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Blog personal de José Ramón Martínez Pérez.

21 agosto, 2007
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Augsburgo

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El lunes pasado estuvimos en Augsburgo, la segunda ciudad más grande de Baviera, y según la tradición, la segunda ciudad más antigua de Alemania, después de Tréveris. Fue fundada por el emprador Augusto (de ahí su nombre), y que se llamaba «Augusta Vindelicum», la cual llegó a ser capital de la provincia romana Recia.
Desde Múnich el viaje es muy corto, y en tren a penas si llega a los 45 minutos. En la estación de trenes preguntamos por la oficina de información de turismo, as?i que con la ayuda del mapa que nos dieron conseguimos llegar hasta la calle principal donde está la oficina de turismo y muchos más edificios históricos.
Lo primero que visitamos fue la iglesia de San Ulrico y Santa Afra, donde también se encuentra una iglesia protestante, pared con pared. En la fotografía se puede ver, el edificio gris es la iglesia protestante y el edificio grande y blanco es la iglesia católica. Pero aunque estén tan juntas la verdad es que no parece que los fieles se peleen al salir de misa ni nada parecido.
La iglesia católica es gigantesca, gótica y desde mi punto de vista más impresionante que la catedral, que visitamos después. Alberga las tumbas de los dos santos y los retablos también son muy interesantes.
Después de visitar la iglesia, y ver el recordatorio de los caídos en la I Guerra Mundial de una unidad de caballería ligera (Chevauleger) de Augsburgo, nos volvimos a ir por la Maximilienstraíe en dirección hacia el ayuntamiento.
Enfrente de donde se encuentra la oficina de información está la estatua de Hércules peleándose con la hidra y enfrente, la casa de los Fugger.
Tengo que decir que la casa de los Fugger y algunos otros edificios más que dejaron en Augsburgo es lo que más me llamó la atención. Todos hemos estudiado en la historia de Bachillerato que Carlos V para financiar sus guerras echaba mano de los banqueros europeos, puesto que en España los banqueros, fundamentalmente, eran judíos, que habían sido expulsados por los Reyes Católicos en 1492. Por este motivo los monarcas españoles tenían que ponerse en manos de banqueros extranjeros. Unos de estos banqueros eran los Fugger que eran de Augsburgo. 500 años después, los descendientes se siguen dedicando a los negocios financieros. Hasta tal punto sería importante la relación entre los Fugger y Carlos V que en la puerta del banco todavía hoy está el escudo del emperador. Realmente impresionante.
Un poco más arriba por la calle se llega hasta una plazoleta donde está la estatua de Mercurio.
Continuando un poco más adelante se llega a la plaza del Ayuntamiento (ahora en obras), donde se puede contemplar el impresionante ayuntamiento, y junto a él una torre. El ayuntamiento también se puede visitar por dentro, donde destaca la «sala dorada».
Enfrente del ayuntamiento está también la estatua de Augusto, que junto con las otras dos forman el grupo de tres estatuas que también se recomiendan.
La catedral es el siguiente edificio que visitamos, es una mezcla de estilos, no muy bien definidos, y como detalle, la piedra del interior es falsa: las líneas están pintadas, la verdad es que después de ver la iglesia de San Ulrico y Santa Afra se queda un poco pequeña, aunque es interesante visitarla y ver la cripta, donde tienen una virgen románica.
En una de las capillas de la catedral, algo posterior tienen un expositor con un Santo Rostro. Otro para hacerle la competencia al de Jaén…
En la plaza de la catedral también hay unas pequeñas exacavaciones de alguna basícila o algún edificio parecido y de un expositor con varios restos romanos, incluídas algunas lápidas con texto.
Desde allí fuimos a buscar la «Fuggerei«, algo muy curioso: un conjunto de viviendas sociales que construyó la familia Fugger, y que alquilaban (y siguen alquilando) al precio de 1 ?, aunque también tienen que rezar tres oraciones diarias por el alma del fundador y hay que ser católico. Aún así, una buena alternativa para vivir allí.
Además por la época en que fueron construidas son las viviendas sociales más antiguas del mundo. Realmente impresionante lo de esta familia Fugger.
Una de las casas se puede visitar, tiene un pequeño museo, y una reconstrucción de una casa de época. La verdad es que son bastante curiosas de visitar.
Cerca de la Fuggerei está también la casa del escritor Bertolt Brecht, que habíamos estudiado este año en el Goethe.
Y después de visitar tantas cosas, creo que ya no nos quedaban muchas cosas en Augsburgo para visitar y además estábamos reventados, así que nos volvimos para Múnich. Un día bien echado.

