a dar con un restaurante holandés; aunque la verdad es que yo no noté mucha diferencia con la comida alemana.
El lunes, después del trabajo, me volví para la residencia, y nos encontramos con más españoles, así que fuimos a la Mensa de la Universidad para comer, y luego nos volvimos para el centro de la ciudad; lo primero que íbamos a visitar en plan turistas.
Aunque el tiempo no acompañaba mucho, estaba nublado y chispeando, nos bajamos del tranvía y cruzamos el puente (Carolabrí?cke) sobre el Elba, desde el que pudimos disfrutar de la típica vista de la Terraza del Elba, con todos sus edificios. Nos fuimos dando un paseo por la orilla, hasta llegar al siguiente puente, el Augustusbrí?cke, allí vimos la escultura ecuestre del Rey «Augusto el Fuerte«, conocida como «Goldener Reiter«, y desde allí fuimos dando un paseo hasta llegar al casco antiguo; empezamos a pasear por la zona y nos fuimos a la Frauenkirche, que por fin pude visitar. Después nos fuimos dando un paseo hasta el Palacio, para subir a la torre y disfrutar de las vistas de la ciudad.
Desde allí, y como ya empezaba a ser un poco tarde, y muchas cosas empezarían a cerrar, nos fuimos para el Zwinger, un edificio de recreo, con varios patios enorme, y colecciones de pintura, escultura, porcelana, armas, etc.
Allí estuvimos dando una vuelta, subiendo a la planta superior, y recorriendo sus recobecos.
Después ya de tanto paseo, nos volvimos para la residencia a descansar un poco y coger el tranvía para ir a cenar a Neustadt; pasamos por el Kunstoff Passage con sus curiosas decoraciones de los bajantes de la lluvia. Al final, después de dar varias vueltas, fuimos a caer en un bar alemán, de comida americana, donde cenamos.
Y luego vuelta a casa, que aún quedaba el sábado y el domingo. ?Qué dura es la vida del turista!