20 agosto, 2007
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Cine: Poseidón

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Tenía esta película pendiente de ver desde hace bastante tiempo, y es que seguramente no esperaba nada de ella.
El brco Poseidón, un crucero de lujo, el más grande de su clase, está de viaje en Nochevieja, cuando una gigantesca ola logra voltearlo y dejarlo todo patas arriba (liberalmente). A partir de ahí algunos personajes deciden luchar por sobrevivir y salir del barco desobedeciendo las órdenes del capitán, que es un intransigente de mucho cuidado.
Y claro, los valientes, pasan unas fatiguitas… tienen que tomar decisiones complicadas sobre quien vivirá y quién no, se sacrifican por los demás, se enfrentan a sus miedos más profundos, etc… Los más tontos mueren al principio, por supuesto, y los que sobreviven son todo unos héroes con unas cualidades humanas inmejorables. En definitiva, todos esos personajes que salen retratados en los cicles de catástrofes.
Además también te presenta las típicas escenas de «tensión», que en fin… tampoco tiene mucha tensión, porque sabes que si se cargan a los protagonistas se termina la película, y muchas situaciones de esas absurdas… ¿pueden seguir las luces funcionando si la maquinaria está bajo agua? ¿Las hélices siguen funcionando hasta el último momento? ¿Puede realmente un barco darse la vuelta? (Yo pensaba que los barcos estaban pensados para tener mucho equilibrio, y que fuese muy dif?icil darle la vuelta, como cuando llenas medio huevo con yeso y siempre se queda en la misma posición)
Por lo menos, no hay que esperar mucho para que empiece la «parte interesante», en menos de 5 minutos ya está todo el follón liado.
Hay que ver, con la gran película que es «Das Boot«, o «Troya«, parece mentira que esta película sea también de Wolfgang Petersen.
Parece más bien un telefilm de esos de después de comer de Antena 3.

20 agosto, 2007
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Cartera de 12 Euros del 2007

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Otro de los productos que compré en Filatelia López fue la cartera del año 2007 con la moneda de 12 Euros, que este año incluye también la moneda de 2 Euros, puesto que ambas están dedicadas al 50 aniversario del Tratado de Roma.
Todavía no han publicado las cifras oficiales de la tirada, pero seguramente seguirán cayendo como años anteriores.

19 agosto, 2007
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Cenas

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El viernes después del trabajo hablé con Chusfor, un compañero que estuvo conmigo de Erasmus en Darmstadt, y que ahora casualmente está también trabajando en Múnich, en O2.
Así que nada, después del trabajo nos vimos en el centro y fuimos a echar una cervecilla y a tomar algo para cenar en un bar al lado del ayuntamiento, donde nos atendió un camarero con una mala follá granaína…
Pero en fin, después nos vimos con Victor y unas amigas y nos fuimos a la Hofbríuhaus (también conocida como lo de Juanfra) a tomarnos unas cervecicas variadas.
Y ayer sábado también quedamos varios compañeros del trabajo para ir a cenar a una pizzería cerca de Gírtnerplatz, donde por cierto encontré otra tienda de numismática.
Las pizzas la verdad es que estaban buenísimas, y después nos fuimos a «Rockstudio«, un sitio de esos donde ponen música rock, alguna más conocida (para mí y bastantes buenas) y otra que nunca había escuchado y de grupos rarísimos, pero que tanto le gusta a Kei, Alberto y a Miguel. Y también estuvieron los demás Werkstudent, Fernando, Almudena, Sofía, y algunos novios y novias, un buen grupillo.
Y cuando nos cansamos, de vuelta para casa, aprovechando los tranvías nocturnos, yo intenté llegar en autobús nocturno (El N41 pasa cerca de casa), pero para cuando llegué a la parada ya estaba en funcionamiento el metro…
En fin, dos noches entretenidas.

19 agosto, 2007
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El Nido del águila

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El sábado fuimos de excursión «al Nido del águila», una excursión un poco curiosa.
El Nido del águila es un chalet que está en los Alpes, cerca del pueblo de Berchtesgaden y que perteneció a Adolf Hitler. Fue un regalo que le hizo Martin Bormann en nombre del partido nazi. El nombre en alemán es Kehlsteinhaus. Una de las cosas que más me llaman la atención es la altura: La casa se encuentra a 1834 metros, que poco más o menos es la altura de la Pandera. Pero nuevamente, los criterios de «alta montaña» cambian mucho en España y en Alemania.
Para ir desde Múnich, lo primero es coger un tren con dicrección a Freilassing, donde se hace trasbordo para coger otro tren que llega hasta la estación de trenes de Berchtesgaden. El recorrido engre Freilassing y Berchtesgaden es muy bonito, cambia por completo el paisaje, metiéndose por todos los Alpes, bosques, montañas, todo verde, un paisaje muy bonito. El viaje en total es un poco largo, prácticamente 3 horas para ir, y otras 3 horas para volver.
Desde la estación de trenes de Berchtesgaden hay que ir hasta la «estación de autobuses», un descampado que hay detrás y donde paran varias líneas de autobuses que conducen a distintos puntos en la zona. Hay que coger el que lleva hasta «Documentación» (Documentation Center Obersalzberg), donde hay un museo con los horrores del nazismo. Las cuestas son impresionante… si yo me quejaba de la Pandera y sus rampas, aquí se ve una señal que avisa de una rampa… ?Del 24 %! Se tienen que pasar unas fatigitas para subir con la bicicleta… Desde el centro de Documentation, donde hay un Biergarten, por si hay tiempo para comer, se coje un nuevo autobús que conduce directamente hasta el punto más alto accesible por coche. Desde ahí sólo queda coger el ascensor hasta la casa. La segunda carretera, me parece que es de acceso restringido y sólo pueden subir estos autobuses, es una carretera muy estrecha, de un sólo sentido, con barrancos y taludes a ambos lados de la carretera, realmente impresionante.
Una vez que se llega hasta la explanada, se elige la hora a la que se quiere bajar (todo está muy controlado, porque no se puede quedar nadie allí arriba), y se pasa a un pasillo que conduce al ascensor que construyeron para Hitler y que sube 124 metros, hasta el interior del chalet.
La casa está hoy en día convertida en un restaurante, y lo más interesante son las vistas que hay desde la zona. Desgraciamente, el sábado estuvo nublado y no se veía mucho… Pero allí se puede aprovechar para comer, dar un paseo por los alrededores, comprar algunos recuerdos, ver una exposición que hay sobre la historia de la casa, desde la construcción, hasta como fue ocupado después de la guerra por los aliados, etc.
Después sólo queda deshacer el viaje hasta Múnich, volviendo a coger los mismos autobuses y trenes. Aunque si se dispone de tiempo, es recomendable dar una vuelta por Berchtesgaden, un pueblo muy bonito, enclavado en los Alpes, con calles empinadas, casas con pinturas y tejados a dos aguas, donde se pueden dar un paseo muy agradable.
La verdad es que la recomendación que hay que hacer es que viendo lo justos que vienen los horarios de los autobuses y de los trenes, salir temprano, para tener tiempo suficiente para subir a la casa, comer, dar una vuelta por el pueblo, hay que pensar que se invierten casi 6 horas en el desplazamiento en tren desde Múnich.